El tinto de 12 euros que ha conquistado a la guía Parker y Peñín
Un Ribera del Duero de menos de 12 euros que sorprende con 91 puntos Parker y un estilo elegante, fresco y muy por encima de su precio
¿Engorda más el vino tinto o el blanco?
Hay vinos que no necesitan presentación… pero sí un aviso: cuando aparecen a este precio y con estas puntuaciones, lo normal es que vuelen de las estanterías. Y este Ribera del Duero es exactamente uno de esos casos. Un tinto que no llega a los 12 euros y que, sin hacer demasiado ruido, se ha colado en dos de las guías más influyentes del mundo del vino: Parker y Peñín. Ojo, porque no es habitual ver esta combinación de precio y reconocimiento en la misma botella.
Un Ribera elegante que no se pasa de rosca
En una denominación como Ribera del Duero, donde a veces manda la potencia y la madera se impone demasiado, este vino juega en otra liga. Aquí la idea es clara: equilibrio antes que exceso. Es un tempranillo con estructura, sí, pero de los que no cansan. La barrica está, se nota, pero no domina. Aporta matiz, redondea, acompaña… pero no tapa la fruta. El resultado es un vino jugoso, fluido y con una sensación de ligereza poco habitual en la zona. Hay madurez, pero no pesadez. Hay cuerpo, pero sin que el vino se haga grande en exceso en boca.
El nombre que conviene apuntar
El protagonista de esta historia es el Resalte Vendimia Seleccionada 2022, un monovarietal de tempranillo que se mueve justo por encima de los 10 euros… pero con credenciales de vino bastante más serio.
Y aquí viene lo llamativo:
- 91 puntos Parker
- puntuaciones similares en James Suckling
- 93 puntos en Peñín
No es un golpe de suerte. Es más bien la confirmación de un estilo que ya venía llamando la atención en esta bodega de Peñafiel. Porque Resalte de Peñafiel no es precisamente una desconocida en el sector. Sus vinos han sido reconocidos en múltiples ocasiones por publicaciones internacionales, con referencias que han llegado incluso a figurar entre las mejor valoradas del país en distintas listas especializadas.
Un trabajo de viñedo muy de altura
Detrás de este tinto hay más precisión de la que su precio podría sugerir. La uva procede de viñedos situados en zonas altas de la Ribera del Duero, en torno a los 900 metros de altitud, repartidos entre distintos parajes de Valladolid y Burgos. Son parcelas de cierta juventud, entre 15 y 20 años, asentadas en suelos donde predominan las calizas con algo de arcilla. Y ese detalle no es menor: ayuda a dar frescura, tensión y definición al vino. Además, los contrastes térmicos entre el día y la noche terminan de afinar el perfil de la uva, manteniendo el equilibrio entre madurez y frescor.
Bodega moderna, pero sin excesos técnicos
En bodega, el enfoque es bastante claro: intervenir lo justo para no estropear nada. Se trabaja por gravedad, evitando bombeos agresivos, y cada parcela se vinifica por separado. Esto permite mantener la identidad de cada origen antes del ensamblaje final. La fermentación se realiza a baja temperatura y las maceraciones se han ido ajustando con el tiempo, buscando menos extracción y más finura. Después, el vino pasa entre 10 y 12 meses en barricas de roble francés de 500 litros, un formato que suaviza la influencia de la madera y permite una integración más delicada.
En copa: fruta negra, frescura y un punto muy fino
En lo visual, se presenta con un color picota intenso, limpio y brillante. En nariz, manda la fruta negra madura, acompañada de notas florales y un fondo ligeramente tostado, donde la madera aparece de forma muy integrada. Y en boca es donde realmente gana interés. Los taninos están pulidos, bien colocados, sin asperezas. La acidez sostiene el conjunto y evita que el vino se vuelva pesado. Es precisamente esa acidez la que le da vida y recorrido. Tiene cuerpo, sí, pero lo interesante es cómo lo disimula con fluidez. Es un vino que entra fácil, pero no es simple.
Un tinto para tener en radar
Este Ribera del Duero encaja especialmente bien con platos de cuchara, carnes y cocina con cierta intensidad. También funciona con recetas de temporada y, en general, con cualquier comida que pida un tinto con algo de carácter. Y aquí va el aviso final: no es el típico vino que compras una vez por curiosidad y ya. Es de los que, si encajan contigo, repites. Porque por este precio y con este nivel de reconocimiento, es fácil que se convierta en habitual en más de una casa.