Morante de la Puebla corta dos orejas en la Maestranza de Sevilla en su reaparición en los ruedos y con el rey emérito como testigo
El torero José Antonio Morante de la Puebla ha cortado dos orejas en la Maestranza de Sevilla en su reaparición en los ruedos
Morante de la Puebla regresa a la Maestranza de Sevilla con el rey Juan Carlos I entre los asistentes: "Vuelvo porque hago falta"
SevillaCada Domingo de Resurrección, la temporada taurina da comienzo en la emblemática plaza de toros de la Maestranza de Sevilla. Este año, Morante, Roca Rey y David de Miranda inauguran la temporada 2026 con la corrida de toros de la ganadería de Garcígrande.
En su regreso al ruedo, el torero José Antonio Morante de la Puebla ha cortado dos orejas en Sevilla con una plaza desbocada de entusiasmo y con el rey emérito Juan Carlos I como testigo.
El regreso de Morante a la plaza
La temporada taurina arranca en Sevilla con esta corrida. Morante de la Puebla ha reaparecido esta tarde en la Maestranza este Domingo de Resurrección y, horas antes, hacía unas declaraciones al medio de comunicación de 'ABC' en las que confesaba a qué se debía su regreso a los ruedos: "Pensar solo torear en Sevilla. Lo que pasa es que viene uno, viene otro... Pensaba torear en Sevilla y Ronda, esa era mi intención. Pero la verdad, y está feo que yo lo diga, hago falta. O por lo menos eso es lo que me transmiten los aficionados y los empresarios. Y como me debo a mi público, vamos a hacer este último esfuerzo o por lo menos vamos a pensar en que todo el esfuerzo lo vamos a poner en esta temporada".
En su charla con el medio de comunicación anteriormente citado, Morante ha reconocido que no sabe cuánto durará esta vuelta a los ruedos: "Quién sabe si este año será el último o no, pero el añito más es el pensamiento en el que tengo puesto el sentido".
El cartel del Domingo de Resurrección, encabezada por Morante de la Puebla, lo completaban Roca Rey y David de Miranda, una terna que ha hecho que se llenara la plaza. Un lleno en la Maestranza de Sevilla desde hace semanas. La expectación entre sus seguidores era más que máxima por varios ingredientes: el escenario en la Maestranza de Sevilla, el día del Domingo de Resurrección y por terna, con su primer espada, el regreso de Morante.
Morante corta dos orejas en su reencuentro con la Maestranza
Morante de la Puebla ha cuajado una gran faena en la tarde de su peculiar reaparición en Sevilla en el centro de un festejo de expectación desbordada, presenciado por el rey Juan Carlos I, que también implicaba el estreno de José María Garzón como empresario de la plaza de la Maestranza después de casi un siglo de gestión de la firma Pagés. En cualquier caso, los titulares previos de la corrida pertenecían al diestro de La Puebla que también iba a detentar los posteriores gracias a su entrega desmedida y a la impresionante comunión del público para firmar una excelsa faena con un toro de buen aire y fondo medido al que iba a cuajar por completo de capa, muleta y espada.
Antes apenas había podido esbozar algún muletazo estimable con el inválido ejemplar de Garcigrande que abrió la tarde. Pero todo iba a cambiar con ese cuarto al que enjaretó un mazo de verónicas ceñidas, casi imposibles, y una media de excelente dibujo antes de emplearse en un quite de similar corte. Con la muleta en la mano comenzó la siembra, iniciando su faena con unos muletazos al paso que preludiaron el toreo en redondo a los sones del pasodoble 'Gallito', perfectamente armonizado al aire y la atmósfera de un trasteo que tenía sabor a otro tiempo. Fueron rondas de muletazos ceñidos, rítmicos, girando sobre la cintura, acompañando con el cuerpo.
El toro y el tono pudieron bajar por el lado izquierdo pero la obra estaba hecha y el genio cigarrero cobró una estocada en la yema que alentó la petición. Cayó el primer trofeo y un segundo que aventó cierta división. Más allá de la aritmética estaba la trascendencia de su labor, la aclamada vuelta al ruedo y la expectación de las tardes que restan aún. Pero hubo otras dos orejas en la tarde. Una la cortó Roca Rey. Antes se había medido con un segundo de más a menos al que templó a la verónica antes de replicar al ceñidísimo quite por saltilleras de David de Miranda. Fue una faena de echar toda la carne en el asador desde el inicio de rodillas pasando por una maciza fase central de toreo rehilado. La cosa, con el toro, fue bajando; también el entusiasmo del público.
El trofeo se lo iba a cortar a un quinto de importante fondo con el que no siempre se encontró a gusto. Hubo una primera parte de la faena más trabajosa antes de encontrar el aire definitivo y el son de una embestida que no terminó de ser apurada. El espadazo validó el trofeo. Algunos pidieron hasta el segundo. Y otra oreja, la cuarta que se concedió en el festejo, la iba a cortar David de Miranda que había entrado en el cartel desde su cualidad de gran triunfador de la pasada temporada en la plaza de la Maestranza. Apenas tuvo opciones con el tercero, un manso de libro que huía hasta de su sombra con el que fue estéril cualquier esfuerzo.
El trofeo lo iba a conseguir del sexto, que le propinó una tremenda voltereta cuando lo recibió en la larga distancia sin enmendarse a pesar de la evidencia del percance. Repuesto pero maltrecho se metió entre los pitones para dictar una faena de su más genuina personalidad que tuvo su mejor eco en los naturales a pies juntos. La espada entró y con ella la petición del trofeo.
Los asistentes al regreso de Morante de la Puebla
Hasta el rey Juan Carlos también ha regresado de su exilio, primera vez que salía de Emiratos desde la guerra en Irán. Acompañado de su hija mayor, la infanta Elena, el rey emérito se ha sentado en el palco de la Real Maestranza de Caballería, de la que fue Hermano Mayor, junto al actual teniente, Marcelo Maestre de León.
Además, entre los afortunados que han estado allí destacan Francisco Rivera y Lourdes Montes, además del cantante de flamenco, Paco Candela.