Villanueva de las Torres recupera el suministro apto para el consumo humano después de que los altos niveles de sulfatos obligaran a prohibir beber agua de la red
Los vecinos celebran el fin de una rutina marcada por bidones, depósitos municipales y viajes semanales para abastecerse
Abrir el grifo, llenar un vaso y beber agua sin pensarlo dos veces. Para la mayoría de los hogares es un gesto cotidiano, pero en Villanueva de las Torres, sin embargo, se ha convertido en una pequeña celebración.
Los vecinos de este municipio granadino han recuperado el suministro de agua apta para el consumo humano después de más de dos años y medio sin poder utilizar la red municipal para beber o cocinar. La Consejería de Salud ha dado luz verde a los análisis realizados en las últimas semanas y el Ayuntamiento ha comunicado oficialmente que el agua vuelve a ser potable.
El final de una larga espera
La restricción se remonta a noviembre de 2023, cuando los controles detectaron una elevada concentración de sulfatos que obligó a declarar el agua no apta para el consumo humano. Aunque podía utilizarse para la higiene personal o la limpieza doméstica, los vecinos tuvieron que buscar alternativas para algo tan básico como beber agua o preparar la comida.
Durante este tiempo, las garrafas se convirtieron en un elemento más del paisaje doméstico. Familias enteras organizaron sus rutinas alrededor de depósitos, bidones y botellas almacenadas en patios, cocinas y despensas.
La solución llegó gracias a un depósito habilitado por el Ayuntamiento que era rellenado periódicamente por la Diputación de Granada. Cada semana, numerosos vecinos acudían para recoger agua y transportarla hasta sus casas. El límite establecido era de ocho litros diarios por habitante.
Una rutina que marcó la vida del pueblo
La recogida de agua acabó convirtiéndose en mucho más que una necesidad. Era también un punto de encuentro entre vecinos. Quienes disponían de vehículo ayudaban a trasladar las garrafas de personas mayores o con dificultades de movilidad.
Muchos aprovecharon además sus desplazamientos a localidades cercanas para abastecerse de agua potable. Los bares y restaurantes, por su parte, tuvieron que recurrir durante todo este tiempo al agua embotellada para mantener su actividad con normalidad.
Una mejoría visible en las viviendas
La vuelta de la potabilidad ha supuesto un alivio que va más allá del simple consumo. Algunos vecinos aseguran que la elevada concentración de minerales afectaba al olor de las viviendas, a la ropa lavada e incluso al estado de las plantas.
Ahora destacan que el agua vuelve a salir limpia y transparente de los grifos y que han desaparecido los restos blanquecinos que se acumulaban en fregaderos y electrodomésticos. También recuperan hábitos tan simples como lavar fruta directamente bajo el grifo o cocinar sin necesidad de recurrir al agua almacenada.
Un problema ligado a la sequía
Los expertos relacionan estas incidencias con la disminución de las reservas hídricas. Cuando desciende el nivel de agua en los puntos de abastecimiento, aumenta la concentración de sulfatos y otros minerales, lo que puede impedir su consumo.
La abundancia de lluvias registrada durante los primeros meses del año ha contribuido a mejorar la situación del pozo que abastece actualmente a la localidad. No obstante, el Ayuntamiento ha pedido prudencia y un uso responsable del agua, ya que este sondeo dispone de un caudal más reducido que otras captaciones cuyos niveles de sulfatos siguen siendo elevados.
Además, se mantendrán controles periódicos para supervisar la evolución de la calidad del agua durante los próximos meses.
Un problema que afecta a varios municipios de Granada
Villanueva de las Torres no es un caso aislado. Otros municipios de la provincia han afrontado dificultades similares en los últimos años. Piñar, Alicún de Ortega, Dehesas de Guadix o Alamedilla han sufrido problemas relacionados con la calidad o disponibilidad del agua potable.
En algunos casos, los ayuntamientos han tenido que abrir nuevos pozos o proyectar infraestructuras específicas para mejorar el tratamiento del agua. Mientras tanto, las cubas de la Diputación continúan recorriendo la provincia para garantizar el abastecimiento de aquellas localidades que todavía no disponen de una solución definitiva.
El camión, con capacidad para 7.000 litros, realiza semanalmente rutas para llenar depósitos municipales después de que los técnicos comprueben los niveles de cloro y pH del agua transportada.
Volver a la normalidad
En Villanueva de las Torres, la recuperación del suministro supone un alivio para todos. Aunque el Ayuntamiento insiste en la necesidad de no malgastar una sola gota, el ambiente en el pueblo es de alivio. Después de más de dos años y medio de restricciones, los vecinos vuelven a hacer algo tan sencillo como abrir el grifo y beber agua. Un gesto cotidiano que aquí ha tardado casi tres años en recuperar la normalidad.

