Un asesor financiero desmonta los trucos para ahorrar en el supermercado: “Un envase grande, un formato ahorro o un 3x2 no tienen necesariamente que ser la alternativa más barata”
Los descuentos tampoco garantizan automáticamente un ahorro. Hay marcas sin descuentos que son más económicas.
Comprar a última hora del sábado buscando ofertas de última hora son "más virales que reales".
En los tiempos que corren, ahorrar en el supermercado se ha convertido en una prioridad para millones de familias.
De hecho, los hogares españoles destinaron una media de 5.626 euros a alimentos y bebidas no alcohólicas durante 2025, 236 euros más que un año antes. Esta partida llegó a representar el 16% de todo su presupuesto y aumentó un 4,4%, según la Encuesta de Presupuestos Familiares del INE.
Frente a los trucos que prometen rebajar considerablemente el ticket, Roberto Sánchez Ortín, asesor financiero, apuesta por una estrategia mucho menos llamativa: la planificación. “Más que querer caer en trucos, es importante marcar un presupuesto realista e intentar no salirse de él”.
Comprar el sábado a última hora no hace milagros
Una de las recomendaciones que circulan por redes sociales consiste en acudir al supermercado poco antes del cierre, especialmente los sábados, buscando productos rebajados por su proximidad a la fecha de caducidad.
El experto, sin embargo, rebaja las expectativas. “Esos trucos tienen una funcionalidad limitada, son ocasionales y más virales que reales”. En su opinión, las finanzas familiares dependen mucho más “del orden, el autocontrol con los caprichos y el cumplimiento de los objetivos”.
La planificación también puede evitar desperdicios. De ahí que aconseje realizar compras más grandes de productos básicos y reservar para el día a día aquellos alimentos perecederos cuya vida útil es menor.
¿Los productos más caros están a la altura de los ojos?
También existe una parte de realidad detrás de otro conocido consejo: mirar las baldas superiores e inferiores. La ubicación influye en nuestras decisiones, aunque no permite afirmar que aquello situado a la altura de los ojos sea siempre más caro.
“En retail existe el truco de que los productos que se colocan a la altura de la vista tienen mayor compra impulsiva”, explica. Sin embargo, la ubicación puede responder a la necesidad de reducir existencias o a que un producto proporcione un margen superior al establecimiento, aunque su precio sea menor.
El efecto del punto de venta es importante. Datos de la consultora Kantar muestran que el 67% de los españoles decide qué marcas comprar en las propias tiendas. Además, el 58% del negocio convertido de una marca está relacionado con razones de precio o promoción.
El peligro de comprar una oferta que realmente no necesitamos
Los descuentos tampoco garantizan automáticamente un ahorro. “Muchas veces compramos algo porque la segunda unidad está a la mitad, mientras que si compramos dos unidades de otra marca a su precio normal es más barato”, advierte.
La regla debería ser sencilla: calcular el coste real y preguntarse si se necesitan todas las unidades ofrecidas. “Las acciones comerciales siempre tienen como objetivo vendernos más y el nuestro debe ser comprar solo lo que realmente necesitamos”.
La marca blanca puede ayudar a contener el ticket, pero tampoco debería comprarse automáticamente sin comparar. Su peso, en cualquier caso, ha aumentado considerablemente: según Kantar, la marca de distribución pasó del 27,2% al 43,7% de cuota entre 2009 y 2024.
El precio por kilo puede descubrir falsas gangas
Otro error frecuente consiste en comparar exclusivamente el precio final de dos envases. Los formatos diferentes dificultan saber cuál resulta verdaderamente económico.
“Tenemos que ser conscientes no solo de lo que pagamos, sino de a qué precio lo estamos comprando”, señala el asesor. Una marca puede mantener aparentemente el mismo precio mientras reduce la cantidad incluida en el paquete.
Por ello, comprobar el precio por kilogramo o litro permite comparar formatos y fabricantes sobre una misma referencia. “Un envase grande, un formato denominado ahorro o un 3x2 no tiene necesariamente que ser la alternativa más barata”, explica el experto.
Lista, presupuesto y 24 horas antes de caer en un capricho
Para reducir el gasto sin disminuir la cantidad ni necesariamente la calidad de los alimentos, el experto propone cinco hábitos.
1. Preparar una lista estricta y respetarla
2. Esperar 24 horas antes de comprar algo que no estaba previsto
3. Establecer un presupuesto doméstico
4. Adquirir periódicamente los básicos y comprar los perecederos con mayor frecuencia
5. Priorizar alimentos frescos frente a determinados preparados
Este último cambio puede tener efectos tanto sobre el coste como sobre la composición de la cesta. “Es más barata una lechuga y un tomate que una ensalada preparada”, pone como ejemplo.
La estrategia encaja con un consumidor, al menos el español, que controla cada vez más el ticket. Kantar detectó durante 2025 más visitas al lineal, cestas más pequeñas y mayor alternancia entre cadenas, mientras la marca de distribución alcanzó una cuota del 45,9%.
