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Kike Clavería, arquitecto y experto en Feng Shui: "Para que el hogar esté en equilibrio hay que aplicar tres reglas muy prácticas"

Kike Clavería, experto en Feng Shui.
Kike Clavería, arquitecto Feng Shui. Archivo del autor
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El Feng Shui, una filosofía de la China ancestral, lleva practicándose milenios, sin embargo, ahora estamos prestándole mucha más atención y nos acercamos con más curiosidad, mucho más cuando sabemos que puede ayudarnos a tener más bienestar en nuestro hogar, el pilar de nuestras vidas. Pero hay que tener en cuenta qué es y qué no es Feng Shui, así lo describía una de las pocas expertas que existen en España, Patricia Pons, hace algunos meses:  "Feng Shui no es decoración china, ni bolitas de cristal, ni pintar la casa de colores. Es una ciencia que estudia cómo la energía de la naturaleza interactúa con las personas y los espacios para crear un equilibrio entre ellos, con el fin de vivir en nuestras casas más a gusto, más tranquilos, con mejor salud y con la posibilidad de prosperar en todos los aspectos".

Discusiones con tu pareja o hijos, problemas intestinales, insomnio, falta de energía... El Feng Shui es capaz de ayudarte a mejorar tu salud mental y física. ¿Cómo es posible? Pues bien, cambios en el recibidor, en el cabezal de la cama, poner o quitar un espejo o tener en cuenta la distribución de los muebles en un salón puede tener la clave de muchos de los síntomas que estás teniendo y, una vez aplicados, experimentar mejoría. Un hogar cuidado con orden, ventilación y buen olor facilita emociones positivas, que empujan pensamientos y acciones coherentes y sostienen rutinas saludables que terminan mejorando la calidad de vida. La explicación, como señalan los expertos de esta filosofía, está es el "equilibrio selectivo", es decir, decidir qué entra (objetos, personas, estímulos) para proteger la paz interior. Por lo tanto, hay que entender el Feng Shui como herramienta de observación y ajuste del entorno (muebles, colores, luz, orden) para vivir mejor, desmontando mitos y simplificaciones que lo vuelven superstición. Sobre esto tiene una gran experiencia el arquitecto Kike Clavería, quien apuesta por distinguir el minimalismo del Feng Shui: quitar lo superfluo para recuperar libertad, no solo en objetos, también en lo relacional y lo digital.

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Con 20 años de trabajo proyectando, diseñando y reformando viviendas y negocios, tiene como propósito vital y profesional ayudar a personas a transformar su casa y su espacio de trabajo en el lugar gracias al Feng Shui, haciéndolos más saludables. Kike terminó sus estudios de Arquitectura en la Universidad Politécnica de Madrid y se especializó en Feng Shui en la Universidad del I Ching y Feng Shui de Taiwán, cuyo linaje y experiencia en la aplicación de esta técnica es de más de 1.700 años. Recientemente ha escrito un libro, sobre el que le hemos preguntado, con muchos consejos y curiosidades de cómo podemos hacer que nuestra casa mejore en salud. 'El Poder de crear tu Hogar' (Aguilar, 2026) nos habla, por ejemplo, de cómo los espacios de nuestra casa son capaces de restarnos energía o cortarla. Sí, sí, cortar la energía. Esto es lo que nos cuenta al respecto...

Pregunta: ¿Cuáles son las bases del Feng Shui que se aplican en un hogar? ¿Qué hay que tener en cuenta?

Respuesta: La base del Feng Shui está en entender que todo espacio es energía y que lo importante es cómo se mueve dentro de la casa, que pueda distribuirse sin bloquearse y que cada estancia sea coherente con su uso principal. No necesita la misma energía un dormitorio que una cocina o una zona de trabajo. Yo siempre intento explicarlo de una forma muy sencilla, y es que el Feng Shui no es magia, ni superstición, ni un tipo de decoración. Es una herramienta para ayudar a que el espacio esté en equilibrio y trabaje a favor de la persona, es decir, que el espacio te ayude a tener más calma en vez de tensión o más claridad en lugar de más estrés. Para eso hay tres reglas muy prácticas que cualquier persona puede entender y aplicar: el desapego, la limpieza y el orden. Porque cuando el espacio está más limpio y equilibrado la energía también fluye mejor y eso se nota directamente en cómo te sientes.

