Jubilación

Jubilarse a los 62 años en España es posible, pero afecta a la pensión: el porcentaje de dinero que se puede perder

Un hombre con su ordenador en una foto de archivo. Freepik
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La posibilidad de jubilarse a los 62 años existe en España, pero está limitada a un grupo concreto de trabajadores y siempre implica una reducción permanente de la pensión. La normativa vigente establece que, en 2026, solo podrán retirarse a esa edad quienes cumplan los requisitos de la jubilación anticipada involuntaria, una modalidad reservada para personas que han perdido su empleo por causas ajenas a su voluntad. Para todos ellos, el adelanto del retiro conlleva recortes que pueden alcanzar hasta el 30 % de la pensión de por vida.

La jubilación anticipada involuntaria permite retirarse hasta cuatro años antes de la edad legal, que en 2026 se sitúa en 66 años y 10 meses para quienes no alcancen una larga carrera de cotización, y en 65 años para quienes superen determinados periodos cotizados. Por tanto, jubilarse a los 62 años supone adelantar entre tres y casi cinco años la edad ordinaria, lo que activa los coeficientes reductores más altos previstos por la ley, según informa 'El Economista'.

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Quién puede jubilarse a los 62 años

La Ley General de la Seguridad Social, en su artículo 207, fija los requisitos para acceder a esta modalidad. El primero es la edad: el trabajador debe encontrarse como máximo a cuatro años de su edad ordinaria de jubilación. El segundo es la cotización: se exige haber cotizado al menos 33 años, de los cuales dos deben estar comprendidos en los últimos 15.

Además, la persona debe estar inscrita como demandante de empleo durante al menos seis meses antes de solicitar la jubilación. Y, sobre todo, debe proceder de una situación de cese involuntario, que la ley define de forma precisa. Entre los supuestos admitidos figuran:

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  • Despido colectivo por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción.
  • Despido objetivo individual.
  • Extinción del contrato por resolución judicial en procesos concursales.
  • Cierre de la empresa, muerte, incapacidad o jubilación del empresario.
  • Extinción del contrato por fuerza mayor reconocida por el Ministerio de Trabajo.
  • Extinción voluntaria por parte del trabajador cuando existan modificaciones sustanciales de las condiciones laborales o incumplimientos graves del empleador.
  • Extinción del contrato de una mujer trabajadora por violencia de género o violencia sexual.

Fuera de estos supuestos, un trabajador de 62 años no puede jubilarse, ya que la jubilación anticipada voluntaria solo permite adelantar dos años, lo que en 2026 sitúa el mínimo en 64 años.

Cuánto se reduce la pensión al jubilarse a los 62 años

La jubilación anticipada implica siempre una penalización económica, aplicada mediante coeficientes reductores sobre la pensión ya calculada. Estos coeficientes dependen de dos factores: cuántos años se adelanta la jubilación y cuántos años se han cotizado.

En el caso de quienes se jubilan a los 62 años, los recortes son los más elevados porque el adelanto es máximo. La ley establece los siguientes rangos:

  • Con menos de 38 años y 6 meses cotizados, la reducción oscila entre el 30 % y el 22,5 %.
  • Con entre 38 años y 6 meses y 41 años y 6 meses, el recorte va del 28 % al 21 %.
  • Con entre 41 años y 6 meses y 44 años y 6 meses, la reducción se sitúa entre el 26 % y el 19,5 %.
  • Con más de 44 años y 6 meses cotizados, el recorte oscila entre el 24 % y el 18 %.

Estos porcentajes se aplican de forma permanente, es decir, afectan a la pensión durante toda la vida del jubilado.

Qué ocurre con quienes tienen salarios altos

Los trabajadores con bases de cotización elevadas también sufren recortes, incluso si su pensión, antes de aplicar los coeficientes, supera la pensión máxima. En esos casos, los coeficientes se aplican sobre la cuantía máxima vigente, que en 2026 es de 3.359,60 euros mensuales y 47.034,40 euros anuales. Esto supone que, aunque partan del tope, también verán reducida su pensión final.

Este ajuste es relativamente reciente: hasta hace poco se aplicaban coeficientes más bajos sobre la pensión máxima, pero la normativa se ha endurecido para evitar que las jubilaciones anticipadas de rentas altas queden prácticamente sin penalización.