2022, el año de la covid persistente: la carrera para buscar una cura específica
Tras dos años de pandemia y millones de afectados, los médicos creen que hay que apostar por encontrar un tratamiento específico para la covid persistente
Pilar Rodríguez, vicepresidenta de la SEMG: "Es tiempo de centrarnos en esto. Necesitamos generar evidencia y necesitamos generarla pronto"
Actualmente, el tratamiento se centra en controlar los síntomas, aunque algunos médicos proponen vías alternativas centradas en corregir las causas que podrían estar detrás
MadridLos casos que vamos conociendo, a medida que pasan los meses, son tremendos. El último, el de Nuria, que lleva enferma 730 días, desde que pasó la covid hace dos años. Como ella, Sanidad estima que hay más de un millón de personas en España, afectadas por la denominada “covid persistente”. ¿Qué se está haciendo con ellos? ¿Qué tratamientos están siguiendo?
A Nuria la tratan cuatro especialistas diferentes. Y es lo que está ocurriendo en casi todos los casos, a la hora de abordar esta enfermedad. Porque “todavía no tenemos ningún tratamiento específico para la covid persistente. Específico o bien para curarla o para hacerla compatible con la vida de las personas, para cronificarla”. Lo reconoce Pilar Rodríguez Ledo, vicepresidenta y responsable de investigación de la SEMG, la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia.
No hay tratamiento específico, ni en España ni fuera de España, a pesar de que la covid persistente ya está reconocida “oficialmente” como enfermedad por la OMS. El pasado diciembre, por fin, consensuó una definición clínica para esa amplia gama de síntomas que refieren los 100 millones de personas que se calcula que están afectadas en el mundo. “Es la condición que ocurre en individuos con antecedentes de infección probable o confirmada por SARS-CoV-2, generalmente tres meses después del inicio, con síntomas que duran al menos dos meses y no pueden explicarse con un diagnóstico alternativo”.
“Ya está claro que tiene una entidad propia. Muchos de los contagiados de la primera ola, que son quienes más la sufren, siguen presentando síntomas dos años después y no sabemos cuándo se resolverán. La covid persistente es una enfermedad, no podemos negar la evidencia”, afirma Rodríguez Ledo. Pero a partir de ahí, su tratamiento no está claro. De momento, se centra más en atacar los síntomas que en curarla o en prevenirla.
Sin tratamiento específico, con tratamiento sintomático
“Nos falta mucho conocimiento todavía, pero eso no quita para que se estén utilizando fármacos como uso compasivo, fuera de la ficha técnica, siempre evaluando su uso caso por caso, y sin que haya una recomendación legal establecida para un tratamiento”, explica la vicepresidenta de la SEMG. Es decir, que no hay un tratamiento general, sino que el abordaje cambia en cada caso, según los síntomas que refiera el paciente y el médico que lo trate.
“Es normal que pacientes que tienen una gran afectación prueben distintos tratamientos, avalados por la experiencia que hay y por la prudencia, y siempre de común consenso con el médico”. En estos casos, “normalmente son productos que ya están en ensayos clínicos y que se prueban mientras se va generando esa evidencia”. Porque los tiempos de la ciencia no son los de la práctica clínica, y las evidencias científicas tardan tiempo en generarse. Tiempo que, muchas veces, no tiene el paciente.
En mayo de 2021, la SEMG, junto a otras 50 sociedades y asociaciones de pacientes, elaboró una “Guía Clínica para la atención al paciente de covid persistente”, que está en proceso de actualización. Y es esa guía la que da las pautas a los médicos de atención primaria sobre cómo abordar esta enfermedad, la que sirve de base. Aunque Rodríguez Ledo reconoce que lo que se aplica es la guía más la experiencia de todos los profesionales, que son los que se enfrentan cada caso en concreto.