Juan María busca al médico anónimo que le salvó la vida en una carretera de Sevilla: "Gracias a ti, yo vivo"
Juan María sufrió una amputación tras ser arrollado en la carretera A-8005, a la altura de La Rinconada (Sevilla), en diciembre de 2022
Un doctor detuvo su coche en mitad del caos para realizarle un torniquete que evitó que muriera desangrado en pocos minutos
SevillaJuan María Sardá ha decidido lanzar un mensaje público con la esperanza de que el destino vuelva a cruzar su camino con el del hombre que le permitió seguir vivo. El 22 de diciembre de 2022, a primera hora de la mañana, este sevillano se dirigía en moto desde Cantillana hacia su trabajo cuando una niebla espesa borraba la visibilidad en la carretera.
A la altura de La Rinconada, un vehículo de grandes dimensiones se cruzó en su trayectoria de forma inesperada. Sufrieron un impacto fue brutal que le provocó daños irreparables en la parte izquierda de su cuerpo, destrozando por completo su pierna. "No recuerdo mucho de aquello, pero sé que solo tuve tiempo de hacerle luces y tratar de esquivarlo", explica Juan María sobre aquellos segundos críticos.
En aquel escenario de terror y caos, un médico anónimo que circulaba por la misma vía detuvo su coche para auxiliarle. Sin dudarlo, el profesional le practicó un torniquete de urgencia con el que consiguió detener la hemorragia que sufría. "Se bajó de su coche en mitad de la oscuridad y me hizo un torniquete para detener la hemorragia", recuerda con gratitud.
Un segundo cumpleaños marcado por el anonimato
Esa intervención inmediata fue la que permitió que Juan María llegara con vida al Hospital Virgen del Rocío en Sevilla. Los cirujanos que le operaron de urgencia fueron tuvieron claro desde el primer momento que sin esa primera asistencia, Juan Manuel habría muerto desangrado en cuestión de minutos. Por este motivo, el afectado considera ahora que el 22 de diciembre es su segundo cumpleaños.
Su hija, Gabriela Sardá, habla también con cariño de ese gesto heroico que permitió a su padre tener una segunda oportunidad. "Ese médico fue el primero que le dio vida y si esa persona no se llega a bajar de su coche, él habría muerto desangrado en cuestión de minutos", relata. Porque, a pesar de perder la pierna (tuvo que ser amputado), su padre conserva hoy las ganas de vivir.
El largo camino de la rehabilitación
La lucha de este sevillano no terminó al salir del hospital, ya que tuvo que enfrentarse a la dura realidad de una vida con una prótesis. Durante meses, los fisioterapeutas que le atendían se convirtieron en el mayor apoyo para recuperar la autonomía y volver a caminar. "A todos ellos también se lo pudo agradecer, pero a este médico todavía no porque nadie sabe quién es", explica su hija Gabriela.
Por eso, por la necesidad de cerrar el círculo, han decido compartir su historia para encontrar a ese hombre, confiando en que alguien pueda sentirse reconocido y así poner fin a este capítulo de sus vidas: "Quiero darle las gracias personalmente"
Porque Juan María ha podido agradecer su labor a casi todos los profesionales que le han atendido a lo largo de este camino, pero le falta el más importante. "Todo comenzó por la intervención del doctor cuyo nombre desconozco", lamenta el motorista, quien no ha dejado de pensar en él durante estos tres años.
La búsqueda de los dos testigos clave
El anonimato del médico está protegido por las autoridades que actuaron en el accidente, quienes no pueden facilitar su identidad a la familia. Juan María comprende la normativa, pero su deseo de dar las gracias personalmente es más fuerte. "Aquel hombre me salvó la vida y lo único que quiero es tener la oportunidad de decirle que sin su valentía yo no habría tenido una segunda oportunidad", confiesa.
La búsqueda no se limita solo al doctor, ya que también intenta localizar a la conductora de un camión que fue testigo directo del siniestro. Esta mujer se quedó en el lugar para testificar sobre la imprudencia del coche que causó el choque. "Gracias a ella podremos hacer justicia y también quisiera agradecérselo cara a cara", añade Juan María en su escrito.
Actualmente reside en San José de la Rinconada y confía en que la difusión de su historia obre el milagro de localizar a sus salvadores. No sabe si el médico regresaba a casa tras una guardia o si era vecino de algún pueblo cercano. "Seas quien seas, gracias; gracias a él y gracias a ti yo vivo y vive mi familia", concluye con la esperanza de que este mensaje llegue a sus oídos.