Arturo Pérez-Reverte: "Es muy peligroso tratar la Guerra Civil con la irresponsabilidad con la que se está manejando"

Diez meses de trabajo, confinamiento incluido, han servido para que vea la luz 'Línea de fuego', la novela definitiva de Pérez-Reverte sobre la Guerra Civil española
Centrada en una de las batallas más cruentas del conflicto, la del Ebro, contada por aquellos que vivieron la primera línea
”Las mujeres fueron las grandes perdedoras del conflicto del 36", opina el escritor
Madrid“Morir no tiene nada de noble”, dice uno de los personajes que deambulan por Línea de fuego (Editorial Alfaguara). Y esa es la idea que sobrevuela esta novela monumental que acaba de lanzar a los lectores Arturo Pérez-Reverte. 700 páginas de nuestra propia memoria para lo que rescata el testimonio humano de los que lucharon en la Guerra Civil.
“He querido que hablen los que estuvieron en el frente, los que sufrieron, murieron, pasaron miseria, sed. Aquellos chicos cuya juventud, cuya vida, se quemó, se perdió” . Y aquel horror enfrentado al horror, Reverte lo sitúa en los diez primeros días de la batalla del Ebro. Una de las más sangrientas y largas del conflicto, que se saldó con alrededor de 20.000 muertos. “No es un libro de historia, es una novela donde quiero llevarme al lector a las trincheras, que huela la guerra, la sienta, le disparen…. Que encuentre al abuelo, al tío, al vecino, a las personas que la hicieron”.
La acción de Línea de fuego se centra en un pequeño pueblo en la Franja de Aragón, Castellets del Segre. La plaza que se disputa medio batallón de infantería, un tabor marroquí y una compañía de la Legión, que debe frenar el avance de la XI Brigada del Ejército popular de la República. Un lugar imaginario, inventado, donde Reverte nos hace sentir la crudeza de la guerra, el miedo, la sangre. “Mi intención es que cuando el lector lleve 100 páginas leídas ya no le importe si el personaje es un nacional, republicano, legionario o comunista. Todos eran seres humanos sumidos en el mismo horror”.
Pregunta. ¿Aprendimos algo del conflicto del 36?
Respuesta. Nada hay en la guerra que no puedas aprender en la vida normal. Y la nuestra fue especialmente absurda, una guerra idiota por completo que quienes la originaron no la pagaron. Se largaron. Ni uno solo se quedó aquí para dar la cara. No hubo vencedores. Cuánta juventud, cuánto talento, cuánta inteligencia se quemó para nada.
P. Y le has dado mucho protagonismo a la mujer… a un personaje. A Patricia Monzón, Pato, y al grupo de mujeres de la sección de Transmisiones. a quienes colocas en primera línea del frente.
R. Necesitaba mujeres en la novela. Formadas, cualificadas, para dejar muy claro que las grandes perdedoras de la Guerra Civil española fueron ellas. En tres años se perdió un siglo de modernidad y de progreso. Volvieron a ser de nuevo madres, esposas sumisas y pasto de confesores.
P. Los enfrentamientos en la Guerra Civil y los debates que quedaron abiertos en la Transición han vuelto al ruedo político de manera exacerbada. ¿Se puede juzgar la Guerra Civil desde la ideología?
