Halloween en tu cocina: cómo hacer la calabaza Hasselback (y repetir todo el otoño)
Es una de esas recetas que pueden ocupar el centro de la mesa sin necesidad de demasiados acompañamientos
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La calabaza anuncia oficialmente el cambio de estación, basta verla regresar a fruterías y mercados para empezar a pensar en cremas calientes, verduras asadas y platos reconfortantes. Pero si eres de quienes todavía relacionan la calabaza únicamente con purés y recetas demasiado dulces, esta propuesta puede hacerte cambiar de opinión. La calabaza Hasselback que querrás repetir durante todo el otoño llega al horno acompañada de aromáticas, ajo y limón para demostrar que también puede ser intensa, crujiente, fresca y tremendamente apetecible.
La receta tiene además ese efecto visual que hace que parezca mucho más complicada de lo que realmente es. La calabaza se presenta con una sucesión de cortes finos que permiten que el calor penetre mejor y, sobre todo, que el aliño llegue a muchos más rincones. Durante el horneado, los bordes van adquiriendo un bonito tono dorado mientras el interior permanece tierno.
El dulzor natural de la calabaza se intensifica con el horno y encuentra el contrapunto perfecto en una mezcla aromática de ajo, limón y hierbas. Perejil, albahaca y hierbas provenzales aportan frescura y aroma, mientras que el cítrico consigue que el resultado sea mucho más ligero de lo que cabría esperar.
Pero todavía queda otro elemento encargado de transformar el plato, una crema de feta, ricotta y yogur griego sobre la que servir la calabaza. Cremosa, ligeramente ácida y con el punto salino del feta, funciona como contraste frente a la calabaza caliente y caramelizada.
Calabaza en otoño y corte Hasselback
La calabaza es uno de los ingredientes más vinculados al otoño, pero reducirla únicamente a las clásicas cremas sería desaprovechar buena parte de sus posibilidades. Puede asarse, saltearse, triturarse, rellenarse o utilizarse para preparar desde risottos y pastas hasta currys, ensaladas templadas, gnocchi, bizcochos o tartas. Su sabor ligeramente dulce permite además combinarla tanto con ingredientes intensos y salados como con especias más cálidas.
Al asarla, pierde parte de su agua y sus sabores se concentran. La superficie puede adquirir notas tostadas y ligeramente caramelizadas mientras el interior se vuelve suave y casi mantecoso. Si además incorporamos un buen aliño, conseguimos que deje de ser simplemente una guarnición para convertirse en un plato con personalidad propia.
Y aquí entra en juego la presentación Hasselback. La técnica consiste en realizar numerosos cortes paralelos y muy próximos entre sí sin llegar hasta el final, de manera que la pieza permanece unida.
Los cortes permiten que el aceite, las hierbas y los demás condimentos se introduzcan entre las láminas. Además, aumentan la superficie expuesta al calor, favoreciendo que aparezcan pequeños bordes tostados mientras la parte inferior mantiene su jugosidad.
Para hacerlo correctamente existe un truco sencillo, colocar dos palillos o utensilios de madera a ambos lados de la pieza mientras realizamos los cortes. Actuarán como tope para evitar que el cuchillo llegue hasta abajo y terminemos separando accidentalmente las láminas. Después, el horno hace prácticamente todo el trabajo.
Calabaza caramelizada, ajo, limón y aromáticas
Si el formato Hasselback consigue transformar la textura, el aliño es el encargado de darle personalidad. La calabaza desarrolla al asarse un sabor naturalmente dulce que necesita contraste. Por eso funciona tan bien acompañarla de ingredientes aromáticos y frescos capaces de equilibrar esa dulzura.
El ajo aporta intensidad y se suaviza con el calor del horno, perdiendo parte de su carácter más agresivo. El limón, por su parte, introduce una nota ácida y fresca que hace que el conjunto resulte mucho más vivo.
El perejil proporciona frescura, la albahaca suma su inconfundible perfume y las hierbas provenzales aportan profundidad. Al mezclarlas con aceite de oliva se consigue un aliño que puede repartirse sobre toda la superficie y, especialmente, entre los cortes de la calabaza.
Una crema de feta, ricotta y yogur griego para llevarla a otro nivel La calabaza podría servirse directamente recién salida del horno, pero colocarla sobre una crema de queso cambia completamente la receta.
La combinación de feta, ricotta y yogur griego busca precisamente equilibrar texturas y sabores. El feta tiene personalidad y un marcado punto salino que contrasta especialmente bien con la dulzura de la calabaza asada. La ricotta suaviza el conjunto y aporta una textura delicada, mientras que el yogur griego introduce cremosidad y un ligero toque ácido. Al triturarlos juntos conseguimos una crema lisa y untuosa que puede extenderse generosamente sobre el plato antes de colocar encima la calabaza Hasselback.
Calabaza Hasselback
Ingredientes
- Calabaza
- Aceite de oliva
- Mantequilla
- Perejil
- Albahaca
- Hierbabuena
- Ajo
- Limón
- Feta
- Ricotta
- Yogur griego
Elaboración
Prepara la calabaza
Corta la calabaza por la mitad, pélala y retira todas las semillas. Haz cortes muy finos estilo Hasselback, procurando no llegar hasta el final para que las láminas permanezcan unidas.
Un truco muy fácil es colocar dos palillos chinos a ambos lados de la calabaza: harán de tope para el cuchillo y evitarán que la cortes por completo.
Al horno hasta caramelizar
Añade sal y un buen chorrito de aceite de oliva virgen extra. Masajea bien la calabaza para que quede impregnada por todas partes.
Hornea a 190 ºC durante aproximadamente 1 hora, hasta que esté tierna por dentro y bien dorada y caramelizada por fuera.
Prepara el aliño de hierbas
Calienta en una sartén una mezcla de aceite de oliva virgen extra y mantequilla. Añade 2 dientes de ajo muy picados y deja que se doren ligeramente.
Incorpora un puñado de perejil, otro de albahaca y otro de hierbabuena, todo troceado a mano. Mezcla durante unos instantes para que las hierbas desprendan todo su aroma.
Monta el plato
Extiende una generosa capa de crema de feta, ricotta y yogur griego sobre la base del plato.
Coloca encima la calabaza Hasselback recién horneada y reparte el aliño de ajo y hierbas por toda la superficie, dejando que penetre también entre los cortes.
El toque final
Ralla piel de limón por encima para aportar un contraste fresco y cítrico. Termina con unas escamas de pimentón y una mezcla de semillas al gusto: sésamo, amapola, chía, pipas...
Sirve inmediatamente y disfruta del contraste entre la calabaza caramelizada, la crema de queso, las hierbas aromáticas y el toque fresco del limón.