El barrio del Cerezo, en Sevilla, se vuelca con Samir un hostelero sin clientes

De vender 20 o 30 pizzas diarias, Samir hay días en los que no vende ninguna o solo una
Las redes sociales se han volcado con él y han hecho un llamamiento para salvar su negocio
Todo comenzó con un gesto sencillo, casi espontáneo, pero cargado de buenas intenciones. Una vecina del barrio sevillano del Cerezo decidió compartir en redes sociales la delicada situación de Samir, un hostelero de la zona que lleva días en los que no vende ni una pizza en toda la jornada. Su mensaje, planteado como un llamamiento urgente para evitar el cierre del negocio, no tardó en difundirse.
Lo que en un principio parecía una denuncia social, una manera de llamar la atención, pronto se transformó en un fenómeno de solidaridad mucho mayor. La publicación comenzó a compartirse, acumulando reacciones y comentarios de apoyo no solo en Sevilla, sino en distintos puntos de España.
Llamamiento a través de las redes sociales
Personas que nunca habían pisado este barrio sevillano se han sentido conmovidas por la historia de Samir y han decidido contribuir como pueden: difundiendo el mensaje, recomendando el establecimiento o animando a quienes están cerca a acercarse y consumir, incluso alguno de ellos se ha ofrecido a pagar la comida de quien quiera, ya que se encuentran lejos de la ciudad.
Las redes sociales se han convertido en una herramienta para canalizar la solidaridad y dar visibilidad a una realidad que, de otro modo, habría pasado desapercibida.
En el propio barrio, la respuesta ha sido inmediata. Vecinos y vecinas se han volcado con el negocio, conscientes de que no solo está en juego un medio de vida, sino también un espacio que forma parte de su día a día. El local de Samir, que hace apenas unos días vivía una jornada crítica, se ha convertido ahora en símbolo de la lucha de los comerciantes de la zona.
Una marea solidaria que ha permitido a Samir pagar sus facturas y levantar el ánimo para seguir luchando por su negocio.
La historia de Samir
Samir lleva once años regentando un local de comida rápida, pizzas y kebabs y hamburguesas, en calle Doctor Fedriani 36, en Sevilla, y nos cuenta que desde que empezaron las obras del metro en julio del año pasado, el negocio se ha visto mermado. Asegura que la colocación de unas vallas, en la acera, de unos dos metros de altura, tapan el local.

Además, dice que al estar la calle cortada, no pasan los vehículos por la zona. Justo al lado de su negocio tiene una parada de autobús, lo que le dejaba, antes de las obras numerosos clientes todas las noches.
De vender 20 o 30 pizzas diarias, Samir hay días en los que no vende ninguna o solo una. Una situación que le ha obligado a despedir a dos trabajadores y a abrir únicamente en horario de noche de 21:00 a 3:00 de la madrugada. Un momento complicado que le tiene angustiado y con falta de motivación “varias veces pienso en cerrar e irme” pero nos cuenta que el cariño de la gente “me da esa fuerza para seguir”.

Nos cuenta que no es el único afectado, que es una realidad que padecen todos los comerciantes de la zona desde hace meses que se iniciaron las obras.
Agradece el apoyo de los vecinos
Samir agradece el apoyo recibido por los vecinos y se siente muy querido, pero sabe que esta ayuda no es suficiente para mantener el local “los vecinos no pueden estar todos los días comiendo hamburguesas”.
Una solidaridad que le emociona y que le llena de orgullo, pero necesita tener clientes todos los días, como antes. “Antes me sobraba algo de dinero, ahora o pagas el local o pagas la casa” se lamenta.
Reconoce que lleva años sin poder irse de vacaciones “es que ha subido todo, la luz, la cesta de la compra, el alquiler”.
Mientras, el llamamiento de los vecinos sigue activo y el objetivo es claro: mantener vivo el negocio de Samir. Porque, cuando los pequeños comercios de siempre enfrentan enormes dificultades, cada gesto cuenta, y la suma de muchos puede marcar la diferencia entre cerrar o seguir adelante.
