Carles Ramió, presidente del Comité de Expertos de la Reforma de la Administración, analiza sus problemas para la web de Informativos Telecinco
La plataforma Fandit da un dato demoledor: En 2023, se quedaron sin repartir 11.000 millones de euros en ayudas públicas"
La Administración Pública se enfrenta a retos mayúsculos mientras los políticos no encaran esta realidad. Es un cuestión clave. Se está quedando obsoleta, 1.750.000 funcionarios se va a jubilar en 10 años y no hay un plan de renovación, lo que puede hipotecar la administración los próximos 50 años.
La burocracia, necesaria para transmitir la debida seguridad jurídica, se ha convertido en un problema mayúsculo: los trámites son imposibles, la digitalización choca con un 40% de la población sin conocimientos y el proceso de selección de personal está obsoleto. A eso hay que añadir la colonización política de los puestos de dirección. Un error por el que cuela sin remedio la corrupción.
Lo demuestra, Pedro Robles. Este ingeniero de telecomunicaciones creó en 2019 Fandit, una plataforma que encuentra en pocos minutos a qué ayudas estatales, regionales o locales puedes optar y te pone a un consultor a tu disposición para que las puedas solicitar. Vio que la gente se metía en Google y percibió un nicho de mercado.
Te metes en el buscador, introduces la provincia y el código postal, qué tipo de solicitantes eres y cuál es la acción subvencionable. Le das a buscar y te aparecen las subvenciones abiertas y las cerradas. Y si introduces una pequeña descripción de tu proyecto te recomiendan las que te pueden encajar y los documentos que necesitas. Es como un ayudante de una administración, que la necesita y urgente.

El dato demoledor: 11.000 millones sin repartir en 2023
"En total, en España, en 2023, se quedaron sin repartir 11.000 millones de euros en ayudas públicas", cuenta Pedro a Informativos Telecinco. Es un dato como síntoma que sale a la luz tras analizar un total de 5.885 convocatorias de ayudas públicas correspondientes a los ejercicios 2023 y 2024, procedentes de fuentes oficiales como InfoSubvenciones y los boletines autonómicos.
De hecho, únicamente se han incluido aquellas convocatorias que, a la fecha de corte (05/05/2025), ya habían publicado la resolución definitiva de concesión y el listado nominal de beneficiarios.

La Administración General del Estado logró asignar el 78,21% de su presupuesto de 2023 para subvenciones.
Ese porcentaje se desploma hasta el 22,61% para las subvenciones convocadas durante 2024, lo que significa que casi 4 de cada 5 euros presupuestados en 2024 aún no se habían concedido en Mayo de 2025. Es posible que los datos hayan aumentado ya, pero ya de por sí, la tendencia es preocupante.

