La galería Apolo del Louvre reabre sus puertas sin las joyas de la corona

La galería Apolo del Louvre reabre sus puertas sin las joyas de la corona. Telecinco
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Nueve meses después del robo que humilló al museo más visitado del mundo, la galeria Apolo del Louvre recibe hoy a los visitantes sin las joyas de la corona. Siete minutos les bastaron a los ladrones aquel domingo de octubre para vaciar las vitrinas. Ellos fueron detenidos, pero el botín sigue sin aparecer.

La joya de la corona del Louvre reabre sus puertas, sí, con un indisimulado aire de aquí no ha pasado nada. La galaría Apolo es un espacio emblemático donde casi se siente la presencia de Luis XIV y como quien no quiere la cosa uno de sus responsables anuncia que ya no albergará las joyas. Claro, como que siguen sin aparecer.

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Insisten que aún queda la colección de gemas y piedras preciosas del Rey Sol y claro, la espectacular corona de Victoria Eugenia que los intrépidos ladrones dejaron caer en su atropellada huida, joyas que “se exhibirán en una sala segura, más pequeña” que aún no está preparada porque esta vez sí hay que blindarla.

El robo del siglo dejó a los franceses y a los que no lo eran en estado de estupefacción y a la seguridad del museo en evidencia. Ahora hay que esforzarse en vender la reapertura como un triunfo de la resiliencia cultural francesa. Porque la galería Apolo es una obra de arte en sí misma y si las joyas volaron, aún queda la fastuosa pompa para la que fue diseñada, una sala de recepciones reales con su impresionante bóveda al puro estilo Delacroix.

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Los turistas hacen cola para contemplarla vacía. Y a las fotos típicas sujetando la pirámide, hay que añadir una que ya no puede faltar. La de la ventana por la que entraron y salieron los ladrones. La escena del robo se ha convertido en la nueva Mona Lisa.