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P: Cuando trabajas en una casa, ¿en qué te fijas primero cuando entras?

R: Lo primero que hago es no juzgar. Para mí eso es muy importante, porque cuando entro en una casa no entro a criticar cómo vive una persona, sino a comprender qué le está pasando en ese espacio y cómo ese espacio puede estar influyendo en su vida. Intento mirar con respeto, con atención y con sensibilidad, porque detrás de cada desorden, de cada bloqueo o de cada estancia mal resuelta suele haber una historia o una necesidad no atendida.

Después de esto me fijo mucho en la sensación corporal que me produce ese primer contacto. La casa “habla” con nosotros a través de las formas, de la luz, de las texturas, es decir, de señales que el cerebro interpreta en milésimas de segundo para decidir si puede relajarse en ese lugar o si tiene que ponerse en guardia. Muchas veces, nada más entrar, ya puedes percibir si esa vivienda genera calma, claridad y bienestar o si transmite todo lo contrario. Y tras esa primera impresión también observo lo qué ve la persona nada más entrar y cómo se distribuye el espacio. Al final, la entrada te da muchísima información porque no solo te muestra cómo está esa casa, sino que también te empieza a contar cómo la viven las personas que habitan en ella.

"Una casa que te agobia, que no te deja descansar o que te roba energía acaba afectando a tu descanso, a tus relaciones, a tu estado de ánimo e incluso a tu forma de actuar en el día a día"

P: No todo el mundo siente las vibraciones energéticas de un hogar, ¿qué es aquello que suelen transmitir los inquilinos sobre su hogar cuando te hacen una consulta?

R: Es verdad que no todo el mundo me habla de su casa en términos de energía ni me dicen que tienen un problema de Feng Shui en su casa. Lo que suelen decirme es algo mucho más cotidiano y, precisamente por eso, muy revelador. Me suelen decir cosas como: “entro en casa y me agobio”, “no descanso bien”, “aquí discutimos mucho”, “no consigo desconectar”, o “hay algo que no sé explicar, pero no me siento bien”. Es decir, no siempre identifican la causa, pero sí sienten muy claramente el efecto que ese espacio está teniendo sobre ellas. 

Cada espacio de nuestra casa mantiene un diálogo constante con nuestro cuerpo y con nuestro cerebro, aunque no seamos conscientes de ello. A través de la luz, del orden, del ruido, de la distribución y de la propia energía del espacio la casa nos está enviando señales que el cuerpo interpreta muy rápido. Cuando alguien me encarga un estudio o un proyecto para su casa, en realidad no me está hablando solo de decoración ni de distribución, me está hablando de cómo está viviendo y de cómo quiere vivir. Una casa que te agobia, que no te deja descansar o que te roba energía acaba afectando a tu descanso, a tus relaciones, a tu estado de ánimo e incluso a tu forma de actuar en el día a día.

P: ¿Qué son los cortes energéticos y en qué estancias o lugares de una casa suelen estar más presentes?

R: Un corte energético es un punto del espacio que genera una agresión energética sobre el cuerpo. Suelen ser generados por elementos muy voluminosos, con aristas vivas o por la disposición de elementos como puertas y ventanas con relación a nuestro cuerpo. Estas formas y disposiciones generan una energía incompatible con el bienestar de la persona y que el cuerpo percibe como tensión, aunque la mente no lo sepa explicar. Pueden estar presentes en cualquier espacio de nuestro hogar, pero donde más nos afectan es en los lugares donde permanecemos más tiempo, como, por ejemplo, en el dormitorio, en el salón o en el espacio donde trabajamos. Un ejemplo claro de estos cortes energéticos son las vigas vistas en el techo, pilares de estructura o puertas enfrentadas con las ventanas.

