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Cómo preparar un plan para salir de un préstamo rápido o microcrédito sin ahogarte

Los microcréditos, una forma de encarar los imprevistos de la cuesta de septiembre
Microcréditos. REUTERS
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Lo que empieza con un clic rápido y la promesa de dinero fácil puede acabar en un pozo difícil de escalar. Los microcréditos y préstamos rápidos, pensados para cubrir urgencias puntuales, se han convertido en una trampa silenciosa para muchas personas. Las condiciones son tan ágiles como implacables, con intereses excesivos, penalizaciones por retraso y la tentación constante de renovar la deuda para seguir respirando. ¿Cómo se sale de ahí sin asfixiarse? 

Paso uno: poner orden al caos

Lo primero que necesitas no es más dinero, sino claridad. ¿Cuánto debes? ¿A cuántas entidades? ¿Qué condiciones tiene cada préstamo? Coge papel y boli (o una hoja de Excel) y anota: cantidad pendiente, intereses, fechas de vencimiento, comisiones. Solo con esa imagen mental en mano podrás empezar a trazar un plan realista. Muchos descubren al hacerlo que están pagando más en intereses que en amortización real.

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Paso dos: ajusta el presupuesto sin autoengaños

No vale pensar “me las apañaré”. Haz números de verdad. Calcula tus ingresos, resta los gastos fijos (alquiler, comida, suministros…) y mira qué margen real puedes destinar a pagar deudas. Ese número, aunque sea pequeño, es el punto de partida.

Si puedes prescindir de algunos gastos superfluos temporalmente, hazlo. Pero cuidado con los extremos: vivir con una presión económica constante es insostenible. El objetivo no es sobrevivir un mes, sino liberarte a medio plazo sin romperte.

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¿Lo firmaste hace poco? Tal vez puedas desistir

Hay algo que muchas personas no saben: por ley, en España puedes cancelar un préstamo rápido sin penalización durante los primeros 14 días tras firmarlo. Es el llamado derecho de desistimiento, y te permite devolver lo prestado (más los intereses generados hasta ese momento) sin seguir adelante con el contrato. Si ya han pasado esos 14 días, pregunta si puedes hacer una cancelación anticipada. Algunas entidades permiten devolver el préstamo antes de tiempo pagando solo los intereses devengados.

Toca negociar: no lo aceptes todo sin hablar

Aunque no lo anuncien a bombo y platillo, muchas entidades están dispuestas a renegociar condiciones si el cliente explica su situación. No se trata de llorar, sino de ser directo: plantear un calendario de pagos más largo, bajar los intereses, eliminar comisiones por impago. Si tienes varios préstamos rápidos activos, puede que te interese también consolidar la deuda: pedir un único préstamo con mejores condiciones para pagar todos los demás y quedarte con una sola cuota mensual.

Bola de nieve o avalancha: tú eliges el método

Hay dos estrategias eficaces para saldar varias deudas. La primera es la bola de nieve: pagas primero la deuda más pequeña para liberarte rápido y ganar motivación. La segunda es la avalancha: atacas primero la que tiene más intereses, aunque sea más grande, para ahorrar a largo plazo. Ambas funcionan si eres constante y evitas contraer nuevas deudas durante el proceso.

¿Y si ya no puedes más? Hay ayuda, ya que a veces la presión es tal que no basta con apretarse el cinturón. Si estás en ese punto, no estás solo. En España existen asesores financieros, ONG y plataformas que ofrecen ayuda gratuita para salir del ciclo de deuda. No piden nada a cambio y pueden ayudarte a negociar con entidades, reestructurar tus pagos o encontrar soluciones legales que ni imaginabas .

Una vez salgas, la clave está en no repetir el patrón. Construye un pequeño colchón de emergencia, aunque sea de 200 euros. Aprende a planificar, aunque sea con papel y boli. Porque ningún préstamo rápido soluciona lo que una buena organización puede prevenir.

Salir de un microcrédito no es fácil, pero tampoco imposible. Se hace paso a paso, con la cabeza fría, con datos claros y con un objetivo firme: volver a respirar sin pagar por cada bocanada.