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Toscana Viar, nutricionista de la selección española en el Mundial: "El arroz con leche es uno de los platos más esperados por muchos"

Toscana Viar durante uno de los calentamientos de la selección española
Toscana Viar, nutricionista de la Selección Española, en uno de los calentamientos. Cedida
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Chattanooga¿Qué comen los futbolistas de la selección española durante este Mundial 2026? ¿Cómo se planifica la alimentación de un equipo que compite al máximo nivel bajo una enorme presión física y mental? Desde Chattanooga, la ciudad de Tennessee donde España ha instalado su cuartel para el Mundial, Toscana Viar, nutricionista de la Selección Española —y también del Athletic Club—, revela las claves de un trabajo tan discreto como decisivo

En esta entrevista exclusiva con la web de 'Informativos Telecinco', Toscana cuenta cómo se alimenta la Roja durante el Mundial, desde los alimentos y bebidas que más triunfan entre los jugadores, hasta la gestión de horarios imposibles para las comidas o los pequeños caprichos permitidos.

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Según explica, los pequeños detalles pueden marcar la diferencia en el torneo de mayor repercusión del planeta.

Pregunta: ¿Cómo es el trabajo de una nutricionista durante una concentración de la selección en un Mundial?

Respuesta: Mi trabajo consiste en ayudar a que los jugadores lleguen cada día en las mejores condiciones posibles para entrenar, competir y recuperarse. Para ello coordinamos toda la estrategia nutricional durante la concentración: desde los menús y la hidratación hasta la suplementación individualizada o las adaptaciones necesarias en función de la carga de minutos, el estado físico o posibles molestias.

Pero la nutrición en un Mundial va mucho más allá de la comida. Cuando hablamos de rendimiento al máximo nivel, cada detalle cuenta: el descanso, la recuperación, la hidratación o incluso la capacidad de mantener la concentración durante varias semanas de competición. Mi papel es intentar que la alimentación contribuya a que todo eso funcione mejor.

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Por eso gran parte de nuestro trabajo consiste en anticiparnos a los problemas antes de que aparezcan. Y todo ello, por supuesto, dentro de un equipo multidisciplinar en el que cada profesional aporta su parte para que el jugador se sienta cuidado y pueda centrarse únicamente en competir.

Toscana Viar, nutricionista de la selección española, levanta la Eurocopa 2024 ganada por España.

P.: ¿Qué come un jugador de la Selección Española en un día de partido durante un Mundial?

R.: En un día de partido nuestra prioridad es que el jugador llegue bien hidratado, con energía suficiente y con las mejores sensaciones posibles para competir. Para ello nos aseguramos de que cubra correctamente sus necesidades de hidratos de carbono, proteínas y todos aquellos aspectos nutricionales que le permitan rendir y recuperarse de la mejor manera posible.

Lo interesante es que no existe una única manera de hacerlo. Disponemos de muchas opciones diferentes para cubrir una misma necesidad nutricional, porque cada jugador tiene preferencias, costumbres y sensaciones distintas. Nuestro trabajo consiste en ayudarles a entender qué necesidades tienen que cubrir y ofrecerles diferentes herramientas para hacerlo.

Intentamos que participen activamente en el proceso. Hablamos mucho con ellos para que aprendan a identificar qué les funciona mejor y para que, cuando llegue el día del partido, tengan claro qué opciones van a elegir.

La nutrición debe ayudar al jugador, no convertirse en una fuente más de estrés

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P.: ¿Y cómo cambia la alimentación entre la fase de grupos y las rondas eliminatorias, cuando aumenta la presión competitiva?

R.: La base nutricional sigue siendo la misma, porque las necesidades fisiológicas del jugador no cambian radicalmente. Lo que sí cambia es que cada vez hay menos margen para equivocarse. A medida que avanza el torneo, cada detalle cobra más importancia y la recuperación adquiere todavía más protagonismo.

En estas fases prestamos mucha atención a todo lo que puede ayudar al jugador a recuperarse mejor entre partidos: la hidratación, el descanso, la alimentación postpartido y el cumplimiento de todas aquellas estrategias que sabemos que funcionan. No es momento de hacer experimentos ni de introducir cambios importantes.

Siempre digo que la recuperación empieza en el segundo exacto en que el jugador entra al vestuario después del partido. Cuanto antes se inicie ese proceso, mayores serán las posibilidades de llegar en buenas condiciones al siguiente encuentro.

