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Prepárate para mojar con chocolate: las cinco mejores churrerías de España

Churros, España
Los tejeringos de esta cafetería de Málaga son una institución en la ciudad. Jesús Rojas
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Da igual la época del año, los churros siempre apetecen. Sobre todo si hablamos de aquellos que -independientemente de su forma y grosor- son crujientes por fuera, aireados por dentro y, sobre todo, nada grasientos. Y esta es la buena noticia que te traemos hoy. Si visitas cualquiera de los cinco templos del churro que te traemos a continuación, te va a dar igual si te toca acompañarlos de un simple café con leche o de un buen chocolate estilo francés. Porque lo primero que tienes que saber es que un buen churro, porra, tallo, tejeringo o calentito no necesita de ningún complemento para hacer muy feliz al que lo devora. Es una de las pocas cosas, junto a la tortilla de patata y las croquetas, que es capaz de poner de acuerdo a todos los españoles. Y también es eso que buscan todos los que están de paso en nuestro país nada más aterrizar y echarse a las calles. Por algo será.

Nosotros los amamos todos: estriados, lisos, con forma de lazo... Y es que lo importante de esta masa frita es que esté hecha al momento y que para su elaboración se haya empleado un aceite que esté limpio. No debería importarte demasiado si es de girasol o de oliva, lo que va a hacer que vuelvas o no a ese sitio es el hecho de que cambien con regularidad el aceite en el que fríen sus churros, porque eso es lo que marca la diferencia.

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Los Valle (Málaga)

Fíate de esa persona que te recomienda ir al número 54 de la calle Cuarteles -muy cerca de la estación de tren María Zambrano- cuando le preguntas por una cafetería con solera donde disfrutar de los mejores tejeringos del mundo. Porque, aunque en Málaga hay muchas opciones cuando uno tiene antojo de churros, lo cierto es que no en todos los sitios los preparan como en Los Valle. El local fundado en 1945 hoy lo regenta David López Rodríguez, después de que su padre se pasara la friolera de 55 años en este bastión del barrio de El Perchel. También debes saber que en su carta hay muchas otras opciones (dulces y saladas) y que, a diferencia del churro tradicional, el tejeringo no se puede refrigerar ni congelar. Así que no tengas duda de que los tejeringos que te comes en Los Valle los acaban de preparar un rato antes. Eso sí, cuando los pruebes, ya no vas a querer volver a los de antes nuca más. Quedas avisado.

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Manosanta (Madrid)

Sí, es una churrería de nueva generación, pero eso no quita que en cualquiera de los siete locales con los que cuenta la marca Manosanta en la capital vas a poder gozar de unos churros y porras de una calidad notable. Como ellos mismos dicen, la tradición no tiene por qué estar reñida con la innovación y el detalle. Por eso desde que la familia Aragón -propietarios también de Casa Neutrale- decidió abrir el primer local no han cejado en su empeño de intentar posicionar el churro en el lugar que se merece. Un dato importante que no está de más saber es que aquí, además de los churros y porras tradicionales, vas a encontrar una variedad de formatos -sus pecaditos son todo un éxito- que no son los que te suelen ofrecer en el puesto de churros del barrio. Otro detalle que no debes pasar por alto es que los envían casa a través de Glovo y Uber Eats. Y esto viene muy bien esos días en los que a uno le cuesta salir de casa.

Xurreria San Roman (Barcelona)

Un clásico de la capital catalana. Lleva en pie desde 1969 y su merecida reputación se debe a esos churros crujientes y ligeros que parecen estar siempre recién hechos. Al frente del negocio se encuentran Manuel San Román (nieto de churrera), que lleva lleva más de 50 años en el oficio, y su hijo Luis, que continúa el legado familiar tras más de 30 años trabajando las masas como manda la tradición. Cuentan con dos locales en Barcelona con un denominador común: en ambos se respeta la receta de Manuel, considerado por muchos como uno de los maestros indiscutibles de la ciudad en el noble arte de hacer churros. Prepara diariamente la masa con harina de trigo duro, en función de la temperatura y la humedad del momento, y estando muy pendiente de la temperatura del aceite, que es una especie de blend de cacahuete, girasol y oliva. ¿El resultado? Un punto de fritura óptimo y constante.

Sant Joan (Alicante)

Si hay que quedarse con una sola pista de todo Levante en materia churrera, le vamos a conceder ese honor a Manolo Tejero, el churrero más famoso de Sant Joan. Este negocio familiar lleva más de 50 años elaborando unas ruedas impecables, a medio camino entre el churro y la porra, que siempre repites porque resultan crujientes, ligeras y nada grasientas. En este caso, si vas con hambre y te apetece hacer el plan completo, te recomendamos tomar su chocolate (y esto no es algo de lo que puedan presumir muchos templos del churro). Eso sí, no vayas con prisa porque no eres el único que quiere darse un pequeño capricho dulce. ¡Y una cosa más acerca de San Juan! En este mismo local (C/ Señores Maripino Rosello, 2) también hacen unas patatas fritas riquísimas, así que no te olvides de llevarte un par de bolsas (son 100% caseras y no llevan aditivos) de vuelta a casa.

Bar Comercio (Sevilla)

Fundado en 1904, este imperdible de la capital andaluza ha vivido diferentes etapas. Por eso da cierto 'gustirrinín' deleitarse en cada visita con los mármoles centenarios de sus mesas (aún se conservan los originales), uno de los elementos -junto a las vitrinas que cuelgan de sus paredes o los azulejos- que te invitan a viajar en el tiempo hasta comienzos del siglo pasado. Pero no olvidemos que hoy hemos venido a hablar de los churros que despachan Francisco Rivera y su esposa, que muchos consideran los mejores de Sevilla (C/ Lineros, 9) y que te vamos a recomendar tomarlos con una taza de su aromático café o de un chocolate de categoría. Un detalle importante es que son bastante gruesos (muy similares a las porras madrileñas), y también que los sirven durante todo el día, también a la hora del almuerzo, así que no tienes que preocuparte del itinerario a seguir en tu próxima visita a Sevilla. ¡Siempre vas a poder escaparte a

Los churros que te recomendaría cualquier sevillano