Cómo hacer tomates asados para chuparse los dedos: marca la diferencia

Los tomates asados son muy fáciles de hacer y están riquísimos
Cómo hacer mermelada de tomate casera: una receta perfecta para acompañar tus picoteos
Quien tiene un tomate, tiene un tesoro. Pocos ingredientes dan ese toque de sabor y color que dan estas frutas a los platos. Ya sea como guarnición o como plato por derecho propio, los tomates aportan un punto muy agradable a cualquier menú, aunque seguramente, la opción que traemos hoy, sea una de las más interesantes.
Los tomates asados son una forma ideal de disfrutar de su jugosidad, pero caliente y, si se quiere, añadiendo un toque extra con alguna especia. Si no los has probado, no dejes de hacer esta receta a la mínima oportunidad que tengas. Están tremendamente buenos.
No se trata de un plato complicado de elaborar, basta con lavar los tomates y partirlos. Tras precalentar el horno a 180ºC se les mete durante treinta minutos, revisando cada rato que todo estén bien. Cuando veamos que están arrugados y con sensación de estar blandos, será el momento de sacarlos. ¡Así de sencillo!
Beneficios del tomate
Más allá de las múltiples posibilidades que ofrece el tomate en la cocina y de lo fácil que es esta receta, lo cierto es que esta fruta tiene muchísimos beneficios para la salud. Entre sus propiedades destacan sus facultades antioxidantes oxigenantes, coagulantes y reguladoras, sin olvidar que cuenta con vitaminas A, B6, así como ácido fólico o fósforo.
Estas cualidades revierten en una serie de beneficios para el cuerpo que van desde la prevención de problemas visuales hasta su papel como diurético, sin olvidar que fortaleza el sistema inmune y mejora la circulación, por destacar algunos de los principales aportes de los tomates para la salud del ser humano.
Receta de tomates asados con orégano
Ingredientes
- 500 gramos de tomates (sin son de rama, mejor, pero los cherry también son una buena opción)
- Aceite de oliva
- Orégano
- Sal gorda
Elaboración
Preparamos los tomates
Mientras lavamos y partimos los tomates, precalentamos en horno a 180ºC con calor arriba y abajo.
Lavamos los tomates con abundante agua y los dejamos que se sequen en un trapo o en papel absorbente. Después los ponemos en una fuente de horno y añadimos un chorrito de aceite de oliva. También es momento de echar el orégano y la sal. Si es sal gorda, mejor. Si nos gusta el toque que le da el ajo a las comidas, podemos añadir una pizca de ajo picado.
En este caso hemos puesto los tomates enteros, pero también se pueden partir si son muy grandes o si preferimos que se asen por mitades.
Los metemos al horno
Metemos la fuente con los tomates al horno y lo dejamos durante media hora. Pasado ese tiempo los revisamos y vemos si dan sensación de estar blandos y arrugados o tienen que estar un poco más de tiempo.
¡Que aproveche!
Así de sencillo, así de sabroso. Los tomates asados ya están listos para comer. Son un acompañamiento ideal tanto para carnes como para pescados.