Las tres estancias más importantes de tu casa, según el Feng Shui

¿Sabías que la cocina es una de las estancias que más nos puede aportar bienestar a nivel físico y emocional? Por ejemplo, según el Feng Shui, la zona de cocinado y su localización es muy importante. Se recomienda, entre muchas otras cosas, evitar que esté frente a la puerta, que esta esté pegada (pared con pared) con un baño o la cabecera de un dormitorio. Según Kike Clavería, es cierto que hay cambios en la estructura que no podemos hacer pero sí que se pueden realizar pequeños ajustes, como mantener siempre la encimera despejada de objetos, ventilar 10 minutos antes de cada cocinado, no dejando que los olores permanezcan desde el día anterior, revisar el frigorífico y tirar aquellos alimentos que estén en malas condiciones, etc.

Pregunta: ¿Por qué crees que hay más interés actualmente por mirar los espacios del hogar desde el punto emocional o desde el bienestar?

Respuesta: Hay más interés porque, sobre todo a partir del COVID, vivimos un despertar muy fuerte de consciencia sobre el hogar. Durante el confinamiento forzado en la pandemia nuestra casa dejó de ser solo el lugar al que volvíamos para dormir y se convirtió en todo nuestro mundo. Era la oficina, el colegio de los hijos, el gimnasio y también nuestro escudo emocional frente a la incertidumbre que había fuera. En esas semanas muchas personas se dieron cuenta que la casa no es algo neutro, sino que influye directamente en cómo nos sentimos, en cómo pensamos y en cómo convivimos. Durante aquel tiempo empezamos a ser más conscientes de nuestra necesidad de tener suficiente luz natural, ventilación, orden y de cómo todo ello afectaba a nuestro bienestar.

Antes de la pandemia íbamos tan rápido que no éramos conscientes de cómo nos estaba afectando nuestra casa. Pero cuando nos vimos obligados a vivir cada metro cuadrado de ella, entendimos que esas cuatro paredes pueden cuidarte o desgastarte. Y esa consciencia no terminó con el desconfinamiento, sino que sigue muy presente hoy. Por eso ahora hay más interés en mirar el hogar como algo muy importante en nuestra calidad de vida, y es porque hemos entendido que no se trata solo de tener una casa bonita, sino de tener una casa que te cuide emocionalmente, que te ayude a descansar, a relacionarte mejor con tu familia y a vivir con más calma.

P: ¿Qué estancias son aquellas que generan mayor bienestar y que están más descuidadas a nivel de Feng Shui? 

R: Diría que, sobre todo, la entrada, el dormitorio y la cocina, no solo porque sean estancias importantes en el día a día, sino porque para el Feng Shui cada una de ellas son claves dentro de la energía general de una casa. La entrada es fundamental porque en Feng Shui es el lugar por donde entra la energía en el hogar. Cuando esa zona de la casa está saturada de objetos, es oscura, está desordenada o la puerta no abre bien, dificulta la entrada de esa energía, y además el cuerpo ya recibe desde el primer segundo una sensación de carga o de tensión. Una entrada cuidada, despejada y bonita no es solo estética, sino que también es una necesidad energética y emocional.

P: ¿Qué nos podrías decir del dormitorio?

R: El dormitorio es otra de las estancias más importantes para nuestro bienestar porque es el lugar del descanso, de la reparación de nuestro cuerpo y también del vínculo emocional y afectivo. En Feng Shui, el dormitorio necesita una energía mucho más calmada y coherente con dormir, bajar la guardia y sentirse protegido. Si dentro hay demasiados estímulos, desorden o una mala posición de la cama el cuerpo no terminará de sentirse seguro y eso afectará a nuestro descanso y, en consecuencia, a nuestro bienestar físico y emocional.

P: ¿Cuáles son los principales errores que ves en esta estancia que dificultan el descanso?

