Hacienda

Las principales obligaciones de los influencers con Hacienda: "Hay una percepción peligrosa de que hasta cierto umbral no pasa nada"

Las plataformas de redes sociales también están llamadas a asumir un rol más activo.. Pixabay
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Hacienda vigila cada vez más los ingresos, colaboraciones y la actividad online de los creadores de contenido. Un sector que, durante años, ha crecido con una estructura muy poco definida. Sin embargo, parece ser que esa época ya ha quedado atrás. “El sector está profesionalizándose a la fuerza”, señala José Gabriel García, CEO de Agencia Phi y experto en estrategia digital.

El experto subraya que esta industria ha avanzado a un ritmo mucho más rápido que la normativa fiscal. Y claro, ahora la Agencia Tributaria tiene que ponerse al día, y lo hace gracias al cruce de información entre plataformas, entidades financieras y declaraciones. Una actividad que se ha intensificado en los últimos años.

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“Muchos creadores tienen que entender que ya no son solo perfiles con audiencia, sino una actividad económica”, explica. Esta nueva realidad implica asumir obligaciones fiscales, justificar ingresos y ordenar una estructura que en muchos casos era todavía informal.

Más trazabilidad y menos margen para la opacidad

El nuevo escenario fiscal está definido por una mayor transparencia. “Vamos hacia un entorno con más trazabilidad, más cruce de datos y menos opacidad”, argumenta. La economía digital ha dejado de ser periférica y combina múltiples fuentes de ingresos, desde campañas con marcas hasta suscripciones o afiliación.

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El crecimiento del sector es evidente. Según Influencer Marketing Hub, el mercado global superó los 20.000 millones de dólares en 2025. “No se trata solo de pagar más, sino de pagar de forma más clara y homogénea”, añade, destacando que el objetivo es ordenar un sistema que hasta ahora permitía cierta ambigüedad.

Las marcas elevan sus exigencias

El impacto de la fiscalidad no se limita solo a los creadores. Las marcas también están adaptando su forma de trabajar. “La fiscalidad entra de lleno en la conversación de marca porque afecta a la transparencia y al cumplimiento normativo”, explica el experto.

Hasta ahora, las empresas se centraban en métricas como el alcance o el 'engagement'. Sin embargo, el contexto actual obliga a mirar más allá. “Cada vez es más importante el nivel de profesionalización del creador”, señala. Esto implica exigir contratos más sólidos, documentación clara y mayor seguridad en las colaboraciones y añade, "si una empresa trabaja con creadores que no tienen bien ordenada su actividad, puede acabar expuesta a riesgos reputacionales o incluso contractuales. Las marcas van a exigir más estructura, más documentación y más seguridad en todo el proceso de colaboración".

Ordenar la actividad sin perder autenticidad

Uno de los principales retos para los creadores es adaptarse a este nuevo marco sin perder conexión con su audiencia. “Profesionalizarse no te aleja de tu comunidad, al contrario, te hace más sólido”, explica. La organización interna se convierte en una herramienta clave para generar confianza.

“Hay que tener claridad sobre ingresos, facturación, colaboraciones y obligaciones tributarias”, añade. La figura del asesor fiscal gana protagonismo en un sector donde la improvisación empieza a desaparecer. “Cuando todo está bien resuelto, no afecta negativamente a la relación con la audiencia; de hecho, ayuda a consolidarla”, apunta.

El papel de las plataformas digitales

Las plataformas de redes sociales también están llamadas a asumir un rol más activo. “No pueden comportarse como si solo fueran un escaparate neutral”, argumenta el experto. Su papel en la generación de ingresos y la gestión de pagos las convierte “en actores clave”.

“Deberían facilitar entornos más claros para declarar ingresos e identificar su origen”, señala. Aunque ya ofrecen herramientas de monetización y métricas, el siguiente paso pasa por mejorar la trazabilidad fiscal. “No se trata de convertirlas en inspectores, pero sí en agentes que ayuden a ordenar un ecosistema del que también se benefician”, añade.

Cuándo dar el paso a autónomo

El momento de regularizar la actividad sigue generando dudas entre los creadores. “Existe una percepción peligrosa de que hasta cierto umbral no pasa nada”, explica. Sin embargo, la normativa no establece un límite claro basado únicamente en ingresos.

“Cuando hay continuidad, ingresos y relación comercial con marcas o plataformas, lo razonable es ordenar la actividad desde el principio”, sostiene. Este enfoque permite evitar problemas futuros y operar con mayor seguridad jurídica.

La complejidad de los ingresos internacionales

La globalización del contenido añade una capa adicional de dificultad. “Un creador puede vivir en un país, tener audiencia en otro, cobrar desde una plataforma en un tercero y colaborar con marcas internacionales”, explica.

Según la Comisión Europea, la fiscalidad digital es uno de los grandes retos regulatorios actuales. “Las fronteras son difusas para el contenido, pero no para la fiscalidad”, advierte. Este contexto obliga a los creadores a adoptar una lógica más empresarial y estratégica. "Precisamente por eso estamos viendo más control. Los pagos internacionales, la residencia fiscal y el origen real de los ingresos son hoy uno de los grandes focos", explica.

Y es que no solo se trata de subir contenido y que las marcas se fijen en el perfil. Si no ser conscientes de que Hacienda también puede ser otro follower silencioso.