Moda

Los mantones de una firma de Huelva que visten la Reina Letizia, Camila Parker o Cindy Crawford: "Es un trabajo artesano que no tiene precio”

Ángeles Espinar y su hija, creadoras de los mantones que visten la Reina Letizia o Camila Parker
Ángeles Espinar y su hija, creadoras de los mantones que visten la Reina Letizia o Camila Parker. Redacción Andalucía
  • La firma onubense ha trabajado con diseñadores como Christian Dior, Petro Valverde o Lorenzo Caprile, entre otros

  • La elaboración de cada mantón es un proceso minucioso que puede tardar hasta 7 meses

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Por las manos de la familia Espinar pasan cada día auténticas obras de arte. Desde su taller situado en Villamanrique de la Condesa, en Huelva, que ahora lo dirige María José Sánchez Espinar, la tercera generación al frente del negocio, se han bordado mantones que se lucen en todo el mundo. 

Bordados a mano con una minuciosidad casi desaparecida, estos trabajos han vestido en los últimos años a figuras como Letizia Ortiz, Camilla Parker Bowles, la modelo Cindy Crawford o la diseñadora Carolina Herrera consolidando el prestigio de una firma familiar que hunde sus raíces en la tradición andaluza. 

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Mantones que conquistan el mundo 

La familia Espinar ha logrado situar el mantón de Manila en las principales pasarelas y escenarios del mundo. Sus creaciones han desfilado en ciudades como Tokio, Los Ángeles, Londres, Milán, París o Las Vegas, reflejando la evolución de una prenda que ha pasado de complemento, a objeto de alta costura. 

Manton bordado en el taller de Angeles Espinar
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Actualmente, sus piezas se lucen en lugares tan diversos como Nueva York, Dubái, China o distintas capitales europeas, en un mercado donde el valor de lo hecho a mano se asocia cada vez más con la exclusividad. “Tenemos encargos procedentes de todo el mundo”, destacan desde el taller, que también ha colaborado con firmas y diseñadores de renombre como Christian Dior en la colección crucero que presentaron en Sevilla y con Petro Valverde o Lorenzo Caprile, entre otros. 

El mantón de Manila, símbolo de identidad 

Más allá de su valor estético, el mantón de Manila representa una pieza cargada de historia y significado cultural. Sus bordados florales, realizados con hilos de seda de vivos colores, unos diseños de los que se encarga personalmente María José, narran historias que se despliegan con cada movimiento del tejido.  

Convertido hoy en símbolo de distinción, el mantón combina tradición y modernidad, adaptándose tanto a eventos festivos como a propuestas de alta moda, sin perder su esencia artesanal. 

Un proceso lento y minucioso 

En el taller de la familia Espinar se hacen cada año unos 6 mantones. Un proceso complejo en el que la terminación de cada pieza puede prolongarse durante meses “No solo es el bordado a mano, que tiene mucho trabajo, también es el enflecado” nos cuenta.  

Todo comienza con una base de seda natural, un tejido de calidad, como todo lo que utilizan aquí, sobre la que se dibujan los motivos ornamentales. A partir de ahí, artesanos especializados bordan a mano cada detalle, cuidando cada puntada para lograr volumen, armonía y riqueza visual. 

El resultado final es una pieza única, irrepetible, que refleja no solo la habilidad técnica, sino también un legado cultural transmitido de generación en generación. 

Detalle de los bordados de uno de los mantones

Unos mantones que como María José nos explican "no valen lo que se paga por ellos", sino mucho más. Aunque el precio oscila entre los 1.000 euros y los 5.000 es “un trabajo artesano que no tiene precio” asegura. 

Una tradición familiar desde los años 30 

La historia del taller se remonta a los años 30 del siglo pasado, cuando la abuela de María José Sánchez Espinar ya se dedicaba al bordado. Una tradición que continuó con su madre, Ángeles Espinar, quien en 1978 fundó la empresa con el objetivo de recuperar la calidad de los mantones antiguos. 

Ángeles Espinar no solo rescató técnicas tradicionales, sino que innovó incorporando nuevos colores y materiales, como sedas traídas de Italia, alejándose de los tonos clásicos. Su apuesta por la excelencia la llevó a convertirse en pionera en llevar el mantón a las pasarelas. 

Su trayectoria fue reconocida con numerosos premios, entre ellos la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en 2007, uno de los mayores reconocimientos a la conservación del patrimonio artesanal en España. 

Falta de mano de obra 

Actualmente, la dificultad para encontrar bordadores cualificados ha reducido drásticamente la producción “tenemos encargos, pero no tenemos mano de obra”, asegura la dueña de la firma.  

Cuenta además que en las décadas de los 90 el taller llegó a contar con más de 130 personas, pero en la actualidad apenas trabajan media docena y todas mayores de 50 años, con lo que augura que el relevo generacional será difícil. 

Esto le ha llevado a crear una nueva línea Espinar Antique, centrada en la recuperación y restauración de mantones antiguos. “Rescato esos mantones” le das una segunda vida y además llevas a cabo un proyecto de moda sostenible mezclada. Una moda sostenible que recupera la tradición.  

Los mantones de Manila que salen del taller de Ángeles Espinar, en Villamanrique de la Condesa, han trascendido las fronteras de la artesanía tradicional para convertirse en piezas de lujo reconocidas a nivel internacional.