R: Mientras dormimos, el cuerpo se repara, regula muchas funciones, ordena la mente y necesita poder relajarse para cumplir esa función. Dormir bien no es un lujo, sino que es una necesidad vital. Si el espacio del dormitorio no acompaña ese proceso, el descanso se altera y con él se resiente nuestro bienestar físico, emocional y mental. Además, el dormitorio no solo tiene que ver con dormir, sino también con la intimidad y con la calidad de nuestras relaciones. Es una estancia que ayuda a sostener tu vida mucho más de lo que parece.

Los errores más habituales que suelo ver son el exceso de pantallas, desorden, espejos mal colocados y, sobre todo, una cama mal situada. Muchas veces la persona intenta descansar, pero el dormitorio está lleno de señales que le dicen al cuerpo justo lo contrario.

P: ¿En qué posición debe estar la cama y qué es aquello que tenemos que tener en cuenta sobre la decoración de un dormitorio?

R: La cama debería estar, idealmente, en lo que se llama en Feng Shui la posición de poder. Es decir, con un buen respaldo detrás, con el cabecero apoyado en una pared sólida, y en una posición que evite que el cuerpo se sienta expuesto y a la vez te permita ver la puerta de entrada a ese dormitorio. Esta posición es muy importante porque mientras dormimos necesitamos inconscientemente sentirnos protegidos y, cuando la cama está mal colocada, el cuerpo no termina de relajarse del todo, aunque la persona no sea consciente de ello.

Y, con respecto a la decoración, yo diría que menos es más. El dormitorio tiene que transmitir calma, no estimular nuestro cuerpo y nuestra mente. Conviene evitar el exceso de objetos, la tecnología innecesaria, los espejos que reflejan la cama y todo aquello que active demasiado. La luz debe ser suave, el espacio estar ordenado y que los colores en las paredes sean lo más neutros posibles, utilizando colores más vivos en elementos pequeños y fáciles de cambiar. En definitiva, que todo lo que haya en esa estancia refuerce sus funciones principales de descanso e intimidad.

P: Y, por último, la tercera estancia más importantes es la cocina...

R: Sí, esta también me parece clave y en muchas ocasiones está bastante descuidada. Desde el Feng Shui, la cocina es uno de los espacios más importantes para la energía del hogar porque está muy relacionada con la salud y la prosperidad de la familia, por eso no da igual cómo esté organizada, cómo se cocina ni cómo te mueves dentro de ella. Cuando la cocina está saturada, con encimeras llenas, recorridos incómodos o una distribución poco funcional, no solo genera caos práctico, sino que también genera mucho desgaste mental y una sensación de estrés que afecta en tu día a día.

P: ¿Cómo podríamos transformarlas sin la necesidad de invertir mucho dinero?

R: La buena noticia es que no hace falta hacer una gran inversión para notar cambios importantes. De hecho, muchas veces no se trata de comprar más cosas, sino de quitar, recolocar y simplificar el espacio. En el libro explico mucho la idea de que pequeños cambios bien orientados, pueden generar resultados muy grandes en cómo te sientes dentro de casa.

Por ejemplo, en la entrada se puede empezar despejando ese primer espacio dejando solo lo esencial y haciendo que llegar a casa resulte ser un proceso más cómodo y ligero. En el dormitorio, muchas veces el cambio empieza por algo tan sencillo como reducir estímulos, quitar pantallas y mantener el orden para devolverle al espacio su verdadera función, que es descansar y reparar el cuerpo y la mente. Y en la cocina, puedes empezar por revisar que todo esté en perfectas condiciones tanto estéticas como para su uso. Si además dejas la encimera totalmente despejada y limpia después de usarla cambiarás muchísimo la sensación de carga mental que puede generar ese espacio.

Al final, cuando una casa es más coherente con lo que necesitas hacer y tener en cada estancia, tu cuerpo lo percibe enseguida y te sientes más tranquilo y con más facilidad para llevar un día a día ordenado.