Enfermedades

Una vacuna personalizada muestra su eficacia para prevenir la cistitis: "No tuve ninguna infección de orina"

Carolina García es una de las pacientes que ha probado la vacuna personalizada
Carolina García es una de las pacientes que ha probado la vacuna personalizada. SJD Sant Boi
  • En el Hospital SJD Sant Boi se aísla la bacteria del paciente y un laboratorio elabora la vacuna personalizada

  • Esta terapia individual puede ser efectiva durante un año y una alternativa al tratamiento con antibióticos

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BarcelonaUna vacuna personalizada podría reducir la dependencia del tratamiento antibiótico para resolver las infecciones de orina recurrentes. Así lo indican los resultados de un estudio del Hospital SJD Sant Boi (Barcelona). "Hemos ajustado la personalización. Por otro lado, hemos hecho un estudio con 100 pacientes y hemos visto que sí funciona. Había pocos trabajos analizando si una autovacuna era igual que la vacuna fabricada con bacterias de laboratorio. Hemos hecho una técnica sencilla, que podría hacer cualquier hospital, y parece que nos ha dado buenos resultados", explica Vicens Díaz de Brito, jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital SJD Sant Boi.

Esta vacuna, cuyos beneficios se mantienen durante un año, perfecciona el uso de la inmunoterapia en el tratamiento de una patología especialmente prevalente en mujeres, a menudo asociada a los cambios hormonales derivados de la menopausia. "Se calcula que la mitad de las mujeres tendrán una infección urinaria a lo largo de su vida, y de estas, hasta un 30% tendrán más de una", señala.

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Hasta ahora, el tratamiento se elaboraba a partir de bacterias estándar disponibles en los laboratorios, pero se ha dado un paso más allá. Han desarrollado una estrategia personalizada: aíslan y purifican la bacteria que provoca la infección de cada paciente en el hospital. Y esa bacteria se envía después a un laboratorio externo especializado que elabora una vacuna específica. "Hasta ahora la muestra de orina se entregaba en la farmacia, que la enviaba al laboratorio que fabricaba la vacuna. En ese proceso, no sabes si la bacteria es representativa de la que tiene la paciente. Nosotros pensamos en mirar la orina en nuestro laboratorio. Se procesa la muestra, se purifica y se aísla la bacteria concreta. El grupo de médicos y microbiólogos verifica que sea la que normalmente tiene esa paciente y sea la causante de las infecciones. Creemos que eso puede haber influido en los resultados", destaca Díaz de Brito.

Vacuna en spray

Esta investigación se ha desarrollado con un centenar de mujeres de alrededor de 70 años que sufrían infecciones de orina de repetición. "Es tener dos o más infecciones de orina en los últimos seis meses o tres o más en el último año", concreta. En el caso de las participantes de este estudio, la situación era especialmente grave, con cerca de cuatro infecciones en solo tres meses.

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"La infección de orina te provoca dolor al orinar, una quemazón y una sensación de querer orinar continuamente. Llevo más o menos unos siete u ocho años en los que estas infecciones iban creciendo. Cada vez que tenía iba al ambulatorio y me trataban con el antibiótico correspondiente. Pero, desgraciadamente, a los dos o tres meses volvía porque tenía otra infección", cuenta Carolina García, una de las participantes en el estudio.

Aíslan la bacteria en el laboratorio del hospital

Una vacuna que "es como un líquido" y se administra con un spray que se aplica debajo de la lengua en ayunas, una vez al día, durante tres meses. "Es una zona donde hay unas glándulas del sistema de defensas que están preparadas para activarse porque en la boca entran muchas bacterias. Y por eso, debajo de la lengua es como una zona de activación de las defensas. Reconocen la bacteria y le transmiten la información a donde tenemos habitualmente las infecciones de orina. Esas defensas se activan de forma refleja y están preparadas para cuando reciban la bacteria luchar contra ella", detalla Díaz de Brito.

Menos infecciones

Los resultados del estudio son esperanzadores, porque tres meses después de la vacunación, el 51% de las participantes no registró ninguna infección urinaria y, en un 40% de los casos, se mantuvo sin infecciones el resto del año. "Mi experiencia mientras la estuve tomando fue perfecta porque no tuve ninguna infección", subraya Carolina García. "Medíamos las infecciones de orina los tres meses antes de vacunarse. Tenían alrededor de cuatro infecciones en tres meses. Después de la vacuna, ninguna. A los nueve meses, una y a los doce meses, una. En los últimos meses, solo habían tenido un episodio cuando venían de cuatro. En todo el año, la mayor parte de las pacientes ya no tenían infecciones de orina de repetición porque ya no cumplían los criterios", destaca.

Equipo de la Unidad Funcional de Infecciones del Tracto Urinario de Repetición

Más allá de los resultados clínicos, la mejora en la salud de las pacientes ha permitido observar también una mejora significativa en su bienestar emocional: "Les limita las actividades. A 30 pacientes se les hizo una encuesta sobre cómo se sentían antes y después. Había cambios significativos en el estado emocional. Estaban mejor al acabarlo. Y eso es importante. Se sentían mejor con menos estrés emocional. Antes estaban muy preocupadas y les condicionaba su estado de ánimo".

Las infecciones del tracto urinario son una de las principales causas de ingreso hospitalario en personas mayores. Este hecho, junto con la recomendación de la Organización Mundial de la Salud de limitar el uso de antibióticos, impulsa la investigación en inmunoterapia, un tratamiento más eficaz y sostenible. "La OMS calcula que en 2050 las infecciones por bacterias multirresistentes serán una de las principales causas de muerte en el mundo. Todo lo que sean estrategias para evitarlo es el futuro", concluye.