Además, cuando aumenta la presión competitiva, también es importante que la alimentación no se convierta en una fuente adicional de estrés. Buscamos que los jugadores tengan rutinas claras, opciones conocidas y la tranquilidad de saber que están cubriendo sus necesidades sin tener que estar pensando constantemente en ello.

P.: ¿Qué aspecto nutricional puede marcar diferencias en un Mundial donde todos los equipos llegan tan preparados?

R.: En el fútbol de élite prácticamente todos los equipos tienen acceso a información de calidad y a profesionales muy preparados. Por eso, la diferencia no suele estar en conocer la teoría, sino en ser capaces de aplicarla de forma consistente en un entorno de máxima exigencia.

Para mí, la clave está en conseguir que las estrategias nutricionales sean prácticas, sencillas y sostenibles para el jugador. Un plan perfecto sobre el papel tiene poco valor si luego no se adapta a la realidad del deportista.

También es fundamental generar la confianza suficiente para que el jugador te cuente cómo se encuentra, qué dificultades está teniendo o qué necesita en cada momento. Esa información es la que permite individualizar realmente el trabajo.

Intentamos que, durante la concentración, los jugadores sigan teniendo acceso a opciones que les resulten familiares

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P.: ¿España llega al Mundial con una cultura nutricional diferente a la de otras selecciones?

R.: Las bases de la nutrición deportiva son universales y, en ese sentido, los equipos de élite trabajamos sobre principios muy similares. Sin embargo, creo que España tiene la suerte de contar con una cultura gastronómica muy alineada con lo que buscamos desde la nutrición deportiva.

Nuestra alimentación tradicional, inspirada en el patrón mediterráneo, da mucha importancia a los alimentos frescos, las frutas y verduras, el aceite de oliva, el pescado o las legumbres. Y aunque muchas veces hablamos de suplementación o de estrategias avanzadas, no debemos olvidar que la mayor parte del rendimiento se construye sobre esos hábitos cotidianos.

Toscana Viar planifica las comidas de los jugadores junto a los chefs de la selección española

El boniato es uno de los grandes éxitos de nuestros bufets. El arroz con leche merece una mención especial

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P.: ¿Y qué alimentos son imprescindibles en la concentración de la selección?

R.: Hay algunos alimentos que nunca faltan porque nos ayudan a cubrir las necesidades nutricionales de los jugadores. Siempre intentamos que haya una gran variedad de frutas y verduras, diferentes fuentes de hidratos de carbono y proteínas de calidad que les permitan recuperarse bien y afrontar las exigencias de entrenamientos y partidos.

Dicho esto, también hay alimentos que se han convertido en auténticos clásicos dentro de la selección. El boniato, por ejemplo, es uno de los grandes éxitos de nuestros bufets y suele estar siempre presente porque gusta muchísimo a los jugadores y encaja perfectamente dentro de lo que buscamos a nivel nutricional.

Y si hablamos de tradiciones, el arroz con leche merece una mención especial. Se ha convertido casi en un clásico de las comidas prepartido y es, sin duda, uno de los platos más esperados por muchos jugadores. También hay platos que siempre triunfan, como la pasta carbonara, la lasaña, los ñoquis o las gyozas, que solemos incorporar cuando encajan dentro de la planificación nutricional.

P.: Y en cuanto a bebidas, ¿cuáles nunca fallan?

R.: En cuanto a las bebidas, después de los entrenamientos o los partidos no puede faltar nuestro ya famoso mojito sin alcohol, que utilizamos como bebida de recuperación y que se ha convertido en otro de los imprescindibles de las concentraciones. Y durante las comidas también solemos ofrecer kombuchas como alternativa a los refrescos tradicionales. Hace ya un tiempo empezamos a incorporarlas y la verdad es que han tenido una aceptación fantástica.

Además, en los desayunos siempre hay una gran variedad de batidos y licuados que tienen muchísimo éxito. Aprovechamos esas preparaciones para incorporar ingredientes como frutos rojos, jengibre, remolacha, hojas verdes u otros alimentos de gran valor nutricional, de forma que resulten atractivos para ellos y, al mismo tiempo, nos ayuden a enriquecer su alimentación.

Pero, al final, una de las cosas que más intentamos hacer es escucharles. Preguntamos qué alimentos les gustan, cuáles les apetecen más durante una concentración tan larga y tratamos de incorporarlos siempre que sea posible. Porque el rendimiento y la salud son prioritarios, pero disfrutar de la comida también forma parte del bienestar de los jugadores.

