El BCE mantiene los tipos de interés por el conflicto en Oriente Próximo: "Cuanto más tiempo dure la guerra, más fuerte es el posible impacto en la inflación general"

"La guerra en Oriente Próximo ha dado lugar a un acusado incremento de los precios de la energía, impulsando la inflación y afectando al clima económico"
La inflación repunta al 3,4% en marzo por la subida de las gasolinas mientras en los alimentos lo que más sube son los precios de la ternera y los huevos
El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) ha decidido este jueves mantener sin cambios los tipos de interés ante la incertidumbre sobre el impacto en la inflación del conflicto en Oriente Próximo, de forma que la tasa de depósito (DFR) seguirá en el 2%, la de las operaciones de refinanciación (MRO) en el 2,15% y la de la facilidad marginal de préstamo (MLF) en el 2,40%.
"La guerra en Oriente Próximo ha dado lugar a un acusado incremento de los precios de la energía, impulsando la inflación y afectando al clima económico", ha señalado la entidad en su comunicado, donde subraya que las implicaciones para la inflación a medio plazo y para la actividad económica dependerán de la intensidad y la duración de la perturbación de los precios energéticos y de la magnitud de sus efectos indirectos y de segunda vuelta.
El BCE advierte del impacto de la guerra en Oriente Próximo en la inflación general y la economía
"Cuanto más tiempo dure la guerra y los precios de la energía se mantengan en niveles elevados, más fuerte es el posible impacto en la inflación general y en la economía", ha advertido.
En cualquier caso, el Consejo de Gobierno ha asegurado que sigue estando en una buena posición para navegar la actual incertidumbre, ya que la zona euro ha entrado en este período de escalada de precios energéticos con la inflación situada en niveles cercanos al objetivo del 2%, y la economía ha mostrado capacidad de resistencia en los últimos trimestres.
De este modo, tal y como daban por descontado los mercados, el BCE ha optado por seguir a la espera, después de detener en junio de 2025 el ciclo de flexibilización de su política monetaria, a pesar del repunte al 3% de la tasa de inflación en abril y el debilitamiento del ritmo de expansión de la economía, hasta el 0,1% en el primer trimestre, un escenario cada vez más cercano a la estanflación.
La prudencia del 'Guardián del euro' se suma a la del resto de los grandes bancos centrales, después de que el Banco de Inglaterra también haya decidido hoy no variar su tasa de referencia, fijada en el 3,75%, y ayer la Reserva Federal de Estados Unidos acordara mantener el precio del dinero en un rango objetivo del 3,50% al 3,75%. De su lado, el Banco de Japón dejó el martes estable su tasa de referencia en el "entorno del 0,75%".