Maika, víctima de violencia de género, afronta un desahucio inminente en Córdoba: "No tengo a dónde ir”

Maika Aragón, de 64 años y con problemas de salud, pide a la Junta de Andalucía un nuevo contrato de alquiler para poder permanecer en la vivienda donde reside junto a su hijo
15M Stop Desahucios reclama la paralización del lanzamiento previsto para este viernes y convoca una concentración para impedirlo
Maika Aragón lleva más de una década intentando reconstruir una vida marcada por la violencia de género, las dificultades económicas y los problemas de salud. Ahora, a sus 64 años, asegura enfrentarse a uno de los momentos más difíciles desde que abandonó el hogar que compartía con su agresor. El próximo viernes está previsto el desahucio de la vivienda en la que reside junto a su hijo en Córdoba, un escenario que, según afirma, la dejaría sin ningún lugar donde vivir.
"Es que no tengo a dónde ir, no tengo otro sitio donde estar. Estaría en la calle", explica la mujer, que ocupa desde 2013 una vivienda gestionada por la Agencia de Vivienda y Rehabilitación de Andalucía (AVRA), dependiente de la Junta de Andalucía.
Su caso ha movilizado a la plataforma 15M Stop Desahucios de Córdoba, que ha solicitado la suspensión del lanzamiento y reclama la apertura de una negociación que permita a la familia continuar en el inmueble mediante un alquiler adaptado a sus circunstancias económicas.
Una vida marcada por la violencia
La historia de Maika se remonta a 2010. Según relata, aquel año tuvo que abandonar su hogar tras sufrir violencia de género. "Mi peregrinación empieza porque mi pareja se queda con los niños y me echa a la calle", recuerda.
A partir de ese momento comenzó una etapa de inestabilidad en la que tuvo que apoyarse en familiares y amigos para salir adelante. "Yo me acojo en casa de una amiga mientras intento recomponerme física y mentalmente", explica.
Durante varios años trató de rehacer su vida hasta que, en 2013, logró acceder a una vivienda pública gestionada por AVRA. Según recuerda, el inmueble llevaba años sin ser utilizado cuando le fue adjudicado. "Llevaba ocho años cerrado", asegura.
Problemas económicos y de salud
La situación de la familia se complicó con el paso del tiempo. La pérdida de estabilidad económica dificultó el pago regular del alquiler y derivó en un proceso que ahora amenaza con acabar en desahucio.
Además de las dificultades económicas, Maika asegura convivir con problemas de salud que agravan aún más la situación. La mujer padece insuficiencia cardíaca y recibe tratamiento psicológico. Su hijo también se encuentra en seguimiento por problemas de salud mental.
"Vivo con mi hijo y él también lo está pasando bastante mal. Está con tratamiento psicológico y yo también", explica.
Desde la plataforma antidesahucios advierten de que la ejecución del lanzamiento dejaría a ambos en una situación de extrema vulnerabilidad, sin una alternativa habitacional garantizada.
La propuesta que plantea a la Junta
Lejos de reclamar una solución excepcional, Maika asegura que está dispuesta a asumir sus obligaciones económicas si se le ofrece una nueva oportunidad.
"Lo que planteo es empezar de cero, que me vuelvan a hacer un alquiler, y yo me comprometo a pagar fielmente tanto el alquiler como la comunidad", señala.
La afectada considera que mantenerla en la vivienda sería una solución más razonable que dejar el inmueble vacío. "Para echarme y cerrar esta vivienda, yo por lo menos la mantengo", afirma.
Según 15M Stop Desahucios, durante los últimos días se han mantenido contactos con responsables de la Delegación Territorial de Vivienda y de AVRA para intentar alcanzar un acuerdo que evite el desalojo, aunque hasta ahora no se han producido avances.
Llamamiento a la movilización
Ante la proximidad de la fecha fijada para el lanzamiento, la plataforma ha convocado una concentración para este viernes frente a la vivienda, ubicada en la calle Isla Alegranza de la capital cordobesa.
El colectivo sostiene que la administración dispone de herramientas para paralizar el procedimiento y abrir una negociación que permita garantizar el derecho a la vivienda de la familia.
Apoyo vecinal
Mientras tanto, Maika asegura sentirse arropada por quienes la rodean. "Tengo vecinos que me han dicho que ese día van a estar aquí en la puerta también", explica agradecida.
La mujer afronta los días previos al desahucio con incertidumbre, pero también con la determinación de seguir luchando por conservar el que considera su hogar. "Hay que seguir luchando porque es tu techo, es tu casa", sostiene.
A la espera de una posible solución de última hora, la movilización ciudadana se presenta como el último intento para evitar que esta mujer víctima de violencia de género y su hijo pierdan la vivienda en la que han tratado de reconstruir sus vidas durante los últimos años.
