El tarraconense Marc Barceló se proclama campeón del mundo en rápidas y subcampeón, en blitz
El joven prodigio del ajedrez sueña con llegar a ser como Magnus Carlsen o Garri Kaspárov
TarragonaA sus nueve años, el ajedrecista tarraconense Marc Barceló sigue sumando títulos. Acaba de proclamarse campeón del mundo de rápidas y subcampeón de blitz en el Mundial disputado en Vrnjacka Banja (Serbia). Para este prodigio del tablero, fue "divertido" y un orgullo conseguirlos: "Significa representar a España y ver que está al mismo nivel de Kazajistán y Uzbekistán. Ellos sacan muchos oros y platas y los españoles, no tantos".
Una gesta que ya consiguió en 2025 en Turquía en el sub-9, de donde volvió con el oro en blitz y plata en rápidas. En un año de competición internacional, Barceló ya cuenta con cuatro títulos mundiales: "Estos son unos campeonatos son muy diferentes porque aunque lleves 400 puntos de diferencia te pueden dar un gran susto. Competir con otros países lo notas porque en otros lugares tienen más nivel y compiten duro. Y tienes que estar a su nivel si no, no sobrevives".
Marc descubrió el ajedrez por aburrimiento. Era verano de 2023. "No quería ir a las colonias de verano y mi padre decidió enseñarme", recuerda. "Pensé en él porque le gustaban los puzles y el cubo de Rubik y está relacionado con juegos de pensar y el ajedrez es el juego por excelencia", señala su padre, Javier Barceló. Y así en los ratos libres de aquel verano, el ajedrez le atrapó. "Lo veo como un videojuego que desarrolla tu cerebro. Un peón es un soldado, el caballo es el que llevan los soldados, un alfil es el arquero, la reina es la esposa del rey y el rey si lo matan, pierdes. Y en una guerra, si lo matan, pierdes. No es como el videojuego de Mario Bros. Lo puedes hacer en la realidad".
"Gimnasio del cerebro"
Y así empezó su meteórica carrera, este estudiante de cuarto de primaria en Tarragona, al que le gustan las matemáticas, los idiomas, la historia pero no la plástica. Y al que el ajedrez le está sirviendo para ganar conocimientos y madurez. "El cálculo te sirve para las matemáticas y la memoria para aprender mil líneas. También en los momentos duros tienes que apañarte. Estaba en el mundial de blitz y perdí una partida en la ronda 10 y tenía que recuperarme para la siguiente si no, me quedaba sin medalla. En ese momento duro me levanté de la derrota y gané la partida siguiente y me llevé la medalla. Tienes que ser ágil mentalmente y te aporta ser un buen ganador y buen perdedor", destaca. Eso sí, también tiempo para "nadar, jugar a tenis mesa, ir en bici, leer, hacer deberes o practicar con el cubo de Rubik. Hago muchas cosas a parte del ajedrez".
"Le aporta responsabilidad porque lo que haces en el tablero solo tú eres responsable. Es un juego individual y no le puedes echar la culpa al de lado. Es como el gimnasio del cerebro. Están todo el día calculando, pensando, memorizando. En la competición, aprenden a perder y a ganar. También se respetan mucho los rivales. Cuando acaban las partidas, el contrario te puede decir dónde te has equivocado y darte una clase. Eso no lo he visto en ningún deporte. Es un deporte muy completo", subraya Javier.

Marc también tiene tiempo para "nadar, jugar a tenis mesa, ir en bici, leer, hacer deberes o practicar con el cubo de Rubik. Hago muchas cosas a parte del ajedrez", señala. Su entrenamiento son cuatro días, dos horas diarias. En su preparación, participan Francesc Farran, presidente del Club d'Escacs de Tarragona, con quien juega partidas; el Maestro Internacional José Sequera, con el que practica juego medio, y con el Gran Maestro Internacional Miguel Illescas aprende aperturas.
Bobby Fischer, Yagiz Kaan Erdogmus y Faustino Oro son sus ídolos. "No sabemos dónde está el techo y no se lo vamos a poner. Le seguiremos apoyando para que siga creciendo que es lo que él quiere y nosotros también", señala su padre. Su techo: "Ser un gran maestro que se convierta en un jugador de élite como Magnus Carlsen o Garri Kaspárov", confiesa Marc.

