Arturo Valls nos confiesa su top 3 de paellas valencianas: "No soy muy de experimentar"

El humorista, actor y presentador, que es un gran defensor de la gastronomía tradicional valenciana, lanzó hace unos meses su propia marca de arroz, Socarrón
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Hay personas que se sienten realizadas cuando han escrito un libro, plantado un árbol y tenido un hijo. Y hay otras que serían capaces de cambiar su reino por tener su propia marca de arroz. En este segundo grupo entraría Arturo Valls, aunque el reconocido humorista, actor y presentador no ha tenido que renunciar a nada a cambio de haber podido lanzar Socarrón. Hablamos de ese arroz con Denominación de Origen Arroz de la Albufera que vio la luz hace algo más de un año y que está teniendo una excelente acogida, lo que le hace sentirse muy orgulloso. Para celebrarlo nos ha convocado en el histórico Café Comercial -también es socio del japonés Ikigai-, donde nos ha recibido con un arroz al horno que considera que no se ha reivindicado lo suficiente.
Hablamos con el valenciano de la importancia que tiene este plato tradicional para él y de su afición por la cocina, pero también de esos restaurantes -madrileños y valencianos- que visita siempre que tiene ocasión, ya sea para comidas de negocios o para el simple disfrute. Y descubrimos que el ganador de un Premio Ondas (2014) y un Premio Goya (2022), más allá de por el recetario popular, siente debilidad por la cocina italiana, especialmente la napolitana, y también la japonesa. Así que toma nota de sus recomendaciones y no dejes de intentar replicar esa receta con fuerte arraigo familiar que nada tiene que envidiar a la paella valenciana y otras elaboraciones con arroz.
Sabemos que no paras, que saltas de un proyecto a otro. Con tanto ajetreo, ¿consigues sacar tiempo para cocinar o, directamente, optas por comer fuera?
Siempre intento cocinar en casa, de hecho soy quien se encarga de la parte, digamos, gastronómica. De hecho, a veces me pasa que estoy, por ejemplo, en una reunión de producción, y me pongo a pensar en el menú de ese día. Y de repente me surge la duda de si he descongelado o no los boquerones (risas), siempre estoy pendiente de esas cosas, como todo buen amo de casa. De hecho, en cuanto termine esta entrevista, tengo que ir a hacer la compra para tres o cuatro días a las tiendas del barrio.
¿Y como son esos menús para la familia? ¿Eres muy de repetir platos o te gusta innovar?
Pues la verdad es que me falta un poquito de variedad (risas), tengo como siete u ocho platos que voy repitiendo cada poco. De hecho, esto es algo que me echan un poco en cara (risas). De vez en cuando me dicen en casa: '¿Has visto esta página de Instagram? Tiene un montón de cosas' (risas).
Y puestos a comer fuera, ya sea con amigos o con la familia, ¿dónde te gusta ir en Madrid?
Es que en Madrid la oferta es tan abrumadora que me cuesta tener que elegir. De hecho, esto es algo que me genera cierta ansiedad porque soy consciente de la cantidad de cosas que tengo por descubrir y por probar,. También te digo, no es lo mismo una comida de trabajo, a las que suelo ir con algún productor, guionista o un posible socio, que cuando vas con amigos o con la familia. Pero, en general, te diría que intento variar, aunque siempre están los clásicos donde repites de manera recurrente. Muchas veces es mi socio quien reserva, pero si está en mi mano elegir el sitio... Ayer, por ejemplo, fuimos a un clasicazo, Casa Julián de Tolosa. Estuvimos con Manuel Vicent y David Trueba. Otro que me encanta es Lalópez, en el Mercado de Antón Martín, me parece brutal. Es algo más informal, pero tratan muy bien el producto. Y también me gusta mucho Valdivieso, que es como muy de barrio, ahora mismos estos sitios de aspecto normalísimo son los que más me gustan. Luego está el Mercato Ballaró, donde hacen una carbonara con espárrago verde que me flipa, o Los 33. Cómo maneja Oswaldo las brasas, y la carne siempre es de primera.

