Masalles, que ha presenciado 43 eclipses solares, es el duodécimo en el ranking mundial
Todo sobre el eclipse solar del 12 de agosto de 2026 en España
BarcelonaEs el mayor cazador de eclipses de España, el quinto de Europa y el duodécimo del mundo. Josep Masalles ha pasado 58 minutos bajo la sombra de la Luna en los 43 eclipses solares que ha presenciado, 22 totales, 11 anulares y 10 parciales. "Me considero astrónomo, astrofísico, observador, estudioso y un amante de la naturaleza, que también es el cielo. Nos llaman cazadores porque vamos a buscar la sombra de la Luna" precisa el presidente de la Agrupació Astronòmica de Barcelona (Aster).
Un fenómeno que le ha atrapado desde hace treinta años. "Supera a las galaxias, los cometas, las nebulosas o las auroras boreales. Seguiré viéndolos hasta que pueda. Es un espectáculo único. Es el espectáculo más bello del cosmos", confiesa.
El 12 agosto espera con una emoción añadida: "Es muy singular porque hace 121 años que no pasa cerca de casa. En el caso de Cataluña, hasta el 2.180 no volverá a haber otro. Es interesante porque es muy bajo en el horizonte y será fácil de observar, si el tiempo lo permite. Todos los eclipses son diferentes por el lugar, la altura, el tiempo, la actividad solar, la cultura o la compañía".
En coche, a Finlandia
En el recuerdo, su primer eclipse. Fue en 1973 en Barcelona. Tenía 17 años. "Fue uno parcial. Me quedé muy impresionado. Ya era aficionado a la astronomía. Luego, vi dos más los años siguientes y ya me compré un telescopio y una cámara. Y así empezó mi afición".
Y también los viajes, uno tras otro. "El primero total fue en 1990 en Joensuu, Finlandia. Fui en coche, con una tienda de campaña y un telescopio. Es otra magnitud porque ves la parcialidad, las perlas de Bailey y 'el anillo de diamante', la corona y las protuberancias. Fue muy impactante. Y a partir de ahí, ya empecé a ver los eclipses totales".

Un espectáculo de la naturaleza que ha seguido por todo el mundo: "Pueden ser más de 20 países. Cuento los eclipses", reconoce, entre risas. "Es muy diferente verlo en un entorno urbano que en el desierto de Libia, en las llanuras de Mongolia o en la Antártida. El lugar impacta como en Irán o en la Isla de Pascua, donde ves la sombra viniendo por el mar. Son momentos muy especiales".
Y no solo importa el entorno, también cómo las culturas los viven: "En Irán tienen una oración por el eclipse de Luna y otra, para el de Sol. En Nuevo México, en Estados Unidos, una comunidad indígena no lo ve porque es un momento de espiritualidad. Lo mismo los aborígenes de Australia por la intimidad entre el Sol y la Luna. Hay mitos y supersticiones". De todos tiene un recuerdo, pese al mal tiempo. "En 2009 cayó una gran tormenta en China, pero fue interesante por la oscuridad y cómo la naturaleza responde", señala.
Todos marcados por la emoción porque "el Sol es la vida y el hecho de que se vaya hace que nuestro cerebro responda. Hay abrazos, lágrimas, risas y aplausos cuando vuelve el Sol porque es volver a la vida. Es una metáfora del instinto humano".
"¡Disfrutarlo!"
El 12 agosto Masalles no quiere revelar el lugar escogido. Solo da algunas pistas: "Entre Teruel y Zaragoza. Y como plan B, entre Soria y Palencia. Y el último serían Los Monegros, entre Zaragoza y Lleida".
Un acontecimiento que este experimentado cazador de eclipses recomienda planificar al detalle: "Primero, tener en cuenta los datos astronómicos, la previsión meteorológica y la accesibilidad. Y si puedes, busca un plan alternativo. Recomiendo llegar al lugar del eclipse un día antes y marcharse un día después por los desplazamientos".
Y añade: "Mirar la fase parcial con protección. Solo en el momento de la totalidad, los segundos que dura, se observa sin filtro. Y verlo hacia el oeste del horizonte desde un lugar alto, plano y despejado. El Sol estará muy bajo. ¡Y disfrutarlo!, porque si estás preocupado por la foto, te perderás la imagen y el eclipse".