Las Comunidades Autónomas siguen mostrando una mayor eficacia en la ejecución presupuestaria: pasan de un 76,91% de asignación en 2023 a un 69,13% en 2024. Algunas regiones, como Canarias (97,5%), Murcia (96,5%) o Castilla y León (93,8%), destacan por una gestión especialmente eficiente.
La suma de ayudas estatales y autonómicas en 2024 arroja un nivel de ejecución total del 40,30%, frente al 77,56% alcanzado en 2023. Es decir, más del 59% del presupuesto convocado en 2024 sigue sin asignarse a fecha de este estudio. En resumen, las Comunidades Autónomas han gestionado de forma más ágil y eficaz las subvenciones públicas que la Administración General del Estado.
"Se debería cambiar la ley general de subvenciones"
"Es siempre una oportunidad perdida. Se debería cambiar la ley general de subvenciones, fijar unas reglas. Es clave unificar criterios y evitar duplicidades. Planes como el MOVES funciona mejor gracias a gestoras y concesionarios. En ocasiones se da la paradoja de que es más el coste público de gestionar la ayuda que los fondos repartidos. En rehabilitación energética se pierden las ayudas, como en los proyectos de energía verde, de hidrógeno...". De los análisis de Fandit se desvela que las CCAA que tienen un órgano específico con experiencia en la gestión de subvenciones funcionan mejor, como el Igape de Galicia.
Las claves para intentar reformar la Administración
El informe de la reforma administrativa de la Generalitat es el proyecto más ambicioso que ha recibido en encargo Carles Ramió, presidente del Comité de Expertos de la Reforma de la Administración (Cetra). En él han participado 68 expertos y 40 colaboradores que han logrado transmitir a Salvador Illa, 50 claves para mejorar la administración catalana. Nadie mejor que él para poder hablarnos del envejecimiento y obsolescencia de una Administración Pública que necesita una profunda reforma.
El catedrático de la Universidad Pompeu considera que estos miles de millones que vuelven a las arcas como remanente y no se dan a los que las podrían necesitar son indicadores de un "funcionamiento poco fluido de la Administración que se refleja tanto como en presupuestos, subvenciones o fondos europeos. Hay muchos cuellos de botella, procesos poco filtrados, burocracia mal dimensionada, más aún después del covid donde se pusieron en marcha multitud de medidas y quedó colapsada. El envejecimiento del empleado público también se ha convertido en un problema que nos ha vuelto a pillar sin plan", confiesa.
La última reforma de la administración en profundidad se hizo en los años 50
El catedrático de la Universidad Pompeu Fabra Carles Ramió (Girona, 1963) tiene claro que estamos ante una administración obsoleta por muchos motivos y que un cambio en profundidad en ella es tan complejo como necesario. Un dato lo demuestra, "está diseñada para 40 millones de personas y ya somos 49". Como señala el experto, "la última reforma de la administración en profundidad se hizo en los años 50, con los tecnócratas del OPUS con Franco y ningún político ahora está dispuesto a hacerla porque, no solo es complicada, sino que es una reforma a largo plazo y ellos viven en el cortoplacismo".
Agilizar trámites y mejorar la administración digital
Para el experto es imprescindible "agilizar trámites", y da un dato: Solo en Cataluña hay más de 2.000 trámites distintos, cada uno con un proceso distinto. También hay que mejorar la administración digital aunque en este sentido España se encuentra en el puesto 17, pero teniendo en cuenta un dato: el 40% de los población española no tiene conocimientos digitales suficientes para solucionar estos problemas directamente con la administración. Por eso a veces esta digitalización extrema puede ser un arma de doble filo. La presencialidad es sinónimo también de calidad y cercanía.
La necesidad y el riesgo de la burocracia
La adicción a la burocracia debe acabarse aunque también hay que tener en cuenta que esta es necesaria porque la "Administración Pública tiene la obligación de generar seguridad jurídica, así como un trato igualitario entre ciudadanos y operadores socioeconómicos. Siempre habrá algo de burocracia y habrá más lentitud que en una empresa privada. Pero hay que podar de vez en cuando la Administración porque si no se convierte en lo que tenemos, que es una selva", señala el experto.
El 'plan renove' de los funcionarios no está listo
Y tenemos un reto inminente que afrontar. "1.750.000 funcionarios se van a jubilar en 10 años y no hay un plan de renovación teniendo en cuenta que esta puede hipotecar la administración los próximos 50 años". ¿Cómo se va a hacer esta renovación? Ya se ha visto con "el colapso de interinos, una forma rápida para contratar que ahora nos ha dado problemas con la UE".
Falta una carrera profesional de la Administración y atraer talento
Otro de los grandes lastres es que "no hay una carrera profesional en la Administración. Los ascensos son a puestos de jefes, consejerías, porque no hay una promoción horizontal lo que genera una sobrecarga de estos puestos que en muchas ocasiones no tienen ni funciones claras. Y es una forma de perder talento, iniciativa y motivación en el trabajo", señala el experto.
A la Administración le falta también "atraer talento", y el sistema de acceso con los exámenes memorísticos no ayuda a hacerlo. "Se necesita un sistema de incentivos en la carrera profesional". Un nuevo modelo de función pública necesita "cambiar el sistema de selección. Pero ahí se choca con el corporativismo, con esos grandes cuerpos del estado que se oponen para mantener su estatus".
En los puestos de la Administración también se necesita movilidad. La base la tienen y con cursos de formación se puede trasladar a funcionarios a hacer otras funciones que se consideren necesarias. La Administración no lo olvidemos, tiene que mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y es vital para que estos sientan que la democracia funciona. Por eso, "cuando en el covid abrazamos la digitalización en exceso se cometieron errores como las citas previas obligatorias, llamar por teléfono para que nadie atienda y eso daña la confianza en la Administración".
Menos politización y más profesionalidad en la dirección pública
Lograr una dirección pública profesional con una menor politización de los cargos directivos profesionales es clave para mejorar la Administración. "España es el único país desarrollado que no tiene una profesionalización de directivos públicos que no le deben su puesto a los políticos. Y eso evitaría muchos casos de corrupción. Si se coloniza la Administración por políticos y además luego estos se cambian con otros políticos...esto genera nepotismo, mediocridad y claro, corrupción. Tenemos en este sentido una cultura decimonónica de la Administración, como un botín que hay que repartirse. Es paradójico que queramos mejorar los servicios públicos y la máquina necesaria no se reforme", explica Carles Ramió .
Los datos permiten a la Administración adelantarse a las necesidades ciudadanas
Gobernar los datos es importante en dos vertientes, para alimentar a la inteligencia artificial que va a dejar muchos puestos obsoletos y también para poder anticiparnos a los acontecimientos. Decir a los ciudadanos que su perfil creemos que le puede interesar.
"Por ejemplo, en el caso de las subvenciones tenemos tantos datos de los ciudadanos que deberíamos saber aquéllas que son útiles para ellos y ser capaces de informarles de su existencia y de los trámites que conllevaría obtenerlas. Y en este sentido orientarles de cómo hacerlo y también pedir los datos necesarios porque muchos de ellos ya los tiene que tener la Administración. Esto evitaría perder esas ayudas que quedan en el remanente pero que podrían ser aprovechadas y nos daría una cercanía con los ciudadanos y calidad de vida para ellos".
Las trabas
Pero las trabas para este empeño tan monumental como necesario no acaban aquí. "Tenemos también una captura sindical, que defiende en muchos casos más privilegios que derechos, una captura corporativa que no quiere perder estatus, hacer sacrificios y salir de su zona de confort y una captura judicial porque legislan sobre algo que les afecta a ellos mismos y así nos va"
El sacrificio debe ser de todos. Y los funcionarios tienen mucho que decir en ello. Es vital una reorganización de los empleados públicos. Poner en marcha "unas estructuras mucho más flexibles que puedan atender a nuevas necesidades y retos inéditos como una DANA, una peste porcina, un volcán. Podríamos tener un modelo organizativo con estructuras por proyectos, programas, unidades temporales. Porque si no, en estos casos, la Administración carece de capacidad para cambiar los recursos de los que dispone para hacer frente a estos casos. Por ejemplo en el caso de la pandemia, para tramitar expedientes de empleo".
Porque hay una realidad diáfana. "Para gestionar los fondos europeos necesitamos más músculo administrativo. Holanda renunció a ellos hasta tener una administración capaz de gestionarlos. No olvidemos que tanto que hablamos de burocratización, la UE es un factor determinante en ello, nos ha pillado el relevo generacional de la administración despistados y no olvidemos que la Administración gestiona el 46% del PIB: si la administración no es efectiva, la democracia pierde fuerza

