ALIMENTACIÓN

¿Es seguro comer la piel de naranjas y limones?

La piel de la naranja puede contener cera y fungicidas
La rodaja de limón se pone en los refrescos de cola y cócteles.. Freepik
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La piel de las naranjas y los limones se utiliza a veces para elaborar diferentes recetas, como bizcochos, mermeladas o bebidas. Sin embargo, tras la recolección de estas frutas es habitual aplicar fungicidas sobre su superficie para evitar el desarrollo de mohos. Así que, ¿podemos utilizar su piel o es mejor no hacerlo?

De entrada, podríamos pensar que nunca comemos la piel de las naranjas ni de los limones. Pero lo cierto es que se utilizan con relativa frecuencia en diferentes preparaciones. Por ejemplo, la rodaja de limón que se pone en los refrescos de cola, la ralladura de naranja y de limón que se utiliza en los bizcochos o la piel de naranja que se usa para elaborar mermeladas.

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Una bebida con rodajas de limón

En esos casos pueden surgirnos dudas acerca de su aptitud para ese fin porque, como se indica en su etiqueta, muchas de estas frutas tienen en su superficie distintas sustancias de nombres extraños, entre las que se encuentran diferentes ceras y fungicidas. Ambas se aplican habitualmente después de la cosecha para prolongar la vida útil de los cítricos.

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¿Para qué se aplican ceras y fungicidas?

Después de la recolección, los cítricos pueden lavarse y cepillarse para retirar la suciedad.  Este proceso también elimina parte de las ceras que están presentes de forma natural en la superficie de la piel y que ayudan a reducir la pérdida de agua. Por eso, a menudo se aplica una fina capa de ceras alimentarias que, además de alargar su vida útil y reducir el desperdicio, también aportan brillo, mejorando el aspecto.

Cítricos

Además, algunos cítricos reciben tratamientos con fungicidas para frenar el desarrollo de mohos durante el almacenamiento y el transporte. Uno de los principales responsables del deterioro de estas frutas es el moho 'Penicillium digitatum', que puede causar un enorme desperdicio alimentario, con todo lo que eso implica: pérdida de alimentos, de recursos y de dinero.

Entre los fungicidas que se pueden aplicar después de la cosecha se encuentran algunos como imazalil, fludioxonil, tiabendazol y pirimetanil, nombres que podremos ver en las etiquetas de estas frutas, en caso de que se hayan aplicado.

¿Los fungicidas están presentes en la fruta que compramos?

Los fungicidas que se aplican sobre la piel de algunos cítricos pueden seguir presentes en la superficie cuando los compramos. Por eso se indican en la etiqueta. Aunque la cantidad de residuos depende de la sustancia utilizada y de las condiciones de aplicación y almacenamiento.

La piel de la naranja puede contener cera y fungicidas

De todos modos, la legislación europea establece límites máximos de residuos para proteger la salud del consumidor. Así, el hecho de que un fungicida esté presente no significa necesariamente que la fruta sea peligrosa. Hay que tener en cuenta diferentes factores, como la cantidad presente y el tipo de sustancia, entre otros.

¿Los fungicidas pasan desde la piel hacia la pulpa?

Una pequeña parte de esos fungicidas que se aplican en la superficie puede penetrar hacia la pulpa, pero generalmente la concentración es muy baja. Es decir, cuando pelamos la fruta eliminamos la mayor parte de los fungicidas que podrían estar presentes.

¿Es peligroso comer naranjas, mandarinas o limones tratados con fungicidas?

Para responder esta pregunta no solo debemos tener en cuenta la posible presencia de residuos. Lo verdaderamente importante es cuánta cantidad de residuos ingerimos en la dieta, de qué tipo son y qué efectos puede tener sobre la salud.

¿Es peligroso comer naranjas, mandarinas o limones tratados con fungicidas?

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) revisa periódicamente la seguridad de estos compuestos para evaluar sus posibles efectos sobre la salud. Por ejemplo, en el caso del imazalil concluyó que la exposición actual a través de la dieta no es probable que suponga un riesgo para la salud ni a corto ni a largo plazo.

Por otra parte, hay que señalar que algunos estudios encontraron posibles efectos adversos de algunos de estos fungicidas. Por ejemplo, una publicación de 2025 muestra posibles efectos genotóxicos, es decir, relacionados con el material genético, de imazalil, tiabendazol y pirimetanil. Pero se trata de ensayos realizados en laboratorio, así que no permiten concluir que supongan un peligro para los seres humanos. Aunque sí dan pie a seguir investigando sobre ello.

¿Qué pasa si utilizamos la piel en bebidas o postres?

Si utilizamos la piel de naranjas y limones, es posible que algunos de los fungicidas presentes puedan pasar hacia los alimentos o bebidas preparados con ellos. Eso sí, la cantidad que puede transferirse cambia mucho según el fungicida y la composición del alimento. Según un estudio publicado en 2026 que analizó la transferencia de imazalil, tiabendazol y pirimetanil desde la piel de limón a 25 bebidas, sopas y otras preparaciones líquidas, la proporción transferida podría ir desde el 0,1% hasta el 54%. En cualquier caso, las concentraciones obtenidas estaban muy por debajo de los límites establecidos por la legislación.

La piel de los cítricos puede contener fungicidas

Si utilizamos directamente la piel como ingrediente, como sucede con la ralladura de limón o naranja en un bizcocho, es probable que los residuos de fungicidas puedan seguir presentes al final del cocinado porque algunos no se degradan con el calor.

Es decir, utilizar la piel como ingrediente puede aumentar la exposición respecto a consumir solo la pulpa. Pero en cualquier caso, eso no significa necesariamente que vaya a provocarnos efectos adversos. Porque para ello no basta con que los residuos están presentes. Influyen muchos factores, como el tipo de fungicida, la cantidad en la que se encuentran, la frecuencia de consumo o nuestro peso corporal.

Lavar la fruta elimina parte de los fungicidas

¿Y si lavamos la fruta antes de utilizar la piel?

Lavar la fruta bajo el grifo y frotar la superficie puede retirar parte de los fungicidas presentes. Pero el resultado puede variar mucho según el fungicida y las condiciones de lavado. En cualquier caso, lavar y frotar no garantiza que la piel quede libre de fungicidas en caso de haber recibido un tratamiento postcosecha.

Entonces ¿podemos utilizar la piel de los cítricos?

No hay recomendaciones oficiales por parte de organismos encargados de la seguridad alimentaria, como la EFSA, la AESAN o la FDA, que hagan alusión al consumo de la piel de los cítricos en relación con su posible contenido en fungicidas.

La piel de los cítricos puede contener fungicidas

Sí conviene tener en cuenta que se utilizan habitualmente en el tratamiento postcosecha de frutas como naranjas, limones o mandarinas, así que pueden estar presentes en la piel. Por eso es recomendable lavarlas y frotarlas, dado que así retiraremos parte de esos fungicidas. Eso no garantiza su eliminación total. Pero tampoco significa necesariamente que vaya a afectar negativamente a la salud.

En cualquier caso, si utilizamos la piel de los cítricos con frecuencia en nuestra dieta, podemos optar por frutas que no hayan recibido ese tratamiento postcosecha y no tengan fungicidas en la piel. Los cítricos con sello “ecológico” no pueden utilizar esas sustancias, aunque ese sello no garantiza por sí solo la ausencia de residuos. Además, hay otros cítricos de producción convencional que tampoco los utilizan. Para saberlo, basta con consultar la etiqueta.