El desencuentro que ha tenido enfrentados Paul McCartney y Phil Collins durante más de 20 años: “Le pedí disculpas”

El exlíder de Genesis reconoce ahora que probablemente habría preferido no contar públicamente su encontronazo con el exbeatle
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Todo comenzó con un autógrafo y una frase interpretada como condescendencia. Durante años Phil Collins y Paul McCartney, dos de las mayores leyendas de la música británica del siglo XX, han mantenido un distanciamiento alimentado por el orgullo herido, pero ahora parece que ambos han dejado atrás sus diferencias y han hecho las paces.
Lo ha contado el exlíder de Genesis a su paso por 'Piers Morgan Uncensored', donde repasó una larga lista de asuntos personales y profesionales, incluido aquel viejo desencuentro con el exbeatle que tuvo lugar en 2002.
Aquel año se celebraba el Jubileo de Oro de Isabel II y Buckingham Palace se convirtió durante los ensayos en una especie de quién es quién de la música británica. Collins estaba especialmente encantado con aquella reunión de estrellas. Ejercía como batería para buena parte de los artistas que participaron en el concierto y disfrutaba enormemente de aquella oportunidad.
Un libro de The Beatles en Buckingham Palace
Collins llevaba consigo un objeto que para él tenía un valor especial, una primera edición de 'The Beatles', la biografía de Hunter Davies. Era un libro poco común y el músico quería que McCartney, también presente en la cita con su propia banda, se lo firmara. La ocasión parecía perfecta. Un admirador de The Beatles tenía delante a uno de sus protagonistas.
Fue entonces cuando, según el recuerdo de Collins, McCartney se acercó acompañado de Heather Mills, con quien estaba casado en aquella época. Collins le pidió que firmara el libro y el comentario que recibió no le hizo ninguna gracia. ‘Oh, Heather, nuestro pequeño Phil es un poco fan de los Beatles”, le dijo Macca a su mujer entre risas.
Puede parecer una nimiedad. Y, probablemente, en aquel instante lo fue. Pero Collins lo interpretó como una muestra de superioridad y condescendencia. Paul no estaba hablando con un músico desconocido que acababa de descubrir los Beatles. Estaba hablando con Phil Collins, una estrella mundial por derecho propio.
“McCartney era uno de mis ídolos, pero tiene esa cualidad cuando te habla que te hace sentir...: ‘Sé que esto debe ser difícil para ti porque soy un Beatle. Soy Paul McCartney y debe ser muy difícil para ti poder conversar conmigo”, le imitó el batería en la entrevista con 'The Times' de 2016 en la que contó la historia.
Durante años el episodio quedó ahí, como esas pequeñas heridas del mundo de la música que nadie termina de cerrar, pero cuando Collins habló de ello abiertamente la anécdota dejó de ser un recuerdo privado para convertirse en una historia pública sobre uno de los hombres más famosos de la historia del pop.
McCartney reaccionó. Según ha contado Collins, le escribió un correo electrónico porque estaba molesto por lo que había leído. El exbeatle consideraba injusto el retrato que Collins había hecho de él. “Desde luego, no recibí flores de su parte, más bien me dijo: ‘Sigamos adelante con nuestras vidas’. Y lamento que esté molesto porque dije algo desagradable sobre él. Bueno, en realidad no fue nada desagradable. Si la gente no le dice a los demás que a veces su actitud podría ser mejor, entonces no va a mejorar”, contaba Collins en 'Billboard' diez años atrás.
Cuentas pendientes
Y así pasó el tiempo. Sin contacto entre las dos estrellas hasta que una subasta benéfica cambió las cosas hace un par de meses. Collins la estaba preparando en beneficio de The King's Trust y comenzó a ponerse en contacto con músicos para preguntarles si podían aportar objetos personales. McCartney se enteró de la iniciativa y llamó a Collins.
En principio, era una conversación relacionada con la posibilidad de hacer una donación, pero había una cuenta pendiente y Macca sacó el asunto. “¿De qué va todo esto?”, le preguntó. "Ojalá nunca lo hubiera dicho, Paul, ojalá nunca lo hubiera dicho", le contestó Phil, según le contó a Morgan. "Y me respondió: ‘Pensé que estábamos bien, ¿sabes?".
“Le pedí disculpas… Obviamente, esto le había estado molestando porque le gusta caer bien, como a todos, ¿sabes? Y quizás a él más que a otros. Pero a todos nos gusta caer bien. Y lo entiendo. Nos reconciliamos”, concluía el autor de 'In the Air Tonight'.
En la historia subyace algo más que una simple disculpa. A estas alturas de sus vidas, ambos saben perfectamente que no necesitan ganar una discusión de hace 24 años. McCartney tiene 84. Collins, 75. Los dos han vivido varias vidas profesionales, han conocido la gloria, el fracaso, los matrimonios, los divorcios, las pérdidas y el inevitable paso del tiempo. Collins, además, ha atravesado recientemente una etapa especialmente difícil y ha contado públicamente hasta qué punto el alcoholismo llegó a poner en peligro su vida. Quizá todo eso haya ayudado a colocar una vieja susceptibilidad en su sitio.
