El colegio de Cristina, la niña superviviente del accidente de Adamuz, se hará cargo de su educación: crean una línea de apoyo económico
Cristina Zamorano Álvarez, la niña de seis años que sobrevivió al accidente de Adamuz en el que fallecieron sus padres, su hermano y un primo, recibirá apoyo total de su colegio, que se hará cargo de su educación y acompañamiento
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HuelvaEl accidente de Adamuz ha dejado una huella profunda en muchas familias, pero pocas historias han conmovido tanto como la de Cristina Zamorano Álvarez. A sus seis años, la niña sobrevivió a un siniestro que se llevó la vida de sus padres, su hermano y un primo, dejando tras de sí un vacío enorme. Hoy, mientras se recupera física y emocionalmente bajo el cuidado de sus abuelos, su colegio ha anunciado que se hará cargo de su educación y que ha creado una línea de apoyo económico para garantizar su futuro.
La pequeña se encontraba en uno de los vagones del tren cuando ocurrió la tragedia. Según relatan agentes de la Guardia Civil que participaron en su rescate, Cristina logró salir del vagón siniestrado por un estrecho hueco. "Quedó un poco atrapada con un chaquetón y los zapatos, y la niña fue tan valiente que se quitó el chaquetón y los zapatos y salió", recordaba una de las agentes que la custodiaron aquella noche. Descalza y sin abrigo, deambuló hasta que fue encontrada por otro agente que la llevó consigo y solicitó ayuda para que alguien permaneciera a su lado.
"Pasamos muchas horas dentro de un coche oficial con la calefacción porque la niña tenía mucho frío. Hablaba muchísimo. No he conocido a una niña más valiente nunca. No era consciente de lo que estaba pasando", añade, que viajó de paisana en el mismo tren y se encargó de acompañarla hasta que llegaron los familiares de custodia.
Una familia muy querida y conocida
Cristina pertenece a una familia muy conocida en Aljaraque y Punta Umbría. Sus padres regentaban negocios locales y eran miembros activos de la comunidad. Según vecinos, aquel viaje a Madrid era un regalo de Reyes para la niña. Sus padres querían llevarla a ver El Rey León y asistir a un partido del Real Madrid, cumpliendo así una ilusión de Cristina y su hermano Pepe. La tragedia truncó ese sueño y transformó sus vidas para siempre.
Ahora, mientras las heridas físicas de Cristina se recuperan, el dolor por la pérdida de su familia será mucho más difícil de superar. Sus abuelos, mientras atraviesan el duelo, se han hecho cargo de su cuidado. Pero la comunidad educativa no ha querido permanecer al margen.
El colegio se hará cargo de la vida académica de la pequeña
El colegio Tierrallana-Entrepinos, al que Cristina y su hermano asistían en Aljaraque, ha enviado un comunicado a las familias del centro mostrando su apoyo y asegurando que se comprometen a atender su educación y acompañamiento.
"Nos unimos al dolor de sus familiares y allegados, y pedimos encarecidamente vuestras oraciones para que afronten con serenidad y esperanza este durísimo trance, así como por el eterno descanso de los fallecidos" comienza. "Como comunidad educativa, permanecemos muy cerca de la familia, y de manera especial, de nuestra alumna. El colegio se hará cargo de atender su educación y de acompañarle en todo lo que necesite, con el máximo cuidado, apoyo y afecto".
Además, la institución ha decidido crear, a través de su Fundación, una línea de apoyo económico destinada a Cristina. La iniciativa busca garantizar no solo la continuidad de su escolaridad inmediata, sino también atender sus necesidades futuras, incluyendo la posibilidad de estudios superiores. La medida responde también a múltiples peticiones de familias que querían ofrecer ayuda directa a la niña y a los familiares que la custodian.
Un camino que no recorre sola
Cristina, que vivirá bajo la protección de sus abuelos, puede tener de esta forma la seguridad de que no estará sola en su camino educativo y que tendrá un respaldo constante mientras atraviesa la etapa más difícil de su vida.
La pequeña se ha convertido en símbolo de resiliencia infantil. Una niña que perdió a toda su familia directa y que, sin embargo, logró salir del vagón y resistir en medio del frío y la confusión. Su recuperación será larga, tanto física como emocionalmente, pero ya cuenta con el apoyo de sus abuelos, su tío y su colegio.