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Adiós sustos en la factura: lo primero que se debe revisar si se paga demasiado de luz

Reduciendo el gasto de luz. Getty Images
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La factura de la luz no deja de ser fuente de malas noticias. El recibo anual de electricidad del usuario medio acogido a la tarifa regulada ascendió a 975,88 euros en 2025, lo que supone un incremento de 131 euros respecto a 2024 y convierte ese año en el tercero más caro de la historia, solo por detrás de 2021 y 2022, según un estudio de FACUA. Así, la pregunta que más se repite en los hogares españoles es siempre la misma: ¿estoy pagando más de lo que debería? La respuesta, en muchos casos, es sí. Y el origen del problema raramente está donde la gente busca.

El primer sitio donde mirar si pagas de más

Antes de revisar cuántos kWh se consumen, hay que mirar cuántos kW se tienen contratados. Son conceptos distintos y el segundo determina el coste fijo de la factura, independientemente de si se usa mucha o poca energía. Según el Panel de Hogares de la CNMC, siete de cada diez viviendas mantienen una potencia contratada superior a sus necesidades reales. Este exceso supone un sobrecoste de cerca de 1.000 millones de euros anuales para los consumidores domésticos. 

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El precio de la potencia contratada, a partir de enero de 2025, se fijó en 14,14 euros al mes para un usuario medio. En una factura media de entre 80 y 100 euros, la potencia contratada representa entre el 30% y el 50% del total. Es decir, antes de encender nada, ya se ha gastado entre 25 y 50 euros al mes simplemente por tener disponible una capacidad que en muchos casos no se llega a usar.

La señal más clara de que se tiene más potencia de la necesaria es sencilla de identificar. Si en los últimos 12 meses no se ha tenido ni un solo corte de luz por exceso de potencia, hay margen para ajustar y ahorrar. Desde 2021, la factura indica la “potencia máxima demandada”. Cuando ese número sea significativamente menor que la potencia contratada, se está pagando de más.

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Cada tramo extra de potencia puede suponer entre 30 y 50 euros al año desperdiciados. Reducirla en un tramo o kW puede llegar a ahorrar entre 50 y 100 euros dependiendo del contrato. El trámite para bajar la potencia tiene un coste de unos 10,95 euros, que es un importe de la distribuidora, lo que significa que la operación puede amortizarse ya desde el primer mes de ahorro. 

Lo segundo que revisar: a qué hora consumes más luz

El segundo error más frecuente es usar la energía más cara sin saberlo. La tarifa regulada divide el día en tres franjas con precios muy distintos. Las horas valle son las más baratas, y corresponden a la franja comprendida entre la medianoche y las 8 de la mañana, así como las 24 horas durante los fines de semana y los festivos nacionales. Las horas punta son las más caras, y son las comprendidas de lunes a viernes entre las 10.00 y las 14.00, y entre las 18.00 y las 22.00.

El precio del kWh se distribuyó en tres franjas: 28,27 céntimos en horario punta, 19,48 céntimos en horario llano y 14,78 céntimos en horario valle. Poner la lavadora o el lavavajillas a las 20:00 horas de un martes puede costar casi el doble que hacerlo a medianoche o durante el fin de semana, con idéntico resultado. Programar los electrodomésticos de ciclo largo para que funcionen en franja valle puede reducir de forma notable el coste variable de la factura sin cambiar nada más.

Lo tercero: la tarifa que se tiene contratada

No todo el mundo está en la tarifa que más le conviene, y muchos ni lo saben. Las ofertas de las comercializadoras del mercado libre pueden ser hasta un 23% más caras que la tarifa semirregulada PVPC, según un análisis de FACUA que compara diez comercializadoras. Para quien tiene hábitos de consumo muy regulares y puede concentrar sus consumos intensivos en horas valle, la tarifa regulada con discriminación horaria es a menudo la opción más barata. Para quien prefiere la previsibilidad, una tarifa de precio fijo en el mercado libre puede ser más adecuada. Lo determinante es comparar con datos reales de consumo, no por inercia.

Las compañías eléctricas y los instaladores autorizados ofrecen simuladores o servicios de verificación de potencia que analizan el consumo medio y el número de electrodomésticos que funcionan de forma simultánea. Muchas distribuidoras permiten consultar en su web o aplicación el historial de consumo hora a hora y la potencia máxima demandada en cada mes. Con esos datos en la mano, la revisión de la potencia contratada se convierte en un ejercicio de diez minutos con un retorno económico inmediato.

La factura de la luz tiene varios componentes, pero el coste fijo de la potencia es el primero que hay que atacar: se paga siempre, llueva, truene o se vaya de vacaciones. Ajustarlo a la realidad del hogar es la medida de mayor impacto por menor esfuerzo que existe en materia de ahorro energético doméstico.