Las alianzas y estrategias comerciales que busca la UE tras los últimos movimientos de Estados Unidos
La UE afronta una posición incómoda tras los últimos movimientos de EEUU al no tener un ejército propio y con una política exterior fragmentada
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La escena internacional atraviesa un momento de cambios profundos que obliga a replantear alianzas, estrategias y certezas que durante décadas parecían inamovibles. En este contexto, incluso organizaciones históricas como la OTAN han entrado en el debate público sobre su utilidad y su papel en un escenario global cada vez más fragmentado. La pregunta de fondo es clara: ¿estamos asistiendo al nacimiento de un nuevo orden mundial?
La situación actual se asemeja a un tablero de juego estratégico en el que tres grandes potencias marcan el ritmo, como explica Carmen Corazzini. Estados Unidos, China y Rusia compiten por ampliar su influencia política, económica y militar. Cada una lo hace con objetivos distintos y métodos propios. Washington busca mantener el control del hemisferio occidental y proteger sus intereses estratégicos tradicionales. Por su parte, Pekín apuesta por una expansión basada en el comercio, la inversión y el liderazgo tecnológico. Moscú, por su parte, parece mirar al pasado con la intención de recuperar parte del peso geopolítico que tuvo como potencia imperial.
La actitud de Estados Unidos aumenta la incertidumbre a nivel mundial
En medio de este pulso internacional se encuentra la Unión Europea, que afronta una posición incómoda. Sin un ejército propio, con una política exterior fragmentada y una fuerte dependencia energética, tecnológica y defensiva, el bloque comunitario observa cómo su margen de maniobra se estrecha.
La incertidumbre aumenta ante la actitud de Estados Unidos, especialmente bajo liderazgos que priorizan los intereses nacionales y no siempre coinciden con los europeos. Nadie puede prever con certeza cuál será el próximo movimiento de Washington ni hasta qué punto estará dispuesto a sostener compromisos históricos.
Ante este panorama, Bruselas ha optado por mirar hacia otros horizontes. Asia se ha convertido en un foco prioritario para ampliar acuerdos comerciales y diversificar socios estratégicos. La necesidad es doble: encontrar 'anclas' que aporten estabilidad y 'alas' que permitan abrir nuevos mercados y mantener la competitividad global.
China juega un papel central en este proceso. El gigante asiático cerrará 2025 con un superávit comercial que supera el billón de euros, una cifra que refleja su enorme capacidad exportadora. Pekín vende al exterior mucho más de lo que compra y refuerza su influencia mediante la implantación de empresas en distintos países.
Este modelo no solo genera beneficios económicos para China, sino que también crea empleo local y le permite participar activamente en las economías donde se instala. En Europa, la inversión china ya supera a la estadounidense, un dato que subraya el cambio de tendencia.
Contener a China no pasa por el aislamiento, según los líderes europeos
Mientras tanto, la inversión europea en el exterior ha sufrido una caída significativa. En apenas seis meses, el descenso alcanza el 45%, una señal de debilidad que preocupa a los analistas. Esta reducción limita la capacidad de la Unión Europea para influir en otros mercados y para competir en sectores clave, especialmente en el ámbito tecnológico.
A pesar de los recelos, los líderes europeos reconocen que contener a China no pasa por el aislamiento. En sus encuentros recientes, han defendido una relación comercial más equilibrada, en la que se fomente la participación de empresas europeas y se garantice el intercambio de propiedad intelectual.
El objetivo es no quedar rezagados en la carrera de la innovación, especialmente en energías limpias, un sector en el que China lleva ventaja.
India, un mercado clave para la UE por su tamaño y potencial de crecimiento
Al mismo tiempo, la Unión Europea intenta marcar límites frente a Estados Unidos mediante una mayor fortaleza regulatoria. Esto incluye controles sobre el acceso al ahorro de los ciudadanos europeos, considerados consumidores estratégicos, y sobre los mercados digitales, donde se libra otra batalla por la influencia global.
En paralelo, Bruselas acelera su agenda de acuerdos comerciales. El pacto con Mercosur se suma a los ya vigentes en el sudeste asiático y al recientemente alcanzado con Indonesia, la principal economía de esa región. Además, continúan las negociaciones con la India, un mercado clave por su tamaño y potencial de crecimiento.
En un mundo que cambia rápidamente, la Unión Europea busca redefinir su papel. Entre potencias que avanzan con decisión, el bloque comunitario trata de reforzar su autonomía estratégica, consciente de que el equilibrio entre cooperación y defensa de sus intereses será decisivo para no quedar relegado en el nuevo escenario global.