Si a un jugador le apetece un postre, una pizza o una hamburguesa en un momento determinado, no pasa absolutamente nada

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P.: Ya que hablas de la importancia de escuchar lo que les gusta, ¿existe algún "capricho" permitido para los jugadores durante un torneo tan largo?

R.: Claro que sí. De hecho, siempre digo que una buena nutrición no consiste en prohibir alimentos, sino en ayudar a tomar buenas decisiones la mayor parte del tiempo.

En un torneo tan largo hay momentos para todo. Los jugadores están sometidos a mucha presión, pasan muchas horas concentrados y tienen muy pocos espacios de desconexión. Por eso también es importante que disfruten de la comida y que mantengan una relación saludable con ella.

Si a un jugador le apetece un postre, una pizza o una hamburguesa en un momento determinado, no pasa absolutamente nada. Lo importante no es un alimento aislado, sino lo que hacemos de forma consistente durante semanas, meses y años.

Toscana Viar: "Dos jugadores que ocupan la misma posición pueden tener necesidades nutricionales muy diferentes"

P.: ¿Y cómo gestionáis la nutrición cuando se juega en horarios poco habituales o con cambios de rutina como es el caso de este Mundial?

R.: Los horarios condicionan mucho la estrategia nutricional, porque no es lo mismo jugar por la mañana que hacerlo por la tarde o por la noche. Pero nuestro trabajo consiste precisamente en anticiparnos a esas situaciones y ayudar a que el jugador llegue en las mejores condiciones posibles independientemente de la hora del partido.

Por ejemplo, nuestros primeros partidos han sido a las 12 del mediodía, lo que significa que la última comida importante la hemos hecho alrededor de las 8 de la mañana. Y claro, no todo el mundo está acostumbrado a desayunar a esa hora alimentos como pasta, arroz, pollo o boniato.

Ahí es donde entra nuestro trabajo. Primero, ayudarles a entender qué necesidades tienen que cubrir para llegar bien preparados al partido. Después, ofrecerles diferentes opciones para hacerlo. Hay jugadores que prefieren alimentos más parecidos a un desayuno tradicional y otros que se sienten cómodos con opciones más similares a una comida. Lo importante es cubrir las necesidades nutricionales, y para eso existen diferentes caminos.

Además, cuando se juega tan temprano, la preparación no empieza esa misma mañana. Muchas veces el partido se empieza a preparar el día anterior, prestando especial atención a la hidratación y a la ingesta de hidratos de carbono para asegurar que el jugador llegue con los depósitos de energía bien cargados.

Los jugadores llegan cada vez con una mayor conciencia de la importancia que tiene la nutrición sobre el rendimiento

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P.: ¿Hasta qué punto los jugadores están hoy concienciados con la alimentación? 

R.: La diferencia con respecto a hace unos años es enorme. Los jugadores llegan cada vez mejor formados y con una mayor conciencia de la importancia que tiene la nutrición sobre el rendimiento, la recuperación, la prevención de lesiones y, en general, sobre su carrera deportiva.

Además, hoy tienen acceso a muchísima información. A veces eso es una ventaja y otras veces genera dudas o confusión, porque reciben información de muchas fuentes diferentes. Por eso una parte importante de nuestro trabajo consiste también en ayudarles a interpretar toda esa información y diferenciar lo que realmente les puede ayudar de lo que simplemente está de moda.

P.: ¿Hay más resistencia a cambiar hábitos entre los veteranos o entre los jóvenes?

R.: Pues depende mucho más de la persona que de la edad. Los jugadores jóvenes suelen llegar con una muy buena base de educación nutricional gracias al trabajo que se está haciendo en los clubes. Y los veteranos, por su parte, tienen algo muy valioso: la experiencia de haber comprobado durante años qué cosas les ayudan realmente a rendir mejor.

Al final, los jugadores que llegan a la selección suelen compartir una característica muy importante: tienen ganas de aprender y de seguir mejorando. Y cuando un jugador entiende por qué hace las cosas y percibe que le ayudan a encontrarse mejor y a rendir más, los cambios suelen llegar de forma bastante natural.

P.: ¿Y hay diferencias muy marcadas entre las necesidades nutricionales de distintos futbolistas según su posición en el campo?

R.: Sí, existen diferencias, aunque muchas veces no dependen únicamente de la posición. Influyen también los minutos jugados, las características físicas de cada jugador, su forma de jugar, la distancia que recorre durante los partidos o incluso su tasa de sudoración.

