Los chiringuitos del chef

Los cuatro chiringuitos de Castellón que recomienda el chef Paco Llansola

A Paco Llansola le encantaría tener un chiringuito en el futuro, quedas avisado. (Barriga)
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Había muchas ganas de volver a visitar la Costa de Valencia, concretamente los 120 kilómetros de costa que corresponden a Castellón, también conocida como Costa del Azahar. Y esta vez teníamos muy claro a quién queríamos como guía local. Paco Llansola es el creador de Barriga (Solete Repsol), en colaboración con Jacobo Igliki y Manuel Díaz, como socios, que fue inaugurado en marzo de 2025 en el corazón de Castellón.

Tras tiempo recorriendo medio mundo y residiendo en diferentes países, Llansola sintió la necesidad de volver a sus raíces y crear un espacio en su ciudad de origen donde compartir su pasión por la gastronomía. Más tarde llegó Barrita, ese bar al que entras para tomar la primera… O la última. Un espacio sin pretensiones donde la barra es protagonista y que puede recordar a las tabernas del sur de España.

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"El chiringuito para mí es la cosa más honesta que tiene el verano. No hay postureo, no hay carta de diseño, ni luces bonitas escondiendo nada. Hay producto, hay sol y, si algo falla, se nota al momento. Es la versión más pura de lo que significa dar de comer a alguien". Es lo que nos comenta el artífice de estas dos exitosas tascas antes de reconocer que es "incapaz" de no ver todo lo que hay detrás de este tipo de negocios: "Llevo años metido en la gestión de restaurantes y no puedo evitar ver el chiringuito como un termómetro brutal del negocio: si funciona en temporada alta con esa aparente simplicidad, es porque detrás hay disciplina: costes controlados, producto de proximidad y un servicio que no se puede permitir errores. Lo que más me gusta es precisamente eso, la tensión entre lo relajado que parece y lo exigente que es en realidad".

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Con respecto a la compañía cuando los visita, nos comenta que suelen ser "amigos del sector, familia e incluso equipo", aunque si va con estos últimos le cuesta desconectar del todo: "Siempre acabo mirando cómo llevan la sala o comentando algo del producto". Y nos deja una exclusiva para rematar: "Mi sueño sería algún día tener uno propio".

Pura Vida

Arrancamos en Alcossebre esta ruta por los imprescindibles playeros de la Costa del Azahar. Y lo hacemos en Pura Vida, que según nuestro anfitrión es "uno de esos sitios que no necesitan disfrazarse de nada". Y le dejamos que se explique: "No es alta cocina, ni quiere serlo, tampoco es el típico sitio de postureo. Aquí te vas a encontrar pizzas, hamburguesas, woks, salteados, zumos naturales y cervecitas bien fresquitas en primera línea de mar. Y, haciendo honor a su nombre, también agradecerás el buen rollo que desprende todo su equipo. ¿Quién da más?".

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Camí de l'Atall (Alcossebre, Castelló)

El Merendero de Manolo

"Este es otro rollo, algo completamente distinto, pero me flipa igual". Es lo que nos dice Paco antes de poner rumbo a Burriana. "Aquí no hay ni diseño, ni marca, ni nada de eso, es un merendero de siempre al que la gente vuelve año tras año porque el producto es bueno y punto. Esto es fidelidad de verdad, no la que te inventas empleando herramientas de marketing". Con respecto a los platos, además de las tapas, que suelen tener muy buena acogida entre sus acólitos, apunta: paella, arroz del senyoret, sepia a la plancha y los postres caseros.

Playa Malvarrosa, Avinguda Mediterrània (Borriana, Castelló)

Aqua

La siguiente parada nos lleva hasta Benicàssim, donde te espera uno de los Soletes de Verano de la Guía Repsol. "Me gusta porque te atienden bien de verdad. Y eso, después de tantos años en esto, lo noto enseguida: sabes rápido si un sitio te cuida o si solo está haciendo el paripé". Después de esta sentencia de Llansola nos toca matizar que es realmente sorprendente la propuesta gastronómica de este chiringuito de playa si tenemos en cuenta las limitadas dimensiones de su cocina. Por cierto, sus bocadillos especiales, que es un plan que siempre se agradece en verano, son muy sabrosos y completos.

Av. Ferrandis Salvador, 302, (Benicàssim, Castelló)

Bocana

Terminamos la escapada castellonense en el Grao, donde te espera un chiringuito con servilletas de tela donde muchos de los platos se terminan delante del comensal. Antes estaba en la playa del Palmeral y desde entonces le viene siguiendo la pista nuestro guía local: "Me sorprendió porque tratan el pescado como si fuera un restaurante serio, no un chiringuito cualquiera. Se nota que detrás hay disciplina, esto no es suerte". Te dejamos algunos de los pescados locales que suelen tener en carta, por si quieres llegar a Bocana con los deberes hechos: sardinas, clótxinas con hierbaluisa y pescado salvaje como escorpa, mero, merluza de roca o, ya que estamos, la bacoreta, que presentan en tartar.

(Playa del Gurugú, Grao de Castelló)