¿Y de paellas o arroces? En este caso, te dejo que me digas alguno de Valencia...
En Madrid he recurrido muchas veces a Samm, que es uno de los sitios que mejor hacen el arroz. De Valencia, si hablamos de paellas, te voy a decir mi 'Top 3'. Me quedaría con Casa Carmela, Lavoe y Rioja. Esos tres serían los que más molan.
Arroz por la noche. ¿Sí o no?
Yo soy partidario de que no, ni paella ni arroces. Pero es verdad que es más por un tema de costumbre, no tanto nutricional. Porque luego es verdad que el sushi, por ejemplo, lo veo como algo más de cenar que de comer. Pero tomarme una paella por la noche me parece impensable.
¿Cuáles son esos otros platos que te llevan a tu infancia en la terreta?
El arroz al horno. Recuerdo perfectamente a mi madre llevando esa cazuela de barro al horno de la panadería del barrio. Yo he vivido eso (risas). Llevábamos la cazuela ya preparada y ellos te acababan el arroz en su horno. Mucha gente no lo sabe, pero, antiguamente, la gente no tenía hornos en casa. Y es más, en la mía, que sí teníamos, íbamos allí porque el acabado y el aroma que le daban era muy diferente. Aunque supongo que también sería por el gasto (risas). Tú ibas allí con todo el arreglo, el sofrito hecho, el caldo... Y ellos solo te lo metían en el horno de leña de la panadería, era algo que hacían muchos vecinos. De hecho, también se conoce como arròs passejat, el arroz paseado, porque se paseaba con el pueblo.

¿Y algún plato más que recuerdes de cuando eras niño?
Hay varios entrantes que me traen muchos recuerdos, como el esgarraet (plato frío a base de pimiento rojo asado, bacalao en salazón, ajo y aceite de oliva virgen extra). O la escalivada, ese tipo de pisto con pimiento asado y berenjena tan típico de Valencia... Y también la tellina, que aquí la llamáis coquina, te las comes como pipas y son maravillosas. Yo recuerdo a mi hermana comiendo y haciendo montañitas en el plato. Son los platos que no faltarían en mi menú tradicional soñado.
¿Se puede usar el humor con la paella o es algo muy serio? ¿A favor o en contra del arroz con cosas?
Siempre y cuando no le llaméis paella valenciana, se puede hacer lo que cada uno quiera. El problema es llamarlo paella valenciana, porque solo hay una y existe una única receta. Pero con los arroces que se cocinan en paella puedes hacer mil combinaciones, y muchas de ellas están fenomenal. En cualquier caso, yo no soy de experimentar. En ese sentido, soy muy tradicional. Lo que no quita que siempre haya cierto matiz o diferencia entre la paella de este domingo y la del siguiente. Porque las paellas tienen un punto de irregularidad, siempre dentro de unos márgenes, y hay veces que está redonda y otras veces un poquito menos. Es lo que tiene la leña, el puntito del socarrat, que no es algo matemático... Para esto no hay una fórmula, y de hecho es uno de los motivos por lo que me gusta tanto. Yo soy de los que cocino la paella a ojo, no soy de esos que miden todo. Es una cuestión de hacer muchas y de escucharla. Como decía mi madre: 'La paella te habla' (risas).

Hace unos días te vimos en la gala de los Premios Goya. En general, ¿cómo se come en este tipo de eventos?
Te diría que se come regular (risas), para salir del paso. Son como caterings muy correctos, sin grandes alardes. Otra cosa es que me hables del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, ahí ya sabes que es complicado que te equivoques a la hora de entrar en cualquier bar... Hay un respeto por el producto y por la gastronomía increíble. Pero del resto de festivales o de galas de premios no destacaría ninguna.
Tengo que preguntarte por Socarrón, el arroz que lanzaste el verano pasado. ¿Sigue causando tanto furor?
Pues la verdad es que estoy muy contento, cada vez se está introduciendo más en hostelería y justamente hoy hablaba con un distribuidor que me decía que se estaba aceptando muy bien y que estaba gustando mucho. A pesar de que cuesta que los restaurantes decidan cambiar el proveedor con el que han trabajado durante años.