Por ejemplo, dos jugadores que ocupan la misma posición pueden tener necesidades nutricionales muy diferentes. Por eso intentamos alejarnos de las recomendaciones generales y trabajar de la forma más individualizada posible.

Hay jugadores que necesitan poner más atención en la reposición de hidratos de carbono porque realizan esfuerzos muy intensos o acumulan muchos minutos. Otros requieren estrategias más específicas de hidratación o una mayor atención a la recuperación muscular.

P.: ¿Te has encontrado con jugadores que lleguen convencidos de seguir modas alimentarias sin respaldo científico? ¿Cómo se consigue que una estrella mundial cambie un hábito que lleva años manteniendo?

R.: A veces ocurre, aunque probablemente menos de lo que la gente imagina. Los jugadores llegan cada vez con una mejor formación y una mayor conciencia sobre la importancia de la nutrición. Pero, como todos nosotros, también están expuestos a las redes sociales, a las modas y a mensajes que no siempre tienen una base científica sólida.

En esos casos, mi papel no es decirles que están equivocados, sino ayudarles a entender qué evidencia existe detrás de cada recomendación y cómo puede afectar a su rendimiento, a su recuperación o a su salud. Creo que las personas cambian mucho mejor cuando entienden el porqué de las cosas que cuando simplemente reciben instrucciones.

Además, en nutrición hay pocas cosas que sean completamente blancas o negras. Muchas veces existen diferentes maneras de hacer las cosas y también es importante respetar la experiencia y el conocimiento que cada jugador tiene sobre sí mismo. Hay hábitos que quizá no serían mi primera recomendación, pero si a un jugador le funcionan, le hacen sentirse bien y sabemos que no están perjudicando su rendimiento o su salud, también hay que saber encontrar ese equilibrio.

La adherencia es más importante que la perfección. Por eso intentamos construir los cambios desde la cercanía, la explicación y el acompañamiento. Cuando un jugador entiende que una estrategia puede ayudarle a encontrarse mejor o a rendir más, normalmente el cambio llega de forma bastante natural.

Me encanta cuando un jugador me dice que duerme mejor o que se encuentra con más energía gracias al trabajo nutricional. Eso es muy gratificante

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P.: ¿Cuál es la mayor satisfacción de tu trabajo que rara vez se ve desde fuera? 

R.: Evidentemente, formar parte de un equipo que gana títulos es algo muy especial y que genera una enorme satisfacción profesional. Son momentos únicos, fruto del trabajo de muchísimas personas, y que quedan para siempre en el recuerdo.

Pero hay otra parte de este trabajo, mucho más silenciosa, que también resulta enormemente gratificante. Me encanta cuando un jugador te dice que duerme mejor, que tiene menos molestias digestivas, que se encuentra con más energía durante los entrenamientos o que ha conseguido establecer hábitos que le ayudan a sentirse mejor en su día a día. Son cambios que quizá no salen en los titulares, pero que para mí tienen muchísimo valor.

Toscana durante la concentración de la selección

P.: ¿Hay alguna conversación con un jugador que recuerdes especialmente por el impacto que tuvo en su carrera o en su rendimiento?

R.: Bueno, probablemente una de las cosas más bonitas de este trabajo es que los jugadores te van contando esas mejoras a medida que aparecen. Muchas veces son conversaciones muy sencillas, comentarios que surgen de manera espontánea, pero que te hacen ver que el trabajo está teniendo un impacto real. Esas son las cosas que más recuerdo y las que más satisfacción me producen.

Además, los títulos se construyen precisamente a partir de la suma de muchos pequeños detalles. Hay muchísimos factores que influyen en el rendimiento de un equipo y la nutrición es solo uno de ellos. Pero cuando esos pequeños logros individuales terminan sumándose al trabajo de todo un equipo y ayudan a construir algo tan especial como un título, la satisfacción es doble.

¿Mi consejo a los jugadores? Que utilicen la comida para tener energía, para recuperarse mejor y para disfrutar de esta experiencia

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P.: Por último, si pudieras dar un único consejo nutricional a los jugadores de España para ganar este Mundial, ¿cuál sería?

R.: Les diría que confíen en el trabajo que llevan haciendo durante todos estos años. Muchas veces pensamos que el rendimiento se construye en los días previos a una gran competición, cuando en realidad se construye durante meses y años de entrenamiento, descanso, alimentación y buenos hábitos.

Y también les recordaría algo que considero muy importante: la comida está para ayudarles, no para generarles preocupación. Quiero que la utilicen para tener energía, para recuperarse mejor y para disfrutar de una experiencia tan especial como un Mundial.