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El nuevo restaurante sevillano con tablao flamenco en un patio andaluz: "Nos inspiramos en los cafés de cantantes del XIX"

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Un restaurante y un tablao flamenco de primer nivel dentro de una casa palacio del siglo XIX. Casa Inquieta
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Viajamos hasta el barrio del Arenal, en pleno centro de Sevilla, para conocer la recién nacida Casa Inquieta. Un espacio único en nuestro país que se ubica en la emblemática casa palacio del siglo XIX de la calle Zaragoza que durante muchos ha sido -y en cierto modo, lo sigue siendo- La Taberna del Alabardero. Allí nos encontramos con el lugar con el que siempre han soñado los amantes del flamenco, la gastronomía sin artificios o una cuidada coctelería. Aunque en las cinco plantas de Casa Inquieta encontramos mucho más que un tablao, un restaurante y una zona de bar. El proyecto de interiorismo siempre partió de una premisa clara: conservar y poner en valor los elementos originales (puertas, zócalos, escaleras, galerías, cerrajería, azulejos, viguería, mesas, mobiliario de época y carpinterías) para que el alma de la casa siga presente.

Aunque merece la pena venir a conocer cada rincón en primera persona, te contaremos que en el sótano, el llamado zaguán, con entrada privada desde el portal, te espera una taberna flamenca antigua, que ofrece espectáculos en vivo con un cartel de primer nivel. De la propuesta de este 'speakeasy andaluz' hablamos más abajo con Ricardo Fernández, director de este multiespacio, al igual que de ese tablao que encontramos al fondo de la planta calle y que antiguamente fue el patio principal.

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Lo han reconstruido a modo de homenaje a esos patios andaluces con su fuente, barriles y materiales nobles: maderas envejecidas, barros antiguos y azulejos artesanales dibujados a mano. En esta misma planta, da gusto perderse entre carteles de las Fiestas de Primavera y fotografías en blanco y negro de grandes artistas de Andalucía y España.

Un speakeasy andaluz dentro de un multiespacio lleno de encanto
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Pero no hay tiempo para recrearse en exceso, toca subir a la planta superior, repleta de salones ideales, para dejarse embriagar por ese aire clásico típico de las casonas regionalistas. Aquí, cada sala adquiere identidad propia a través de textiles de Clarke & Clarke, Gastón y Daniela o William Morris que convierten la casa en un espacio vivo, cambiante y abierto a la cultura.

En la siguiente planta se distribuyen las habitaciones de lo que será el hotel boutique de Casa Inquieta. que, junto a la terraza de la planta alta (con sus impresionantes vistas que van de la Catedral a Triana) será inaugurado en la primavera de este 2026. Con respecto a la oferta gastronómica, solo te diremos que es sevillana a más no poder y que en su carta manda el recetario tradicional andaluz (desde guisos a fritura, pasando por el mejor tapeo), empleando siempre producto de primer nivel (presa ibérica, corvina, lubina, etc.).

Esto no es solo un espacio de relumbrón con un restaurante y un tablao flamenco. ¿Existe algo parecido en nuestro país?

En Sevilla no existe nada parecido: un proyecto que integre gastronomía de nivel, un tablao flamenco con programación de primer orden y un concepto cultural articulado desde la autenticidad, no desde el espectáculo turístico. Casa Inquieta nace con una premisa clara: no queríamos abrir un restaurante con flamenco, sino recuperar un ecosistema cultural. Nos inspiramos en los antiguos cafés cantantes de la Sevilla del XIX, aquellos espacios donde la gastronomía, la conversación y el arte convivían de forma orgánica. Lugares donde el flamenco no era una atracción, sino una consecuencia natural de la vida alrededor de la mesa. Hemos querido reinterpretar esa Sevilla con solera, pero desde una mirada contemporánea. Por eso hablamos de “La Sevilla de siempre, como nunca”. Y que conste que no es nostalgia, es actualización consciente del legado. En un momento en el que muchos proyectos tienden a la tematización o al exceso de artificio, nosotros hemos apostado por la profundidad cultural.

Primero te conquistará su interiorismo, luego todo lo demás

Algo así no se abre de la noche a la mañana. ¿Cuánto tiempo habéis estado trabajando en este ambicioso proyecto?

La idea de unir gastronomía y flamenco en un proyecto que trascendiera lo puramente hostelero viene de hace años. Siempre entendimos que Sevilla necesitaba un espacio donde estas dos expresiones identitarias convivieran en igualdad. El desarrollo real del proyecto comienza el año pasado, pero ha sido un proceso de conceptualización largo y muy estratégico. No hablamos de un único restaurante, sino de un edificio con varias capas de experiencia: varias cocinas operativas, dos cartas diferenciadas en dos plantas, barra-bistró en planta baja, restaurante en primera planta, taberna flamenca en el patio y una propuesta gastronómica específica para eventos y celebraciones privadas. Es un proyecto de arquitectura cultural tanto como gastronómica. La complejidad operativa ha sido enorme, pero también necesaria para que cada espacio tenga identidad propia y coherencia global.

