Almería

La Geoda de Pulpí celebra siete años abierta al público y aspira a convertirse en Patrimonio Mundial de la Unesco

La geoda visitable más grande del mundo está en Almeria: conoce la Geoda de Pulpí
La geoda visitable más grande del mundo ha recibido más de 350.000 visitantes desde su apertura al público en agosto de 2019. Diputación de Almería
  • Descubierta en 1999, la Geoda de Pulpí sopla su séptima vela como atractivo turístico y con la vista puesta a convertirse en Patrimonio Mundial de la Unesco

  • La geoda visitable más grande del mundo ha recibido más de 350.000 visitantes desdeque abrió en agosto de 2019

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La Geoda de Pulpí, uno de los tesoros geológicos más impresionantes de España, cumple siete años desde su apertura al público. Desde aquel 5 de agosto de 2019, más de 350.000 personas han recorrido sus cristales de yeso, lo que supone una media de 60.000 visitantes al año. Sin embargo, acceder a ella no es sencillo: la temperatura y la humedad están tan controladas, que las entradas se agotan rápidamente y conseguir una se ha convertido en un rato para los visitantes más impacientes.

Además, durante el año de su séptimo aniversario, el monumento natural ubicado en el complejo minero de Mina Rica (Pilar de Jaravía), en Almería, ha dado un paso histórico al conseguir entrar oficialmente en el proceso en el que aspira a convertirse en Patrimonio Mundial de la UNESCO. Un reconocimiento que, de lograrse, pondría este rincón almeriense en el mapa mundial del patrimonio natural.

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Un tesoro natural oculto bajo tierra

Esta maravilla geológica, situada a más de 50 metros de profundidad, cuenta con ocho metros de longitud, tres de ancho y aproximadamente dos de alto. Estas dimensiones la convierten en la geoda más grande de toda Europa y en la segunda más grande del mundo, solo superada por la de Naica, en México.

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Pero no solo su tamaño impresiona. La cueva deslumbra por sus enormes cristales de selenita, una variedad de yeso cristalino que recubre por completo su techo, suelo y paredes. Estos prismas, que alcanzan hasta dos metros de longitud, se conservan en un estado tan extraordinario que los expertos los califican como "una joya de la naturaleza".

La Geoda de Pulpí celebra siete años abierta al público y aspira a convertirse en Patrimonio Mundial de la Unesco

Quienes han tenido la suerte de contemplarlos aseguran que la experiencia es casi sobrecogedora: estar rodeado de gigantescos bloques de cristal translúcido, en absoluto silencio y a decenas de metros bajo tierra, provoca una mezcla de fascinación y asombro difícil de describir con palabras.

Descubierta en 1999 por un grupo de espeleólogos del Grupo Mineralogista de Madrid que buscaban celestina en la mina, su apertura al público hace ahora siete años convirtió a este rincón del levante almeriense en un nuevo punto de referencia para el turismo científico y natural.  Lo que entonces fue un hallazgo casual, hoy es un destino que acapara la atención de turistas de todo el mundo.

La Geoda de Pulpí celebra siete años abierta al público y aspira a convertirse en Patrimonio Mundial de la Unesco

Para poder ser abierta al público general, se ha tenido que llevar a cabo una importante labor de acondicionamiento en el que se limpiaron alrededor de 700 toneladas de tierra y escombros y la construcción de diferentes accesos en unas obras que costaron medio millón de euros.

Camino de convertirse en Patrimonio Mundial

En abril de este año, la Geoda de Pulpí ha sido elegida por el Consejo Nacional de Patrimonio Histórico como una de las dos candidaturas que España presentará a la fase de informe preliminar de Patrimonio Mundial de la Unesco, junto al Paisaje Dulce y Salado de Sigüenza y Atienza.

El organismo, que agrupa a representantes de todas las comunidades autónomas y del Ministerio de Cultura, ha respaldado así la solicitud promovida por el Ayuntamiento de Pulpí con el asesoramiento de la Consejería de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía.

Declarada Monumento Natural por la Junta de Andalucía, la Geoda de Pulpí cuenta ya con un modelo de gestión pública, científica y sostenible plenamente consolidado. Su inclusión en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco la situaría como el segundo bien de patrimonio natural de Andalucía, tras el Parque Nacional de Doñana. Ahora, el municipio almeriense aguarda con expectación el siguiente paso en este proceso de reconocimiento internacional.