La carta que refleja el calvario de una madre tras el accidente de Adamuz: "Señor Moreno, ¿si fuera su hijo se conformaría?"

Carmen Martín denuncia que los hospitales públicos no detectaron fracturas de columna y mandíbula a su hijo tras el descarrilamiento del tren
La familia tuvo que recurrir a la sanidad privada para confirmar las lesiones tras semanas de dolores insoportables
HuelvaLa tragedia del accidente ferroviario ocurrido el pasado 18 de enero, cuando un tren Alvia con destino a Huelva volcó tras un impacto, no terminó para todas las víctimas en el momento del rescate. Carmen Martín Cabeza, madre de uno de los jóvenes que viajaba en el vagón siniestrado, ha remitido una durísima carta al presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, para denunciar lo que califica como un desamparo absoluto del sistema sanitario público.
En su misiva, denuncia el supuesto desamparo que ha sufrido su hijo de 20 años, quien regresaba a su hogar en Huelva cuando el tren siniestrado volcó violentamente. Según relata Carmen, el periplo hospitalario posterior se convirtió en una sucesión de diagnósticos erróneos y pruebas omitidas que pusieron en grave riesgo la recuperación del joven.
"¿Es justo para un joven de 20 años tener que mendigar pruebas diagnósticas?", pregunta Carmen en su escrito. En él detalla cómo los médicos se limitaron a realizar radiografías básicas a pesar de la magnitud del impacto y de que la familia insistía en que el chico sufría fuertes dolores en la espalda y la cara.
Un diagnóstico tardío y peligroso
Tras una primera intervención de clavículas, la familia advirtió que el joven sufría un dolor de espalda insoportable y una fuerte inflamación facial. Sin embargo, según denuncian, los facultativos atribuyeron el dolor de espalda a dos costillas rotas y no solicitaron pruebas adicionales antes de darle el alta hospitalaria.
De regreso en casa, la situación se volvió insostenible, lo que obligó a la familia a volver a urgencias para reclamar nuevas radiografías. Fue en ese momento cuando, tras la insistencia de los padres ante las dudas de los médicos, se confirmó finalmente una fractura con acuñamiento y aplastamiento vertebral.
"Nos enviaron a casa andando, sin advertirnos del riesgo de que ponerse de pie pudiera agravar la lesión", denuncia Carmen. Durante 15 días, su hijo estuvo levantándose para ir al baño o ducharse sin saber que su columna estaba comprometida, hasta que un traumatólogo ordenó su ingreso inmediato con una orden tajante: "Ni un pie en el suelo".
Errores en el quirófano y falta de medios
El camino hacia la cirugía de columna tampoco fue sencillo, ya que la intervención tuvo que suspenderse en primera instancia por la falta de un anestesista. Una vez operado, con una fijación desde la vértebra 7 a la 12 y 50 puntos de sutura, el cirujano les informó de que el TAC inicial estaba mal informado y las vértebras afectadas eran otras.
A pesar de la gravedad de la operación y de que el joven necesitaba rescates analgésicos cada hora y media, Carmen asegura que intentaron darle el alta de forma prematura. Mientras tanto, el dolor de mandíbula seguía presente, pero las pruebas de la sanidad pública seguían insistiendo en que no había ninguna fractura ósea en la cara.
El hallazgo en la sanidad privada
Ante la desconfianza y el sufrimiento del joven, la familia decidió acudir por su cuenta a un especialista maxilofacial de un seguro privado. Mediante un TAC y una ortopantomografía, los médicos confirmaron que el chico tenía la mandíbula rota desde el día del accidente, una lesión que debería haber sido operada semanas antes.
"Mi hijo llevaba desde el 18 de enero con la mandíbula rota sin que nadie en la sanidad pública se hubiera percatado", lamenta Carmen. Actualmente, la familia sigue costeando pruebas por lo privado, como una resonancia de rodilla, ante la negativa del sistema público, según asegura, a realizar más estudios.
Para esta familia onubense, el desgaste de tener que cuestionar cada decisión médica ha minado su confianza en el sistema. Carmen pide ahora una investigación rigurosa de todo el proceso asistencial y una revisión de los protocolos para grandes traumatismos, para que nadie más tenga que "descubrir fracturas por casualidad".
"Dígame, señor Moreno: Si fuera su hijo, ¿se conformaría con lo ocurrido?", concluye el texto. Carmen apela a la sensibilidad de Juanma Moreno preguntándole qué haría él en su lugar, mientras denuncia que, a día de hoy, nadie de la administración se ha puesto en contacto con ellos para pedir disculpas.
