Tradición de carretera

El bar de carretera donde siempre paraba Juan Luis Arsuaga de camino a Atapuerca

Juan Luis Arsuaga y el dueño del bar, en uno de sus viajes. (Foto: Instagram)
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Juan Luis Arsuaga es uno de los paleoantropólogos más respetados de nuestro país, además de ser codirector de los yacimientos de Atapuerca y Premio Príncipe de Asturias, entre otros, es un reconocido divulgador científico y valorado autor que, actualmente, tiene su último libro (‘La respuesta’) entre una de las mejores lecturas del verano 2026.

En su apretada agenda, donde también ejerce como catedrático en la Universidad Complutense de Madrid, destaca otro cargo, el de director científico del Museo de la Evolución Humana, que ahora acaba de ceder a su sucesor. Este le obligaba a ir habitualmente hasta Burgos, donde está ubicado, y es en ese trayecto donde ha encontrado el bar de carretera definitivo. Demostrando que es un hombre de gustos sencillos, ha decidido aprovechar el altavoz de las redes sociales para contar la historia de cómo conoció este bar y qué se pide siempre que pasa. “Llevo desde 1983 parando en el bar Herreros de Milagros cuando voy o vuelvo de la excavación o del Museo de la Evolución Humana”, comienza Arsuaga explicando.

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Clásico, sencillo y familiar

Y pasa a relatar cómo lo hace para no fallar y tener su plato preferido preparado cuando entra por la puerta. “Este es mi modus operandi. Llamo a Abelardo cuando salgo para que me prepare una tortilla francesa de chorizo o de jamón. Están muy jugosas”, recomienda. Y rememora la historia familiar de este pequeño bar y su relación con todos los que se dirigen hasta Atapuerca: “Hemos parado toda la vida los 'atapuercos' madrileños primero con su padre y luego con él [Abelardo]. Fue con Emiliano Aguirre (padre de Atapuerca) con quien empezó la tradición, que aún continúa”, recuerda.

Y Arsuaga nos deja además un dato muy curioso: “Los domingos prepara vermut con gambas con gabardina, pero hay mucha gente”. Gastro ha investigado los detalles sobre este bar de toda la vida que encontrarás en la Avenida Castilla, número 19 de Milagros. Es tan de carretera que no tiene necesidad de tener redes sociales, ni fotos estilo foodie de sus platos llamando la atención de potencial clientela, ni influencers grabando reels sobre sus tortillas icónicas. Ya tiene la clientela que necesita desde hace más de 40 años y si no, le encontrarán al pasar por su puerta y necesitar un refrigerio o algo para comer y seguir conduciendo hacia otro destino. Como siempre ha sido y como seguirá sucediendo con los bares de carretera que no queremos perder.

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Milagros, y su bar Herrero, están a una hora y 40 minutos en coche desde Madrid, ubicándose casi en la mitad del camino hacia Atapuerca, a una hora y 10 minutos aproximadamente siguiendo la ruta. Es un pequeñísimo municipio de poco más de 400 habitantes de la comarca de la Ribera del Duero que cuenta con algunos restaurantes o bares, entre los que destaca este reducido establecimiento conocido entre los que frecuentan la zona o los que la han tenido que cruzar en alguna ocasión de camino a un lugar u otro.

Nos hemos tenido que ir hasta Google para saber si lo que cuenta Arsuaga tiene apoyos, y así es. Destacan en general sus precios, amabilidad, bocadillos, tortillas... “No dejes de probar la tortilla en cualquiera de sus variantes. Sin darse importancia de tres estrellas Michelin. La conversación con el dueño, interesante. Los precios, inmejorables. ¿Quién da más?”, dice una de las reseñas. "Tradicional y sencillo, pero con trato agradable, bajos precios y unos pinchos los domingos muy buenos. Lo mejor, sus gambas a la gabardina, las mejores que hayas probado en tu vida”, apunta otra recordando lo mismo que cuenta Arsuaga sobre esa tapa de cada domingo. Y aunque, como siempre ocurre, también hay algunas críticas negativas, en general este bar de carretera conquista al que se para en él buscando un momento de descanso y un bocado delicioso sin pretensiones.

Su nuevo libro

Juan Luis Arsuaga (Madrid, 1954) es licenciado y doctor en Ciencias Biológicas y catedrático de Paleontología en la Universidad Complutense de Madrid, además de miembro de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos. Como curiosidad, además de lo que ya hemos contado sobre él, en 1992 descubrió en la Sima de los Huesos en Atapuerca el cráneo más completo del registro fósil de la evolución humana. Es autor de grandes éxitos editoriales traducidos a múltiples idiomas, como ‘La especie elegida’ (1998), ‘El collar del neandertal’ (1999), ‘Amalur. Del átomo a la mente’ (2002), ‘Vida, la gran historia’ (2019) y ‘Nuestro cuerpo’ (2023), y junto con Juan José Millás, de los libros ‘La vida contada por un sapiens a un neandertal’ (2020) y ‘La muerte contada por un sapiens a un neandertal’ (2022) y su única novela hasta la fecha, ‘Al otro lado de la niebla’.

Ahora arrasa con ‘La respuesta’, uno de los más vendidos del verano desde que salió a la venta el pasado 1 de mayo, publicado por Destino. En él narra la evolución humana desde la voz del Viejo de la Tribu. Una evolución que no solo explica de dónde venimos, sino que también intenta responder la pregunta más antigua y repetida de todas: qué somos. Arsuaga recorre la historia de la humanidad sin enumerar especies o yacimientos, sino enfrentándose -con su característico tono cercano- a esas preguntas universales que nos unen como especie. Une conocimiento y reflexión, ciencia y filosofía para responder al deseo humano de comprender el sentido de la vida y nuestro lugar en el mundo.