Planes Gourmet: Especial Tenerife

La periodista María Casado nos descubre la gastronomía de Tenerife: estrellas Michelín, viñedos únicos y una despensa que nace del volcán y el mar

María Casado en los viñedos de Tenerife. Planes Gourmet
  • María Casado descubre una isla donde el paisaje volcánico, los cultivos tropicales y la cultura del producto local dibujan una experiencia que va mucho más allá de sus playas

  • Desde el pescado de bahía y los quesos artesanos hasta los vinos de viñas centenarias y la repostería tradicional, esta entrega de Plane Gourmet reúne lo mejor de la gastronomía de Tenerife

  • En apenas mil kilómetros cuadrados, Tenerife reúne once estrellas Michelin y una gastronomía que ha conquistado las mesas de referencia, situando a la isla entre los destinos culinarios más destacados

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María Casado nos descubre Tenerife, una isla que alberga una de las gastronomías más singulares de España. Un patrimonio culinario que el Cabildo impulsa y apoya a través de iniciativas tan interesantes como la promoción del cultivo del cacao o la recuperación de espacios tan emblemáticos como la Casa del Vino o la Casa de la Miel.

Tenerife es la fruta que sorprende en los mercados, la mano experta del pescador y la creatividad del cocinero que sabe cómo sacar lo mejor de cada producto. Un conjunto de sabores, tradiciones y talento que, por fin, ocupa el lugar que le corresponde.

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Si aún no conoces esta faceta de la isla, aquí tienes un auténtico plan gourmet para descubrirla.

¿Qué hace única a la gastronomía de Tenerife?

Tenerife tiene muchas caras: la del volcán que ha marcado su paisaje durante siglos, la del Atlántico que rodea sus costas y la de una gastronomía que, poco a poco, ha ido ganando el reconocimiento que merece. Hoy la isla se ha consolidado como uno de los destinos gastronómicos más interesantes de España gracias a una combinación difícil de encontrar en cualquier otro lugar: una riqueza de producto excepcional, ingredientes únicos y una cocina que sabe mirar al futuro sin olvidar sus raíces.

La riqueza gastronómica tinerfeña nace del territorio. En el norte de la isla, municipios como Garachico muestran cómo historia y cocina han evolucionado de la mano. Este pueblo, marcado por la erupción volcánica que lo transformó en el siglo XVIII, mantiene una fuerte conexión con el mar y con los productos de proximidad. El pescado fresco de la bahía y las tradicionales papas canarias siguen siendo protagonistas de una cocina sencilla y profundamente ligada al entorno.

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El vino volcánico: identidad y tradición

Uno de los grandes pilares de la gastronomía de Tenerife es su cultura vitivinícola. Tenerife es uno de los pocos territorios del mundo libre de filoxera. Sus viñas crecen con pie franco y con variedades de uva que desaparecieron del continente hace siglos, estas variedades centenarias, cultivadas en suelos volcánicos en clima subtropical han permitido conservar variedades de uva únicas en el mundo.

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La Casa del Vino de Tenerife lleva décadas trabajando para proteger este patrimonio, acompañando al sector local y poniendo en valor el trabajo del campo en la isla. Esta tradición continúa viva en bodegas históricas como la de la familia Monje que lleva seis generaciones manteniendo el vínculo con la tierra elaborando vinos que reflejan el carácter único del paisaje tinerfeño.

Repostería tradicional canaria y algo más

La repostería tradicional canaria también tiene su hueco en este viaje. El Cabildo está fomentando el cultivo del cacao en la isla y la Boutique Relieve es uno de los mejores sitios para descubrir nuevas propuestas en las que el chocolate es el protagonista: rasquetes rellenos de guayaba, dulces artesanales…una pastelería que innova pero que también mantiene vivas las recetas de siempre.

Entre el mar y la tierra

El sur de Tenerife, más árido y abierto nos descubre una despensa generosa. Su gastronomía es fruto de la diversidad de sus productos. La cabra tinerfeña, raza autóctona con más de dos mil años de historia, es la base de algunos de los quesos más representativos del archipiélago, elaboraciones frescas hasta curadas o ahumadas, todas ellas profundamente ligadas a la tradición local.

Junto a ella, la isla sorprende con una producción agrícola singular en el contexto europeo. Plátanos, aguacates, papayas y otras frutas tropicales forman parte del paisaje cotidiano y aportan carácter a una cocina marcada por el producto de proximidad y la riqueza del entorno.

El mar vuelve a aparecer en la gastronomía de la isla, no podría ser de otra manera. El Atlántico completa este equilibrio con una variedad de productos marinos de enorme calidad. Los túnidos capturados de forma artesanal se han convertido en uno de los grandes emblemas de la isla, no solo por su sabor, sino también por la tradición pesquera que los acompaña.

Todo este conjunto se refleja en los restaurantes de Tenerife, que viven uno de sus mejores momentos. La isla suma 11 estrellas Michelin repartidas en nueve restaurantes, un reconocimiento que confirma la fuerza de su propuesta gastronómica. Detrás de este éxito hay una apuesta clara por el producto local, la sostenibilidad y la conexión entre productores y cocineros.

Tenerife no solo se recorre. También se saborea. Una isla donde el volcán, el mar y la tradición siguen dando forma a una de las propuestas gastronómicas más singulares del panorama nacional.