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La infancia con autismo, explicada por expertos: "Lo más importante es no fijarse un signo aislado"

Infancia con autismo
Se estima que en España hay unas 500.000 personas con autismo. UNSPLASH
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Sobre el autismo hay mucha desinformación. Aunque haya numerosos estudios y divulgación en la actualidad, existen en torno a esta condición del neurodesarrollo muchos mitos que sufren a diario un 1% de la población en España. Según dicen en Europa, se estima que el autismo se presenta en el 1% de la población. Por lo tanto, si la población estimada en España es de casi 50.000.000 en 2025, en nuestro país hay unas 500.000 personas con autismo, de las cuales unas 83.000 son menores.

No se conoce su origen, pero es visible desde la infancia con un diagnóstico adecuado que suelen realizar profesionales formados en Trastorno de Espectro Autista (TEA): psicólogos sanitarios, neuropediatras, logopedas o psiquiatras infantiles. Para un mejor desarrollo del niño, es muy recomendable que ese diagnóstico se haga de forma temprana porque ello permite intervenir mejor y reducir riesgos emocionales o escolares. Así lo sugieren José R. Alonso e Irene Alonso Esquisábel, autores de 'El autismo. Reflexiones y pautas para comprenderlo y abordarlo' (Shackelton Books), un libro que precisamente tiene el propósito de ofrecer información clara y completa sobre el autismo. En ese sentido, está muy enfocado a aquellos padres que pueden sentir que sus hijos pueden tener esta condición y se sienten perdidos.

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Algunos de los primeros indicadores que ellos señalan en los primeros años de vida son que hay menor contacto visual o escasa respuesta al nombre, poco interés por los juegos sociales o imitar gestos, retraso o diferencias en el desarrollo del lenguaje (no señalar con el dedo, no usar palabras para comunicar, ecolalias); así como patrones sensoriales particulares: molestia ante ruidos, luces o texturas; búsqueda constante de ciertos estímulos o juegos poco simbólicos o repetitivos (alinear objetos, girar las ruedas de un coche…). "Lo más importante es no fijarse un signo aislado, sino detectar si hay un conjunto de cambios en los comportamientos que afectan a la comunicación, la interacción social o la flexibilidad", explican a la web de Informativos Telecinco. Estas posibles señales se pueden observar ya en los primeros 22 meses de vida, pero hasta los 3 o 4 años no se puede hacer un diagnóstico 100% seguro.

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El aprendizaje en los niños con autismo y sus habilidades

Los datos no son muy favorables para los niños con autismo en España. Según la Confederación, un 46,3% sufre acoso escolar. Seguramente, ayudaría mucho entender cómo estos niños se comunican, qué necesidades y habilidades tienen. "Algunos errores habituales que se suelen cometer con niños con autismo suelen ser pensar que “ya hablarán” o que es solo timidez, y retrasar la evaluación, suponer que comprenden menos de lo que muestran, cuando muchos entienden más de lo que expresan, intentar “corregir” comportamientos sin comprender la causa sensorial o emocional o interpretar las conductas como desobediencia, cuando suelen ser manifestaciones de ansiedad, confusión o sentirse abrumado y forzar interacciones sociales para las que no están preparados o interesados", expresa José R. Alonso, neurocientífico y catedrático de Biología celular en la Universidad de Salamanca. A esto se añaden algunos mitos como pensar que no se comunican, no sienten o no pueden aprender.

Su aprendizaje suele ser desigual: avanzan rápido en algunas áreas y encuentran dificultades en otras. Pero poseen muchas fortalezas como pensamiento lógico y visual muy desarrollado, buena memoria, sobre todo para datos, patrones o secuencias, hiperfocalización y, en ocasiones, tienen habilidades sobresalientes en música, matemáticas, tecnología, dibujo o análisis de sistemas, aunque no es algo general.

Y, aunque no existe un perfil de autismo, si que suelen tener en común que los niños con autismo perciben el mundo de una forma más literal, más sistemática y más lógica. De ahí, que les vengan muy bien las rutinas, estructuras claras y previsibles y entornos donde no haya muchas sensibilidades sensoriales fuertes como ruidos o luces muy fuertes. Se ha hablado mucho sobre las habilidades comunicativas, pues presentan algunas dificultades. En los niños pueden tardar en usar el lenguaje, utilizarlo de forma poco convencional o preferir medios alternativos, y cuando son adultos, les cuesta comprender ciertos mensajes que se transmiten de forma verbal o el significado no literal del lenguaje, es decir, bromas, chistes, metáforas, ironías o dobles sentidos. "Lo más importante que hay que tener en cuenta es que no son niños aislados ni sin emociones, pero pueden tener dificultades para expresar o comprender las señales sociales", subraya José R. Alonso.

Él aconseja, por tanto, siempre mantener una comunicación clara y directa, acompañada de apoyos visuales (con horarios, calendarios…), anticipar los cambios, validar sus emociones y aprovechar sus intereses para conectar. Los niños con TEA suelen tener intereses muy intensos que pueden ser fuente de aprendizaje y bienestar, así que no hay que perderlos de vista.

Bienestar en el hogar y la escuela de los niños con autismo

¿Qué favorece el bienestar en el hogar y en la escuela de los niños con autismo? Según el libro 'El autismo' el bienestar mejora cuando el entorno conoce las características de las personas autistas, hay rutinas claras y predecibles, se respeta su necesidad de calma sensorial, se utilizan apoyos visuales y tiempos de transición, y se potencia lo que hacen bien, no solo lo que cuesta. "Hay que favorecer los espacios donde puedan relacionarse sin presión", añade su autor.

Muchos padres se plantean la duda de escoger o no un centro específico, en ese caso dependerá del tipo de colegio, de los compañeros y de la situación de cada niño. "Lo ideal en estos casos siempre es un entorno inclusivo con recursos, profesionales bien formados y una actitud comprensiva de toda la comunidad educativa.Algunos niños se benefician de aulas especializadas o apoyos intensivos, pero muchos pueden desarrollarse perfectamente en centros ordinarios con una adaptación adecuada y los apoyos complementarios que necesiten".