El tarraconense Xavi Moya consigue el reto, en solitario, que duró 15 horas por el desierto marroquí
Un desafío, con una acción solidaria para la entidad Projecte Home Catalunya
TarragonaAcaba de volver de correr 100 km en solitario por el desierto del Sáhara en un día. "Fue un regalo a mí mismo para celebrar los diez años en recuperación de la adicción. Estoy pletórico porque lo he conseguido", explica Xavi Moya. Un reto de 15 horas en el que nunca pensó que pudiera conseguir deportivamente porque ha hecho dos maratones en un día. Y a nivel emocional: "es la consolidación como adicto en recuperación. Soy exconsumidor pero es una enfermedad crónica. He conseguido rehacer mi vida. Es lo importante. Muchos me han acompañado en el camino".
Este tarraconense, de 51 años, recuerda que "a los 14 años probé el alcohol y fue la puerta a una adicción hasta que a los 41 años intenté suicidarme y pedí ayuda". De eso hace diez años. "Era un adolescente cuando empecé a beber. Era una solución a unas angustias que tenía para socializar. Me mediqué con el alcohol y empecé el romance con él. Años más tarde, entró la cocaína. Llegaron los problemas económicos, y me vinculé a un ambiente donde se consume". Una situación que le llevó a una espiral hasta tocar fondo. Fue el 15 de junio de 2016. Ese mismo día dio el paso de pedir ayuda a su madre. Dos días más tarde, ingresó en un centro de recuperación.
Terapia de grupo
Ahí empezó una abstinencia total desde el primer día de terapia para tomar conciencia. Para él, "la clave es la terapia de grupo, una herramienta durante todo el proceso, para irte identificando con los compañeros. Luego, viene la fase de cambiar, de llorar y rabiar porque no quieres reconocer cosas. Es complicado volver a escribir toda tu vida. Es aceptar la enfermedad y todo el trabajo que queda por delante. Son muchos meses de trabajo. Es un proceso de conocerse y es una oportunidad de vida brutal".
Tras once meses de ingreso, Xavi asegura que llegó lo mejor: tomar sus propias decisiones. "Es aprender a vivir sin conflictos. Te conoces a ti mismo y es una herramienta de vida. Es un regalo de vida. Las relaciones de familia, de pareja, de trabajo, todo vuelve a funcionar cada vez más y mejor".

En ese camino de recuperación descubrió su pasión por correr porque era "libertad, poder decidir y así empezó mi afición. Es una fuente de bienestar, de autoestima, encontrarte bien y socializar". Una pasión que se traduce en "20.000 kilómetros en 10 años, un centenar de carreras, por unos 15 países, en un estilo de vida, en viajar para ir a carreras y en una sonrisa que no se me ha borrado de la cara". Para Xavi, el deporte tiene la satisfacción de ver que hay un retorno porque "con la adicción nunca acabas nada. Salgo a correr 10 kilómetros, lo acabo y si me retiro, lo vuelvo a intentar y lo consigo. La satisfacción es enorme. La mente se libera y hay un bienestar. Rebajas tiempos y tienes el reconocimiento de otros. Nunca lo había tenido. Es una alegría".
En un viaje en 2023 al Sáhara marroquí descubrió una conexión con el desierto. Por eso, ha vuelto ahora para su reto que arrancó a las cuatro de la madrugada. Cuenta que a medida que pasó el día, notó los efectos del calor intenso e incluso llegó a tener alucinaciones por "el agotamiento, la deshidratación y el silencio del desierto".

"Hace tiempo que me gusta explicar mi enfermedad, a todo mi entorno o en el instituto donde estudié. Me encanta difundir, explicar y normalizarla para que no se asusten cuando se habla de adicciones. A partir de los siete años de recuperación, empecé a dar entrevistas para visibilizar que soy un adicto en recuperación y estoy haciendo una vida increíble. Eso es posible porque pude hacer un tratamiento pausado en el tiempo por el cojín familiar económico, que muchos no tienen. Por eso, decidí hacer una acción solidaria por Projecte Home Catalunya", cuenta Xavi. Un reconocimiento a su labor, a la que aportarán los 1.500 euros recogidos, para visibilizar el problema y se planteen pedir ayuda. Es una enfermedad silenciada, estigmatizada y muy extendida. Y sobre todo, que las familias afectadas pidan ayuda profesional especializada". Ese será su próximo reto. Xavi se va a formar para ser terapeuta u orientador familiar en adicciones: "Me da un retorno en agradecimiento a los demás y me pone en paz. Me porté mal en el pasado y ahora veo que soy una persona que sé escuchar y ayudar, esas habilidades quiero ponerlas al servicio de lo que a mí me ha salvado la vida, que es un tratamiento".

