Crimen

Manuel Delgado Villegas, 'El Arropiero', el asesino en serie sevillano que confesó más de 45 crímenes y nunca fue juzgado

Manuel Delgado Villegas, 'El Arropiero'
Manuel Delgado Villegas, 'El Arropiero'. RRSS
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El nombre de Manuel Delgado Villegas, conocido como 'El Arropiero', fue recurrente durante años en las páginas de sucesos. Hablamos de un rostro inquietante que despertó el miedo y la incertidumbre en una España en transición. Se le considera el asesino en serie más prolífico en la historia criminal de nuestro país, y no tanto por las condenas, sino por el abrumador número de crímenes que confesó. Nacido en Sevilla el 25 de enero de 1943 y fallecido el 2 de febrero de 1998 en el Hospital de Can Ruti de Badalona, su vida se apagó en el anonimato, mendigando por las calles de la localidad barcelonesa de Mataró, lejos del monstruo mediático que había sido décadas atrás.

Delgado Villegas creció en una familia humilde. Fue legionario, obrero de la construcción y mozo de cuadras, oficios precarios que acompañaron una vida errante por España y distintos países de Europa, tal y como señalan fuentes como 'Diario de Sevilla'. Su apodo, 'El Arropiero', proviene del oficio de su padre, vendedor ambulante de arropías (dulces de higo tradicionales andaluces), un sobrenombre casi inocente que acabaría asociado a uno de los expedientes criminales más perturbadores del país.

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La detención que destapó su historia tuvo lugar el 18 de enero de 1971 en El Puerto de Santa María, tras el estrangulamiento de su novia, Antonia Rodríguez. Aquel crimen fue el detonante de una confesión que dejó atónitos a los investigadores: Delgado Villegas no solo admitió el asesinato de su pareja, sino otros 48 homicidios cometidos desde los años sesenta en distintos puntos de España y en el extranjero. Aunque las autoridades solo pudieron investigar a fondo 22 de esos casos y probar su implicación directa en ocho, la magnitud del relato convirtió el caso en un fenómeno sin precedentes. Se sospecha que pudo cometer más crímenes de los confesados.

Los asesinatos cometidos por Manuel Delgado Villegas

Entre los asesinatos que se le atribuyeron figuran el homicidio del cocinero Adolfo Folch en la playa del Garraf en 1964, considerado su primer crimen; la muerte de la joven francesa Margaret Boudrie en Ibiza en 1967; el asesinato del agricultor Venancio Hernández cerca de Chinchón en 1968; y el del millonario Ramón Estrada en Barcelona en 1969. A estos se sumaron otros crímenes en Mataró, Valencia y Cádiz, con víctimas de perfiles diversos, muchas de ellas personas marginales, lo que dificultó aún más la reconstrucción de los hechos. En cuanto al extranjero, 'El Arropiero' habría cometido también diversos crímenes (afirmó haber viajado por Francia y Rusia, entre otros territorios), pero no se pudieron investigar a fondo, especialmente porque en muchos casos no se encontraron pruebas suficientes para continuar con las pesquisas.

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Pese a la gravedad de las confesiones, 'El Arropiero' nunca fue juzgado. Tras pasar seis años en prisión sin defensa legal (entre 1971 y 1977), en 1978 la Audiencia Nacional decretó su internamiento indefinido en un psiquiátrico penitenciario al considerarlo un "enajenado mental", detallan las fuentes locales. Los informes psiquiátricos señalaban graves trastornos y una alteración genética (el síndrome de Klinefelter) que en aquella época se utilizó como explicación de su violencia, aunque esa relación nunca fue demostrada científicamente. Algunos profesionales sopesaron que el asesino en serie pudo exagerar el número de víctimas, pero esta conclusión tampoco se pudo verificar.

Su vida quedó así atrapada en un limbo judicial entre hospitales psiquiátricos y permisos sin supervisión. El final fue tan gris como silencioso. En sus últimos años vagaba libremente por Mataró, convertido en un anciano que pedía limosna sin que nadie reconociera al hombre que había estremecido al país. Años antes de morir, concedió una entrevista en televisión y habló de su pasión por el "gazpacho", aunque negó que lo llegara a consumir con "carne humana". Sus declaraciones, como recogen fuentes como 'COPE', causaron gran impacto. 'El Arropiero' acabó falleciendo en 1998 por una afección pulmonar agravada por el consumo de tabaco, atendido por personal sanitario que desconocía por completo su pasado. Con él se cerró una historia tenebrosa e incómoda para la justicia española.