El referente del juguete antiguo con 5.000 piezas entre coches, muñecas o trenes está en Barcelona: "Es mi pasión y mi vida"

El paraíso del juguete antiguo en España está en una tienda en Barcelona
Trenes y Juguetes Antiguos Javier Lozano cuenta con 5.000 piezas. Cedido
  • Trenes y Juguetes Antiguos Javier Lozano está en el barrio de Navas de Barcelona

  • En su amplio catálogo, hay juguetes desde el siglo XIX hasta los años 90

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BarcelonaEl paraíso del coleccionismo de juguete antiguo está en Barcelona. Un lugar único y de referencia. Se llama Trenes y Juguetes Antiguos Javier Lozano y cuenta con un catálogo de más de 5.000 piezas, desde finales del siglo XIX hasta los años 90. "No hay ninguna tienda que tenga tanta cantidad, calidad y variedad de juguetes en España. Somos como unos grandes almacenes de juguetes antiguos. Somos un referente nacional e internacional", asegura Javier Lozano. "Es mi pasión y lo vivo de lunes a domingo los 365 días. Es mi vida. Donde mejor estoy es en mi tienda, en una feria de juguetes, comprando y vendiendo, en contacto con los clientes con un trato muy personalizado, tanto que hay cita previa", confiesa.

Una pasión que es un sueño cumplido. A los 10 años ya tenía una pequeña colección de trenes y coches. Javier fue camionero y cuando llegó la crisis económica retomó el coleccionismo y fue adquiriendo piezas poco a poco. "No tenía tienda. Llevaba el género en el maletero del coche", recuerda. Y en 2021 dio el paso y abrió en la calle Sant Antoni Maria Claret, en el barrio de Navas de Barcelona. "El sueño de cualquier persona es dedicarse a su pasión, a su hobby, a lo que más le gusta. Es una culminación de lo que te ha gustado toda tu vida", indica.

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La tienda de Javier Lozano es un referente nacional e internacional

Un lugar donde encontrar juguetes primitivos del siglo XIX o principios del XX de lata, madera o cartón. Sin olvidar los populares, los que tienen "esencia", según él, que eran los más económicos de los años 20 o 30, como los tambores, las trompetas, el muñeco o el caballo sencillo.

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Tragabolas francés de cartón piedra de 1910

Un teatro de marionetas infantiles o un tragabolas de feria de cartón piedra de finales del siglo XIX son las piezas más antiguas de su amplio catálogo, en el que no faltan las recientes como figuras de PVC como Los Pitufos, Dragon Ball, Las Tortugas Ninja o Masters del Universo o algún conocido videojuego. Sin olvidar los clásicos Madelman o Geyperman.

Coche Carette de 1920

Entre los coches, desde los de hoja de lata de los años 20 o 30 con mecanismo de cuerda, pasando por los de pilas de los años 60 en toda la variedad de escalas. Uno muy especial es la limusina Carette, una pieza alemana de 1920 de hoja de lata litografiada. A ellos hay que sumar los de marcas españolas como Rico y Payá o japoneses de los años 50. Unos juguetes de calidad a los que pocos podían acceder por su elevado precio. "Podían costar el sueldo de un año de un trabajador", indica Lozano.

Trenes de la marca Lameca

Los trenes de principios del siglo XX son objetos de colección para vitrinas. Los de las últimas producciones ya son para disfrutarlos, como el modelismo ferroviario. Entre los que destacan, dos eléctricos de escala cero de un fabricante barcelonés llamado Lameca, que hizo una producción muy limitada en los años 50. Tan solo hizo 200 unidades.

Las populares Pepas

Las populares Pepas de cartón, a buen precio, hasta las más refinadas de principios del siglo XIX son las que destacan en el capítulo de muñecas. Unas piezas que solo limpian y no restauran para venderlas con sus imperfecciones.

Un material que encuentran entre coleccionistas, mercadillos de juguetes o que les llega por el boca a boca. "Vamos redescubriendo parte de la historia. Nos documentamos y buscamos información. Cada pieza es diferente. Es un mundo que nos envuelve las 24 horas", destaca Carmen Ruiz, conservadora de Trenes y Juguetes Antiguos Javier Lozano.

La mayoría de las piezas son para coleccionismo de vitrina

Una búsqueda que cada vez se complica más porque "el problema que hay es que hay pocos coleccionistas y lo tienen casi todo, y para que te salga una pieza importante que les falte es muy difícil", subraya Lozano. Y lo hacen para unos clientes, sobre todo, a partir de los 60 años, que los quieren para un coleccionismo de vitrina. "Nos apasiona por el carácter emotivo que tienen. Son objetos históricos. A nivel personal, es muy bonito ver cómo encuentran un juguete que tuvieron y se reencuentran con él. O con el que pedían a los Reyes Magos y nunca llegó. Son piezas en sí muy especiales", señala Carmen. En cambio, la clientela más joven prefiere el tren para jugar o el plástico de los años 80 y 90.

Javier continúa soñando y lo hace pensando en sumar a su colección más juguetes centenarios porque "fue la época dorada. Es cuando se hicieron los mejores. Estaban hechos a mano por artesanos. Son auténticas obras de arte por su colorido, manufactura, proporción, diseño o mecanismos".