Jordi Cruz te dice qué alimentos sí y cuáles no se pueden aprovechar cuando les sale moho
El chef explica por qué retirar la parte afectada no siempre es suficiente y aclara qué productos deben desecharse por completo para evitar riesgos para la salud
El truco del chef Jordi Cruz para que no se te pongan las galletas blandas
Encontrar una rebanada de pan con moho o una patata llena de brotes suele provocar la misma duda en muchas cocinas: ¿se puede aprovechar o es mejor tirarlo? En un momento en el que cada vez más personas intentan reducir el desperdicio alimentario, la tentación de rescatar algunos productos antes de que acaben en la basura es frecuente. Sin embargo, no siempre es una buena idea.
El chef Jordi Cruz ha querido aclarar cuáles son esos alimentos que todavía pueden utilizarse cuando empiezan a deteriorarse y cuáles deben desecharse por completo para evitar riesgos para la salud. Y la respuesta, en algunos casos, puede sorprender. "En la cocina cuando algo se estropea, algunas cosas se pueden reciclar, claro que sí, pero hay algunas que no, y por razones importantes", explica el cocinero en un vídeo publicado en sus redes sociales.
El error con el pan de molde
Uno de los ejemplos más claros para el jurado de MasterChef es el pan de molde. Cuando aparece una pequeña mancha de moho, muchas personas optan por retirar las primeras rebanadas afectadas y consumir el resto del paquete. Según Jordi Cruz, es un error: "Nos pensamos que eliminando la primera y segunda rebanada hemos terminado. Si os fijáis, eso no es verdad", advierte. El motivo es que la parte visible del moho es solo una pequeña parte del problema.
El chef recuerda que las esporas y toxinas pueden haberse extendido por todo el alimento aunque no sean visibles a simple vista. "Todo el resto del pan tenéis que tirarlo porque está todo contaminado", señala. Además, insiste en que estas partículas no solo pueden ser perjudiciales al ingerirse, sino también al respirarse, pudiendo provocar alergias y otros problemas de salud. De hecho, organismos especializados en seguridad alimentaria recuerdan que los alimentos blandos y porosos, como el pan, facilitan la expansión interna del moho, por lo que retirar únicamente la zona afectada no garantiza que el resto sea seguro.
Con las patatas depende de su estado
Las patatas son otro de los alimentos que suelen generar dudas cuando empiezan a brotar. En este caso, Jordi Cruz diferencia entre una patata que acaba de germinar y otra que presenta un deterioro mucho más avanzado. "Si están que acaban de germinar y tienen solo un par de brotecitos, los quitáis y no tienen problema", explica. La situación cambia cuando la patata aparece arrugada, blanda y con brotes grandes. En ese momento, el cocinero recomienda no arriesgar: "Cuando ya se arrugan, cuando se ponen así, que están blanditas y tienen estos brotes tan grandes, eliminadlas porque toda la patata está contaminada", asegura.
Según explica, durante ese proceso puede aumentar la presencia de solanina, una sustancia tóxica que, aunque requiere cantidades elevadas para provocar intoxicaciones graves, no resulta recomendable consumir.
El tomate, un caso distinto
No todos los alimentos que cambian de aspecto deben terminar en la basura. Jordi Cruz pone como ejemplo el tomate, uno de los productos que mejor tolera la maduración. "Por pocho que se ponga, se puede utilizar", afirma el chef. Lo peor que puede ocurrir, explica, es que haya perdido parte de su sabor o de su textura habitual. "El tomate, por más que madure, no pasa nada". Eso sí, la recomendación hace referencia a tomates excesivamente maduros, no a aquellos que presenten moho visible u otros signos evidentes de deterioro.
La mejor forma de evitar el desperdicio
Más allá de distinguir qué alimentos pueden aprovecharse y cuáles no, Jordi Cruz insiste en que la clave está en prevenir que los productos lleguen a ese punto. "Si queréis sacar el máximo rendimiento a las cosas que tenéis en casa, porque tirar comida es muy feo, la forma de tener éxito es una buena planificación y organización", explica. Comprar únicamente lo necesario, revisar regularmente la despensa y la nevera y consumir antes los alimentos más perecederos son algunos de los hábitos que ayudan a reducir el desperdicio sin poner en riesgo la salud. Y cuando surja la duda, el chef lo tiene claro: "Si en algún momento hay un producto que se ha puesto malo, no tengáis miedo a tirarlo porque puede ser malo para ti y los tuyos".