Financiar las vacaciones de verano con un crédito o una tarjeta 'revolving' puede costar hasta un 72 % más caro

Veraneantes en la playa del Sardinero, Cantabria
Veraneantes en la playa del Sardinero, Cantabria. Europa Press
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Financiar las vacaciones de verano se ha convertido en una práctica cada vez más habitual en España, impulsada por el encarecimiento general del coste de la vida y por unos viajes que, año tras año, resultan más difíciles de asumir con el salario medio. Según los datos de los principales operadores turísticos, “el gasto medio por persona durante el periodo estival de 2026 alcanzará los 1.339 euros, un 48 % más que el año anterior”. Este incremento, unido a unos ingresos que apenas se han movido, explica que muchas familias recurran al crédito para no renunciar a su descanso anual.

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Hemos cambiado la forma de pagar las vacaciones

El cambio en la forma de pagar las vacaciones ha evolucionado de forma evidente. En 2022 solo el 10 % de los españoles utilizaba algún tipo de financiación para costear el viaje. Sin embargo, “el 22 % de las personas que se fueron de vacaciones en 2025 optaron por una tarjeta de crédito, préstamo o similares”, y las encuestas más recientes apuntan a que uno de cada cinco usuarios financiará sus vacaciones este verano. La tendencia es clara porque se comprueba que el crédito se ha convertido en una herramienta para sostener un gasto que ya supera con facilidad el presupuesto de una familia media. Con un salario mensual cercano a los 1.800 euros, una pareja con dos hijos necesita prácticamente dos sueldos completos para afrontar unas vacaciones normales.

Este recurso, sin embargo, tiene un coste. Como explica Antonio Gallardo, experto financiero de Banqmi, “pedir un crédito o un préstamo para poder viajar se ha convertido en la vía de escape de muchos españoles para poder permitirse unas vacaciones, pero es importante leer la letra pequeña del coste final que va a suponer contratar estos productos”. Y los datos lo confirman: financiar las vacaciones puede encarecer el viaje hasta un 72 %, dependiendo del producto elegido y del plazo de devolución.

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Banqmi (portal financiero que funciona como comparador) analiza los tres escenarios más habituales como son los viajes cortos, familiares y las vacaciones largas y tres formas de financiación como préstamo personal al 8,5 % TAE, tarjeta de pago aplazado al 19,56 % TAE y tarjeta 'revolving' al 24 % TAE. 

La diferencia entre unas y otras es importante si buscamos no endeudarnos demasiado. En el caso de unas vacaciones largas de unos 6.000 euros, pagar con una tarjeta revolving puede llevar a devolver un 72 % más del importe inicial. El problema se agrava cuando el usuario fija cuotas muy bajas, una práctica habitual en este tipo de tarjetas. Gallardo lo resume con un ejemplo: “Con la cuota de 75 euros la deuda se salda en seis años devolviendo 5.304 euros: el cliente habrá pagado un 7 7% más por unas vacaciones de las que regresó hace ya más de cinco años”. Además, advierte de que este producto es “financieramente regresivo: cuanto más vulnerable es el cliente y más baja la cuota que puede asumir, más alto es el sobrecoste”.

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En el caso de un viaje corto de fin de semana o de un viaje familiar de una semana, las diferencias entre utilizar un préstamo personal al 8,5 % TAE, una tarjeta de pago aplazado al 19,56 % TAE o una tarjeta 'revolving' al 24 % TAE también son significativas.

Esto implica que incluso en importes más modestos, como los de una escapada breve, la financiación con tarjetas de pago aplazado o 'revolving' encarece notablemente el coste final frente a un préstamo personal, especialmente cuando los plazos se alargan.

Comparar las opciones de crédito

La forma de pagar las vacaciones ha cambiado porque el contexto económico ha empujado a ello. El crédito se ha normalizado como herramienta de consumo, y las tarjetas 'revolving' han ganado terreno por su aparente flexibilidad. Sin embargo, esta comodidad tiene un precio elevado que puede comprometer la economía familiar durante años. La financiación, que antes se reservaba para compras de mayor entidad, se ha convertido en un recurso para costear incluso escapadas de fin de semana.

Ante esta realidad, Banqmi insiste en la importancia de tomar decisiones informadas. Gallardo recomienda “exigir siempre la Información Normalizada Europea (INE) en el caso del préstamo personal, y la ficha precontractual equivalente para tarjetas”, además de “comparar TAE, no TIN ni la cuota mensual”, ya que la TAE es el único indicador que permite comparar productos de forma realista. También aconseja “calcular el coste total: la cuota multiplicada por el número de meses revela la factura final”, y recuerda que “si el plazo se va a más de 12 meses y el importe supera los 1.500 euros un préstamo personal será casi siempre más barato que el pago aplazado con tarjeta”.