Un arquitecto explica cómo sacarle mayor rentabilidad a los pisos pequeños: "Hay errores muy comunes"

El almacenamiento oculto gana protagonismo.
El salón de una casa. Unplash
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Aunque no es la situación más habitual en España, vivir en viviendas extremadamente reducidas no es una absoluta rareza. Según el último censo de población y viviendas elaborado por el INE, existen 167.134 hogares que viven en inmuebles de 30 metros cuadrados o menos.

La cifra llama todavía más la atención al compararla con una década atrás: entre 2011 y 2021 este tipo de hogares aumentó un 231%, lo que supone alrededor de 116.000 viviendas más en esa situación.

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El dato no significa que los pisos diminutos sean la norma habitual en el mercado residencial español, ni mucho menos. De hecho, continúan representando una parte minoritaria del parque de vivienda.

Sin embargo, sí refleja una transformación relacionada con el aumento de precios en determinadas ciudades, cambios demográficos y nuevas necesidades habitacionales. Entonces, ¿cómo hacer que una vivienda pequeña funcione mejor y parezca más grande si nos tenemos que conformar con pocos metros cuadrados?

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"Depende de lo que entendamos por rentabilidad. Si no es un tema puramente de rentabilidad económica, y se trata de rentabilidad espacial, el error más común es no controlar las medidas de lo que cabe en el espacio que tienen", afirma Carlos Blando, arquitecto y director del estudio Arqueha..

El experto es claro: uno de los problemas más frecuentes aparece incluso antes de comenzar cualquier reforma o cambio de distribución.

Los principales errores que se comenten en los pisos pequeños

Las viviendas pequeñas obligan a una planificación mucho más precisa. Mientras en pisos amplios ciertos errores pasan desapercibidos, en espacios reducidos unos pocos centímetros pueden alterar por completo la comodidad del día a día.

En los últimos años ha aumentado la compra impulsiva de mobiliario y decoración. Las redes sociales y las tiendas online han disparado el interés por diseños concretos, pero muchas veces sin analizar previamente si realmente encajan en el espacio disponible.

"No pueden optar al sofá que les gusta sin tener en cuenta las medidas. Previo a cualquier intervención en el piso o compra de cualquier elemento, deben de saber del espacio de que disponen", explica Blando.

Más allá del tamaño de los muebles, existe otro factor que suele generar problemas silenciosos: la acumulación, “el ser humano tiende a acumular cosas., y en un piso pequeño, esto es imposible. Hay que acentuar la economía de espacio".

La tendencia a guardar objetos que apenas se utilizan obliga a pensar el hogar de una forma distinta. En espacios reducidos no solo importa tener armarios; importa que todo tenga una función concreta.

La percepción puede cambiar una vivienda sin tocar los metros reales

Cuando se busca aumentar el atractivo de una vivienda, muchas personas piensan automáticamente en grandes reformas. Sin embargo, una parte importante del trabajo arquitectónico se centra en cambiar la manera en la que se percibe un espacio.

La sensación visual puede alterar significativamente cómo se experimenta una vivienda. La luz, los materiales, el color o ciertos elementos decorativos pueden ampliar perspectivas y generar ambientes más ligeros.

Carlos Blando introduce aquí un matiz importante cuando se habla de aumentar el valor de una vivienda. "Si se habla de un valor de venta, es difícil, porque los metros útiles, son los metros útiles". No obstante, sí considera que existen herramientas capaces de mejorar la impresión espacial. "Lo que si intentaría, es que con elementos “decorativos”, aumentar visualmente el espacio, pero solo en la percepción. Por ejemplo, con los colores utilizados en las paredes, la inclusión de espejos..”, explica.

Los interiores claros, las entradas de luz natural o la continuidad visual entre estancias suelen aparecer entre los recursos más utilizados por diseñadores y arquitectos especializados en viviendas compactas.

Un piso de 50 metros puede parecer mucho más amplio

La distribución interior puede cambiar completamente la percepción de una vivienda. En los últimos años, muchos proyectos residenciales han dejado atrás modelos excesivamente compartimentados para apostar por espacios abiertos y versátiles.

"Esto es fundamental", opina y añade, “apostar por “espacios abiertos, espacios que tienen doble función, mobiliario convertible como un sofá cama o una mesa plegable. Distribuciones, ¡pensadas al milímetro".

Las soluciones multifuncionales se han convertido en uno de los recursos más utilizados en viviendas urbanas. Camas abatibles, mesas plegables, muebles extensibles o espacios híbridos permiten adaptar una misma estancia a diferentes momentos del día.

Cómo ganar espacio útil sin realizar grandes obras

La idea de mejorar una vivienda suele asociarse a derribos, redistribuciones complejas o reformas de gran alcance. Sin embargo, muchas mejoras pueden realizarse mediante intervenciones mucho más sencillas.

“La utilización de armariadas ocultas donde guardar todo bien es una ventaja”, explica. El almacenamiento oculto gana protagonismo precisamente por esa capacidad para liberar espacio visible y reducir la sensación de saturación. “Ideal para artículos de limpieza, plancha… todo muy pensado en economía de espacio".

La filosofía detrás de este tipo de soluciones es sencilla: en una vivienda pequeña cada hueco desaprovechado puede convertirse en una oportunidad.