La adicción a la cocaína dispara las peticiones de ayuda en Projecte Home Catalunya: "Me han salvado la vida"

El 53% de las 1.787 personas atendidas por Projecte Home en 2025 fue por consumo de cocaína
La entidad alerta que se trata de una droga "normalizada, generalizada y accesible"
BarcelonaJonatan está disfrutando de su vida. "Llevo cuatro años de abstinencia. Me hace sentir orgulloso de la persona en la que me estoy convirtiendo, por haber salido de esta enfermedad, por haber rehecho mi vida, por estar por mi familia, por tener comida en la nevera, por hacer voluntariado en Projecte Home Catalunya y poder ayudar a otros usuarios".
La primera vez que consumió cocaína tenía 18 años. "Fue un amigo del colegio. Me invitó saliendo de una discoteca en Barcelona. ¿Quieres probarlo? Uno puede hacerse el machote, por hacerse el valiente o por pertenecer a algún grupo, y aceptas. Así empiezan la mayoría de los consumos".
Así Jonatan empezó a probarla y a caer en una espiral: "A los 25 años era un consumo semanal y a los 30 ya era diario. Sabía que tenía un problema, pero no tuve la suficiente fuerza para decir voy a curarme y a estar mejor". Un consumo recreativo de fin de semana que "empiezas para tapar miedos o para aguantar turnos difíciles de trabajo y, al final, lo haces tuyo y no puedes sobrevivir. Cualquier problema que tengas, no lo puedes sanar si no es con el consumo".
Una adicción prolongada que "muchos no aguantan porque pierden la familia y el trabajo. Lo bueno y lo malo que tuve es que tengo un buen oficio. El problema era cuando se acababa el dinero. Llegué a un consumo diario de un gramo y medio. Son 90 euros al día por 30 días al mes. Pedía préstamos o dinero a la familia y a los amigos con engaños". Una situación límite con consecuencias no solo físicas: "Me afectó al corazón. Te aíslas de los hijos y de la familia y en el trabajo recibía advertencias". Y añade: "Tenía una tela en los ojos. Me levantaba para pagar deudas y consumir. Era mi objetivo diario y así durante años. No te das cuenta. Todo lo demás te daba igual".
"Me han salvado la vida"
Hasta que un día Jonatan decidió pedir ayuda. "Fue un clic automático. Hacía llorar a mi mujer y a mi padre. Ver cómo sufría mi familia me hizo despertar. Me veía en la calle y sin nada. De eso, hace cuatro años. Hablé con mi padre y le dije que necesitaba ayuda. Y, por suerte, acabé en Projecte Home. Me han salvado la vida porque no creo que hubiese aguantado cinco años más así. Habría perdido a mi mujer y el trabajo. Estaba en un punto insalvable".
Una rehabilitación en la que "la constancia, la implicación de mi familia y las terapeutas que me han marcado límites" fueron claves y también "las terapias grupales que me dieron mucha fuerza porque los mismos usuarios te empujaban a hacer las cosas bien, te confrontaban, te guiaban, en un ambiente familiar".
Dos años de tratamiento sin ninguna recaída y con una motivación desvelada el último día. "Era un nuevo Jonatan y me quería casar con mi mujer. Al acabar el acto, hinqué la rodilla y, delante de las 200 personas, le pedí matrimonio. Acabamos todos llorando". Y ese nuevo Jonatan dio el paso de ser voluntario para "transmitir que se puede salir. Me sirve para decir que vengo de aquí y no acabar de desvincularme".
Normalizada, generalizada y accesible
Projecte Home Catalunya atendió a 1.787 personas con adicciones en 2025. Más de la mitad, un 53,0%, tenían la cocaína como sustancia principal de consumo. Se trata del porcentaje más elevado de los últimos años, siendo desde 2016 la que genera más demandas de tratamiento.
La normalización de su consumo, la baja percepción de riesgo y su fácil acceso son factores que pueden explicar que se mantenga de forma reiterada en índices tan elevados. “Vemos que es una sustancia muy normalizada e integrada en nuestra sociedad. Quizás porque muchas de las personas que acaban generando una adicción a la cocaína son personas trabajadoras con un perfil socialmente funcional y esto genera menos alarma social”, explica Neus Canals, directora de Projecte Home Catalunya.
Según la entidad, muchas de las personas comienzan con un consumo recreativo y 'de fin de semana', que después lo sustituyen por un patrón de consumo diario y en solitario, provocando graves consecuencias familiares, laborales o de salud.
Por alcohol, más demanda de mujeres
Por sexos, es más frecuente en hombres, con un 55,4% de los casos, pero también tiene una incidencia destacada en mujeres, con un 42%. Las personas que comienzan un programa de tratamiento lo hacen con una media de edad de 43 años y después de un largo recorrido, con 19,3 años de consumo problemático de media. “Las personas que llegan lo hacen a menudo después de años de un deterioro en el que ha ido aumentando su situación de vulnerabilidad. En muchos casos, después de haber pasado ya por otros tratamientos. Esto hace que los procesos sean más complejos y que la respuesta deba ser integral y sostenida”, afirma.
El alcohol también mantiene una incidencia muy destacable en los tratamientos como la droga de referencia en el 30,9% de los casos atendidos. En varones representa el 27,7% de los casos y en mujeres sube hasta el 45,5%. El alcohol es la sustancia que genera más demandas entre las mujeres. Esta realidad se asocia a patrones de consumo más solitarios y al uso de sustancias legales y accesibles.
La importancia de la familia
A nivel económico, tan solo el 37,1% de las personas atendidas tienen en su trabajo la principal fuente de ingresos al empezar un tratamiento. Así, la mayoría presentan una situación de vulnerabilidad económica, dependiendo del paro, pensiones u otras prestaciones sociales en un 43,1% de los casos o bien de la familia o amigos en un 14,4%, entre otros.
Precisamente, las familias son uno de los pilares de los tratamientos porque contribuyen a detectar situaciones de riesgo o posibles recaídas. Pese a esa importancia, la entidad alerta de que cada vez es más difícil contar con la participación activa de algunas de ellas. "En los últimos años, observamos una mayor dificultad para implicar a las familias en los procesos de tratamiento. Eso nos preocupa porque sin su implicación, el proceso es más difícil", concluye Canals.
