Carlos Rodríguez, el león de Almuñécar que ha dado la sorpresa en el Tour 2023 mientras estudia para ingeniero

El ciclista Carlos Rodríguez en uno de los podios que consiguió de niño
El ciclista Carlos Rodríguez en uno de los podios que consiguió de niño. Redacción Nius
  • Nació hace 22 años en Almuñécar (Granada), y los entrenadores que tuvo de niño destacan de él su "humildad e inteligencia"

  • Es un deportista multidisciplinar que nunca pensó en la posibilidad de ser campeón del Tour porque "prefería ir paso a paso"

  • Tras su última victoria, está considerado una de las piezas mejores valoradas en el mercado de fichajes

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GranadaTiene 22 años recién cumplidos, le llaman el "León de Almuñécar", localidad granadina donde nació, y en las últimas semanas, su nombre, Carlos Rodríguez, resuena en los oídos de los aficionados al ciclismo. Ha debutado en la Grande Boucle y se ha convertido en el español mejor situado en la clasificación general del Tour de Francia 2023 y el ganador español de etapa del Tour más joven de la historia.

Tanto es así que los managers y representantes de los equipos ciclistas lo consideran una de las piezas mejores valoradas en el mercado de fichajes. Porque este corredor que comenzó en Ineos con 18 años, tiene gran potencial y es muy constante y trabajador, y no ha dejado de estudiar el doble grado de Ingeniería Eléctrica y Mecánica en la Universidad de Málaga.

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Hace no tanto, un niño de 7 años acompañaba a su madre, María del Mar Cano, por las calles de Lentegí. Ella era la primera mujer que se atrevía a participar en una carrera ciclista entre las localidades de Almuñécar y Lentegí. Y, por descontado, fue el mejor ejemplo que una madre pudo dar a su hijo.

Rodríguez, tras la victoria de etapa en el Tour
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Gracias a los esfuerzos y todos los entrenamientos duros durante su infancia y su juventud, Carlos Rodríguez ha pugnado por entrar en el podio de París junto a las grandes figuras del ciclismo de los últimos años.

De niño compaginaba cinco deportes a la vez -tenis, pádel, windsurf, ciclismo de carretera y la modalidad BMX-, pero "era raro verlo con un balón de fútbol en los pies", porque "siempre le gustaron los deportes de estrategia". Era un deportista multidisciplinar que, a pesar de que todos a su alrededor siempre apostaron a que llegaría lejos en el ciclismo, "nunca pensó seriamente en esa posibilidad". "Prefería ir paso a paso", subraya a NIUS Álvaro Pérez, presidente del Club de Ciclismo Show Time BMX.

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El BMX fue el deporte en el que Carlos Rodríguez compitió durante seis años y que le dio las aptitudes que le permitieron ganar la etapa 14 del Tour de Francia, con final en la estación alpina de Morzine. "Está acostumbrado a las bajadas rápidas de los circuitos de salto donde competimos, por lo que no le dan miedo los descenso", indica.

"Faceta de campeón"

Pérez habla de Carlos Rodríguez con mucho cariño, ese que va dejando a su paso una persona "sana y con la cabeza bien amueblada", características que le han inculcado su familia tanto a él como a su hermana Rocío y que le han valido para sumar éxitos en sus respectivas carreras. "Carlos es súper inteligente. Calcula la situación, controla su potencial y el de sus rivales y eso es lo que le hace ser un triunfador en el ciclismo".

Rodríguez, al llegar a meta en Morzine Les Portes du Soleil

"Ha ido creciendo conforme iba pasando de categorías y siempre con muy buenas expectativas. Como aquí no teníamos los medios para darle la proyección que él necesitaba, tuvimos que buscar equipos de fuera de Andalucía. Estuvo en Bicicletas Valdayo y en la Fundación Alberto Contador antes de aterrizar en Ineos", cuenta, por su parte, Francisco Álvarez Vinuesa, director de la escuela de ciclismo de Almuñécar.

Dicen quienes lo conocieron bien durante su etapa de juvenil, que ya tenía "faceta de campeón". Sin embargo, a pesar de las victorias conseguidas, sigue siendo humilde, tímido y trabajador y, sobre todo, es consciente de lo que está en juego. "Es tal y como se le ve durante las entrevistas", destaca Álvarez Vinuesa, quien reconoce a aquel niño al que entrenó un día y al que le vaticina una gran victoria conforme pasen los años en alguna Vuelta a España o -"¿por qué no?"- del Tour de Francia.