Juan Marín o el último mohicano de Ciudadanos

El candidato de Ciudadanos, Juan Marín en un
  • Andalucía es el último bastión autonómico de Ciudadanos con 21 diputados

  • Sirvió de bisagra al gobierno de Susana Díaz y ha sido durante cuatro años el vicepresidente de la Junta de Andalucía con el PP

  • El candidato de Ciudadanos entrena a un equipo de vóley femenino en sus escasos ratos libres

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MadridNo se engañen. El hablar tranquilo y la apariencia sosegada de Juan Marín (Cádiz, 1962) esconden a un hombre que toca todos los palos. El candidato de Ciudadanos a la Junta de Andalucía, y actual vicepresidente de la misma, es inquieto. Lo reconoce él y también su biografía.

Dejó a medias su carrera de Relaciones Laborales para gestionar el negocio familiar , la "Joyería Marín" de su Sanlúcar de Barrameda natal. Le sacó brillo a la firma y de paso creó una asociación de comerciantes en su localidad . Fue teniente de alcalde en su pueblo, con un partido independiente, y representante de productos fitosanitarios hasta que Albert Ribera se le cruzó en el camino. Era 2014 y Marín dio el salto a Ciudadanos.

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En su estreno naranja, en 2015, logró 9 escaños que sirvieron de bisagra al gobierno de Susana Díaz. En las elecciones de 2018 duplicó el número de diputados (21), y tras resistirse a sumar con Vox , se tragó el sapo y pactó con el PP de Juan Manuel Moreno Bonilla, al que ha sido fiel en todo momento. "Juanma quiere gobernar conmigo y yo con él", ha reconocido en varias entrevistas.

Desde su silla de vicepresidente andaluz ha visto desmoronarse al partido naranja en sus bastiones autonómicos. Murcia, Madrid o Castilla y León han caído como castillos de naipes. Él se resiste: "Alguno se va a llevar una sorpresa el 19 de junio", dice a quien le quiere escuchar, aunque el CIS no les da más de 1ó 2 escaños el 19 de junio. Si el vaticinio se cumple, Marín ya ha dicho que dejará la política.

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Entrenador de vóley y un divorcio reciente

Jugador de voleibol y de fútbol en sus tiempos más jóvenes. El susto de salud que se llevó a principios de año- le dio un amago de infarto- le ha obligado a dejar el deporte más intenso y ahora ve los partidos desde la barrera. Entrena al equipo de voleibol cadete femenino del Mairena Vóley en Sevilla. Conoció el club durante una visita institucional y se animó a ponerse a los mandos. Marín está muy orgulloso de sus "chicas", como él las llama.

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La política en primera línea le ha supuesto a Marín un coste personal. Tras cuatro décadas con su mujer, Juan Marín se divorciaba hace unos meses. "La política se lleva por delante muchas cosas", ha confesado al hablar de su ruptura. Sus dos hijos, sus "dos regalos" como él los llama, ya son mayores. El vicepresidente comparte piso con uno de ellos en Sevilla.

A Marín no se le caen los anillos a la hora de hacer cosas en casa. Afirma que sabe planchar y hacer todo tipo de tareas domésticas. También cocina. Su receta de torrijas en pleno confinamiento se hizo viral hace dos años.

El político naranja es consciente de que el 19 de junio su vida puede volver a cambiar. No tiene miedo en volver por donde ha venido. Sostiene que no necesita puertas giratorias. Que puede volver al sector de los productos fitosanitarios. Aunque lo primero que hará será irse de vacaciones. "Hace años que no tengo", ha reconocido en varias ocasiones.