El Imperio de la brasa: José Gordón firma el 1 y el 10 en el ranking mundial de los mejores asadores
Un total de cinco restaurantes españoles copan el top 10 de la lista 2026 de World’s Best Steaks
De trabajar en dos restaurantes de Dabiz Muñoz a triunfar con sus alitas de pollo a la brasa: "Es un corte que no se valora"
El escritor Joseph Mitchell, cronista de tabernas y personajes invisibles de Nueva York, dejó escrito que “la verdadera historia de una ciudad está en sus mesas”.
Si el mundo fuera un solo plato, hoy el epicentro del sabor se situaría en nuestras dehesas y asadores, donde el humo es el perfume de la verdad. Hay mesas que ordenan el universo gastronómico de las brasas.
La lista 2026 de World’s Best Steaks, publicada recientemente lo ha hecho con un titular que parece un juego de espejos, de fuego bien medido: José Gordón firma el número 1… y también el 10 del mundo. Y entre ambos extremos, España ocupa el relato, otros cuatro restaurantes se meten en ese top. Toda una declaración de éxito.
La Cúpula —recién inaugurada— no ha esperado turno. Ha entrado directamente en la cima como si el tiempo no se aplicara allí dentro. Más que un restaurante, es una destilación: todo lo aprendido en décadas concentrado en un espacio donde la carne se interpreta de la mejor manera, se ofrece como un sacrificio ritual a la excelencia.
Y abajo, en la décima posición, Bodega El Capricho. El origen. La raíz. El lugar donde empezó todo. Que convivan ambos en la misma lista —uno abriendo, otro cerrando el top 10— tiene algo de círculo perfecto, de obra completa. El poeta Paul Celan escribió: “lo profundo es lo que asciende”. Aquí, lo profundo son años de oficio, de ganado, de maduración, de fuego, que han terminado por ocupar también la superficie.
Pero la alegría es coral, una sinfonía de seis voces españolas que resuenan con una fuerza inusitada.
Un itinerario de sangre, fuego y herencia
Desde el norte indómito hasta el corazón de la capital, el ranking dibuja una ruta de peregrinaje obligatorio. En Hondarribia, Laia nos recuerda que el mar y la montaña se abrazan en el punto exacto de una chuleta perfecta. En la noble Tolosa, Casa Julián sigue custodiando ese fuego eterno que parece arder desde el principio de los tiempos, mientras que Lana, en Madrid, demuestra que la sofisticación urbana no está reñida con la pureza del origen.
No podemos olvidar la mística de la Bodega El Capricho, el origen de todo, ni la audacia de Ibai, que ha llevado el alma del asador vasco hasta el mismo Londres, conquistando la capital del Támesis con el lenguaje universal de la brasa.
Como bien escribió el periodista y agudo observador Enric González: “La cocina es el único paisaje que se puede meter en el cuerpo, la única forma de viajar sin moverse de la silla, solo a través del recuerdo de un aroma”. Y es ese paisaje, el de nuestras raíces, el que hoy el mundo aplaude.
La resistencia de lo auténtico
En estos tiempos de artificio, estos seis bastiones de la carne representan una resistencia poética y la profundidad del sabor, esa que solo se consigue cuando se respeta el tiempo del animal y la nobleza de la leña.
La escritora y periodista Emilia Landaluce apuntaba con su habitual desparpajo que “un buen asador no es quien domina el fuego, sino quien sabe escuchar el silencio de la carne sobre la parrilla”. Esa escucha atenta es lo que une a Hondarribia con Madrid, a Tolosa con Jiménez de Jamuz y Londres. Un sexteto de gloria.
La noticia no es figurar en un número de esta prestigiosa lista, sino la confirmación de que España es la patria de la brasa. Como diría el escritor Ignacio Peyró: “Comer bien es una forma de gratitud hacia la vida”. Y hoy, viendo este ranking, solo podemos estar profundamente agradecidos.
España no solo come carne; rinde culto al fuego. Y el mundo, por fin, ha decidido sentarse en los mejores sitios de nuestra mesa.
En un tiempo en el que priman fundamentalmente las novedades, esta noticia anuncia el premio de lo esencial: producto, fuego, respeto.
Nada más. Y nada menos.