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U2 cumple 50 años: el momento poco conocido en la cocina de Dublín donde empezó todo

U2 cumple 50 años
U2, antes de convertirse en la banda más grande del mundo. Getty Images
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El 25 de septiembre de 1976 un anuncio escrito por un chaval de 15 años en el tablón del instituto Mount Temple reunió en una cocina de Dublín a un puñado de adolescentes irlandeses que apenas sabían lo que estaban haciendo. La banda que se formó aquel día con el tiempo llegaría a vender millones de discos, cosechar decenas de Grammys y reventar estadios por todo el mundo. Ha pasado medio siglo desde entonces y U2 lo celebra con el lanzamiento de 'Silencio', nuevo adelanto de su inminente nuevo álbum, 'Carnaval de luz', el primero con material original en casi una década.

Cumplir un aniversario tan redondo al que pocos grupos llegan, y mucho menos con su formación original intacta, parece haber motivado a Bono, The Edge, Adam Clayton y Larry Mullen Jr. a reactivar la maquinaria de la que durante muchos años fue considerada la banda más grande del mundo. Un título oficioso que nunca pudieron imaginar los chicos que se conocieron en una cocina de Artane, un barrio humilde de clase trabajadora del norte de Dublín.

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Todo empezó con un anuncio

"Batería busca músicos para formar una banda". Era la sucinta nota que colgó Larry animado por su padre en el tablón de Mount Temple. "Me lo imaginaba como para pasar un rato, nada más. Sin grandes ideas, sin expectativas", cuenta el músico en el libro autobiográfico 'U2 por U2'.

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No hubo una avalancha de candidatos, pero unos cuantos chicos acabaron presentándose en la casa de Larry, en el número 60 de Rosemount Avenue, aquel sábado de septiembre del 76. Allí estaban Adam Clayton, David Evans, que acabaría siendo The Edge, y su hermano Dik. También acudieron Ivan McCormick y Peter Martin. Y, por supuesto, acabó llegando Paul Hewson, a quien por entonces en su pandilla ya llamaban Bono.

Aquello no era precisamente una selección de talentos. Algunos apenas sabían tocar. Otros ni siquiera tenían claro qué instrumento iban a tocar. Salvo los dos hermanos, allí nadie se conocía. Adam llegó con el bajo y con algo que resultaba entonces casi tan importante como saber tocarlo, una considerable seguridad en sí mismo.

"Recuerdo que estaban la madre, el padre y la hermana de Larry, Cecilia, y que la batería estaba montada en la cocina. No me quedaba claro si la audición la iba a hacer Larry o su familia", rememora Clayton. "No entiendo cómo pudimos caber todos allí dentro, puesto que la cocina no era más grande que la batería", apunta Bono.

Larry recuerda que habían retirado la chimenea durante unas obras, lo que permitió ganar unos centímetros preciosos. La mesa se plegó y las sillas terminaron apiladas contra la pared, de modo que los muchachos se apretaron alrededor de la batería.

Poco tocar y mucho hablar

The Edge había llegado con su hermano y llevaban una guitarra Flying V que Dik había construido en el cobertizo del jardín. Era rudimentaria, sí, pero hacía ruido y eso, para aquellos chavales, ya era bastante. "No recuerdo que tocáramos demasiado, más bien hablamos. Ni siquiera creo que Bono llegar a coger la guitarra, pero eso no impidió que asumiera el mando casi al instante", recuerda Adam.

Bono, que por entonces atravesaba una etapa de inseguridad adolescente, había llegado al encuentro animado por su amigo Reggie Manuel, quien le llevó en moto. Cuando apareció en esa cocina se disiparon las esperanzas de Larry de ser el líder de la banda, como recordaría el propio batería con una mezcla de humor y resignación.

"Fue la Larry Mullen Band durante diez minutos para no herir mis sentimientos. Además, estábamos en mi cocina. Entones llegó Bono y fue el final", rememora. No era cuestión de talento musical, ya que por entonces Bono ni siquiera sabía cantar. Y mucho menos de experiencia. Era otra cosa. El tipo tenía presencia. Carisma natural, como bien averiguaría el mundo en los años venideros.

"El nuestro no fue un comienzo especialmente prometedor", interviene The Edge. "Mucha charla, mucho tocar canciones conocidas para impresionar a los demás, mucho intentar averiguar si teníamos gustos musicales parecidos. Creo que conseguimos llegar a un punto intermedio. A todo el mundo le gustaban T-Rex y Bowie".

No se sabe con certeza qué canciones sonaron aquel día. Se han mencionado 'Brown Sugar', 'Satisfaction', 'Smoke on the Water', 'Stairway to Heaven' o 'Nights in White Satin'. La memoria de Edge conserva, sobre todo, la sensación de estar metiéndose en algo que podía funcionar: "Recuerdo que pensé que me caía bien todo el mundo, que era lo más importante. Tuve la sensación de que aquella gente era guay".

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"No les conocía, y ellos no me conocían a mí. No pensé que pudiera ocurrir, juntarnos cuatro o cinco desconocidos en una habitación para tocar música. Ahora todo parece posible. Organizamos nuestro segundo ensayo antes de terminar el primero", evoca Larry.

Aquel grupo terminó llamándose Feedback, uno de esos nombres que delatan inmediatamente que sus miembros todavía están aprendiendo. Más adelante se harían llamar The Hype y, finalmente, U2. Ivan McCormick y Peter Martin desaparecerían pronto de la formación. Dik Evans permanecería durante un tiempo antes de marcharse. Los cuatro que quedaron acabarían formando la alineación que el mundo conocería durante décadas.

Cincuenta años después cuesta imaginar una escena más alejada de la posición que hoy U2 ocupa en la industria que la de aquella cocina. Y, sin embargo, allí estaba todo aquello por lo que terminarían siendo adorados, envidiados, admirados y odiados a partes iguales. Cuatro personalidades muy distintas que encajaron milagrosamente, una amistad que tendría que ponerse a prueba innumerables veces y una voluntad casi obstinada que les permitiría conquistar el mundo. Del tablón de anuncios a 'Carnaval de luz'.