El cálido recibimiento en Málaga de Elisabeth, la mujer a la que extirparon un tumor de cuatro kilos: "Fue espectacular"

Elizabeth recuperándose de su complicada operación para extirparle un tumor de cuatro kilos
Elisabeth Roldán fue operada por el cirujano coruñés Diego González Rivas. Atlas Galicia
Compartir

El pasado 2 de enero, recién comenzado el año, Elisabeth Roldán, una malagueña de 39 años, se sometió a una muy complicada operación. Le extirparon un tumor de gran tamaño, “un monstruo de 30 centímetros y cuatro kilos”, describió el propio cirujano que la operó, el coruñés Diego González Rivas.

La tarde del día 30, González recibió una llamada telefónica desesperada desde Málaga.Mi hermana de 39 años tiene un sarcoma de Ewing gigante en el pulmón que nadie quiere operar”. El cirujano enseguida les pidió más información para valorar el caso, y finalmente programaron la operación para el día 2 de enero, aprovechando su presencia en A Coruña.

PUEDE INTERESARTE

Tras una complicada operación, realizada con éxito y después de pasar cuatro semanas en la ciudad gallega, Elisabeth ha vuelto a Málaga, su ciudad. El miércoles fue recibida en el aeropuerto de la capital de la Costa del Sol por numerosos amigos y familiares. También cuando volvió a su barrio, Portada Alta.

Un momento de la operación de casi cinco horas para extirpar un tumor de cuatro kilos
PUEDE INTERESARTE

Allí, tal y como recoge ‘Diario SUR’, colgaba una pancarta en la que se podía leer “Elisabeth, Portada te quiere”. “El recibimiento fue espectacular, en el aeropuerto estaba toda mi familia, todo el grupo de Carlos Haya (donde trabaja) y los amigos. Me quedé sin palabras y en el barrio, lloviendo, todo el mundo volcado. Me decían: 'Guerrera', 'Campeona', 'Eli, te queremos'. Me regalaron un cuadro del ave fénix que dice: 'Y surgió de las cenizas la poderosa guerrera'”, explicó la propia Elisabeth al citado periódico.

Ahora toca seguir el tratamiento después de superar las secuelas de la operación. Para Diego González, con una amplia experiencia en quirófanos de todo el mundo, fue una operación muy compleja, de casi cinco horas: “una brutalidad, uno de los tumores más grandes que he extirpado en mi vida. Era tan grande que la complejidad era abordarlo todo por los laterales sin dañar al corazón, hubo que retirar el diafragma y reconstruirlo, y también extirpar el pulmón izquierdo, que estaba pegado como una lapa al sarcoma”.  

Al terminar, el cirujano mostraba el enorme tumor entre sus manos, que junto a su equipo habían logrado extirpar completamente, entre la sorpresa y la satisfacción: “¡vaya monstruo!”, comentaba a los compañeros de quirófano.