Una cocina en la que no hay distracciones, solo luz, materiales y proporciones perfectamente equilibradas
Suelo de barro y con salida al jardín: la idílica cocina de María Pombo en Casa Vaca
Hay hogares que impresionan por sus dimensiones y otros que enamoran por la coherencia con la que han sido concebidos. La vivienda de Miriam Giovanelli en el madrileño barrio de Chamberí pertenece a esta segunda categoría. Cada rincón parece responder a una idea muy concreta, crear un refugio de calma en medio del ritmo frenético de la ciudad.
La cocina ocupa un lugar privilegiado dentro de esta filosofía doméstica. Concebida por el arquitecto Xabier Ortega, marido de la actriz, se aleja de los códigos tradicionales para convertirse en una extensión natural del resto de la vivienda. No es una estancia aislada ni un espacio puramente funcional; es el auténtico corazón de la casa, el lugar donde suceden los encuentros, las conversaciones y muchos de los momentos más importantes de la vida familiar.
La propia Miriam Giovanelli ha reconocido en varias ocasiones su pasión por la gastronomía y por el placer de cocinar para quienes quiere. No sorprende, por tanto, que los fogones ocupen una posición central dentro del proyecto. La actriz suele bromear asegurando que vive bajo "la dictadura minimalista de Xabier", pero basta observar el resultado para entender que detrás de esa afirmación hay una admiración absoluta por una forma de diseñar que apuesta por el orden, la serenidad y la belleza esencial.
En pleno centro de Madrid, esta cocina se presenta como un oasis visual donde cada elemento tiene un propósito y donde la ausencia de ruido decorativo permite que los materiales, la luz y las proporciones hablen por sí solos.
Minimalismo absoluto: el arte de eliminar lo innecesario
Entrar en la cocina de Miriam Giovanelli es descubrir una nueva dimensión del minimalismo. Las paredes permanecen prácticamente desnudas. No hay estanterías repletas de objetos decorativos, ni muebles altos que interrumpan la continuidad espacial. La sensación es la de encontrarse ante un paisaje arquitectónico limpio y sereno donde cada volumen respira con libertad.
Las estructuras de hormigón aportan carácter y autenticidad al conjunto. Beige, arena, gris suave y matices piedra construyen un escenario tranquilo que transmite equilibrio desde el primer instante.La cocina se abre completamente al resto de la vivienda sin perder la identidad artesanal que define el proyecto
Los grandes ventanales desempeñan un papel fundamental. Vestidos con cortinas translúcidas que caen hasta el suelo, filtran delicadamente la luz natural y crean una atmósfera suave y envolvente. Además, permiten disfrutar de las vistas al jardín y establecen una conexión constante entre interior y exterior.
La salida directa al espacio verde multiplica la sensación de bienestar. El jardín se convierte en una prolongación natural de la cocina, mientras que la vegetación aporta frescura y movimiento a un entorno dominado por la calma. Todo responde a una misma idea, la de crear silencio visual. Un concepto que va mucho más allá de la estética y que tiene un impacto directo sobre la forma de habitar el espacio.
El acero cepillado a mano como protagonista inesperado
El material estrella de la cocina es el acero inoxidable. La elección responde precisamente al deseo de combinar innovación y tradición.La cocina fue diseñada a medida junto a la firma Reform y fabricada íntegramente en acero cepillado a mano. Un detalle fundamental que transforma por completo la percepción habitual de este material. Lejos del brillo industrial que solemos asociar al acero, el acabado cepillado aporta textura, profundidad y una belleza mucho más orgánica.

La elección del acero no fue únicamente estética. También responde a criterios prácticos muy concretos. Es un material extraordinariamente resistente al uso diario, capaz de soportar cortes, golpes, salpicaduras y temperaturas elevadas sin perder sus propiedades. Además, permite trabajar directamente sobre la superficie, algo especialmente valorado por quienes disfrutan cocinando de forma habitual. Cortar, preparar ingredientes o manipular alimentos se convierte en una experiencia cómoda y profesional.
La funcionalidad se une así a una estética depurada que encaja perfectamente con el resto de la vivienda. Los acabados de mortex presentes en los suelos y diferentes superficies refuerzan todavía más esa sensación de continuidad material que caracteriza todo el proyecto.
Muebles con historia: cuando el diseño también emociona
Más allá de la arquitectura y los materiales, la cocina de Miriam Giovanelli destaca por una dimensión mucho más personal. Cada pieza parece haber sido elegida o diseñada para contar una historia.
Uno de los mejores ejemplos es la impresionante mesa de comedor diseñada por Xabier Ortega. Concebida específicamente para esta vivienda, responde a la pasión compartida de la pareja por la cocina y por las reuniones alrededor de la mesa.
Fabricada en madera de pino Douglas, la pieza destaca por la espectacularidad de sus dimensiones y por la nobleza de sus materiales. Cada tablón está realizado en una única pieza, algo que aporta una presencia visual extraordinaria y convierte el mobiliario en un auténtico elemento escultórico. La mesa se acompaña de dos largos bancos que refuerzan la idea de comunidad y encuentro.

Los muebles de cocina, de estética industrial, pertenecen a Reform y dialogan perfectamente con el lenguaje arquitectónico de la vivienda. La iluminación suspendida introduce un punto de calidez sobre la zona de comedor. Las lámparas parecen flotar sobre la mesa, delimitando visualmente el espacio y creando una atmósfera íntima incluso en los momentos más cotidianos.
Electrodomésticos ocultos para preservar la armonía visual
En una cocina donde el orden visual es una prioridad absoluta, los electrodomésticos no podían convertirse en protagonistas. Por eso gran parte de ellos permanecen perfectamente integrados y ocultos tras los armarios. Sin embargo, detrás de esa apariencia minimalista se esconde una cocina extraordinariamente equipada. Los electrodomésticos de Siemens aportan tecnología avanzada y prestaciones de primer nivel, garantizando una experiencia culinaria profesional sin alterar la armonía visual del conjunto.

Entre todos ellos destaca un aparato especialmente importante para Miriam Giovanelli: la envasadora al vacío. Gracias a este sistema puede organizar mejor los ingredientes, reducir el desperdicio alimentario y optimizar la preparación de recetas.
La grifería de Vola y los mecanismos de Icónico completan un equipamiento cuidadosamente seleccionado donde diseño y funcionalidad avanzan en la misma dirección. Todo responde a una filosofía coherente, la tecnología debe estar presente, pero nunca imponerse visualmente. Debe facilitar la vida sin alterar la calma que define el espacio.

Y precisamente ahí reside el gran acierto de esta cocina. En haber conseguido que cada decisión, desde los materiales hasta los electrodomésticos, contribuya a crear un hogar sereno, elegante y profundamente personal. Un espacio donde cocinar se convierte en una experiencia estética y emocional, y donde el minimalismo deja de ser una tendencia para transformarse en una auténtica forma de vivir.