Sé que aún es pronto, pero qué nos podéis contar del futuro hotel.

El hotel será un 4 estrellas boutique con siete habitaciones, pensado como extensión natural de la experiencia Casa Inquieta. Contará con habitación doble standard, habitación deluxe y habitación suite junior. No buscamos volumen, sino carácter. Siete habitaciones permiten un trato personalizado y una vivencia íntima del edificio, una casa palacio del siglo XIX en pleno corazón de Sevilla. El huésped no vendrá solo a dormir; vendrá a formar parte de una narrativa: gastronomía de raíz, flamenco en vivo y una Sevilla real, no encapsulada en un souvenir.

Ensaladilla clásica con mayonesa ligera, uno de los imprescindibles para el picoteo

Para los que ya conocían el espacio: ¿qué queda de La Taberna del Alabardero? ¿Por qué habéis decidido mantenerlo?

La historia no se borra, se integra. La Taberna del Alabardero forma parte de la memoria emocional de Sevilla desde la Expo’92. El Grupo Lezama sigue vinculado al proyecto, y para nosotros mantener ese legado no es una cuestión estética, sino de responsabilidad cultural. Este edificio ha sido escuela de hostelería, casa palacio, punto de encuentro de generaciones... Mantener esa herencia es una forma de respetar la identidad de la ciudad. Casa Inquieta no sustituye, evoluciona.

¿A quién va dirigida esta propuesta? Lo fácil es pensar que al público internacional...

Justamente lo contrario. Casa Inquieta huye del 'typical' para poner en valor lo auténtico. Del souvenir a la experiencia. Queremos que sea el lugar que el sevillano recomiende con orgullo. La propuesta está pensada tanto para el público local como para el visitante que quiere autenticidad real. Cocina tradicional bien ejecutada, producto de calidad, precios contenidos y una programación artística seria. El edificio siempre ha pertenecido al sevillano, y así lo entendemos hoy. Solo quien vive la ciudad puede enseñarla con verdad.

Bacalao con sopa de tomate, uno de sus principales con el producto del mar como protagonista

¿Crees que el mundo del tablao flamenco sigue teniendo ese estigma tan arraigado?

Sí, existe un estigma asociado al tablao como producto exclusivamente turístico. Y en muchos casos ha sido así. Pero el tablao es una institución cultural. En Madrid ocurre con templos históricos como el Corral de la Morería, donde gran parte del público es extranjero, pero el nivel artístico es indiscutible. Nuestra misión es dignificar el tablao en Sevilla y devolverlo al sevillano. Que vuelva a ser un espacio de encuentro, no solo de exhibición. Programamos artistas con trayectoria real, no espectáculos diseñados para la foto rápida. Queremos recuperar esa atmósfera de peña flamenca, donde la emoción precede al marketing.

En vuestra bodega, los vinos generosos son protagonistas, como era de prever...

La bodega tiene un peso estratégico dentro del proyecto. Los vinos generosos andaluces ocupan un lugar protagonista, como no podía ser de otra manera en un espacio que reivindica la identidad del sur. Hablamos de una selección muy cuidada de finos, amontillados, olorosos y palos cortados, con especial atención a pequeñas sacas y casas históricas. En total, la carta de vinos supera ampliamente el centenar de referencias, combinando generosos, vinos nacionales e internacionales. No es una bodega decorativa; es una herramienta gastronómica pensada para dialogar con la cocina.

Aquí también se viene a beber, no solo vinos generosos

¿Quién se encarga de la propuesta gastronómica? ¿Hay una figura de chef ejecutivo?

La propuesta gastronómica está desarrollada por Ovejas Negras Company y su equipo de chefs ejecutivos. Es un equipo con una trayectoria consolidada en Sevilla, acostumbrado a trabajar conceptos sólidos y con identidad. No creemos en la figura del chef estrella como reclamo aislado, sino en equipos creativos cohesionados que entienden el proyecto global. Casa Inquieta no es un restaurante firmado, es una cocina con discurso.

¿Y la programación de los espectáculos? ¿Qué artistas están pasando o pasarán próximamente por vuestro tablao?

La programación artística es otro de los pilares del proyecto. Ya se han subido al tablao figuras como Joaquín Grilo o Lucía Benavides, y seguimos trabajando con artistas del panorama nacional como Ismael de Begoña, Amparo Lagares o María Moreno, entre otros. Queremos que Casa Inquieta se convierta en referencia para el flamenco en Sevilla, tanto para el público local como para profesionales del sector.